ESTADOS UNIDOS

Hillary, James Brown and Jenna Jameson

En los Estados Unidos, la gente de la calle ya ha vuelto a una realidad. Y ya poco importa quien dirija el país, basta con que la máquina continúe engrasada.

El presidente estadounidense Donald Trump.
El presidente estadounidense Donald Trump. EFE

Hay semanas que sorprenden por su falta de historia, por esa rutina que adormece casi el tedio social y político en el que se convierte la vida cuando el momento que circula a tu alrededor adquiere una velocidad de crucero. Eso pasa, aunque siempre rasques indagando suspicacias.

Por eso la vida sostenida sobre Trump para la gente de la calle ya ha vuelto a una realidad donde ya poco importa quien dirija el país, basta con que la máquina continúe engrasada. Y EEUU, en eso, sabe sacar partido a sus motores, a sus impulsos vitales pese a la compañía que les pueda hacer sombra. Pero han sido unos días, estos últimos, donde la sorpresa ha sido la salida de la cueva de Hillary Clinton, como ave fénix arañando cualquier decisión de Trump. Habló muy poco de su derrota, no quiso extraer conclusiones de una carrera donde saboreó el sillón presidencial con el peloteo de los grandes grupos mediáticos, no de la gente de a pie, de aquella a la que no logró llegar en su totalidad con la contundencia deseada.

Fue en una conferencia sobre diversidad en la que aprovechó para atizar a Trump en relación a la falta de consenso entre sus congresistas para ofertar algo mejor al Obamacare

Fue el 27 de marzo, en California. Una salida a los focos en un Estado enfrentado a la Casa Blanca por su política migratoria. Supo dónde hacerlo, cómo medir los tiempos y ante quién. Seguro que por eso apostó a un lugar de la Costa Pacífica donde incluso las medidas de los republicanos no son bien vistas entre los propios representantes del partido en ese Estado. Fue en una conferencia sobre diversidad en la que aprovechó para atizar a Trump en relación a la falta de consenso entre sus congresistas para ofertar algo mejor al Obamacare. “No hay mejor lugar que este para volver a estar con vosotros, bueno sí, la Casa Blanca” dijo Clinton.

Por el medio, aparecieron más mujeres que dieron importancia a la semana mediática, pero lejos de un protagonismo en el que se las buscó por medio de habituales acólitos de Trump. Se habla de Steve Bannon, consejero entre tinieblas del presidente, pero esta vez fue el portavoz oficial, Sean Spicer, el que se encargó de que los flashes, habituales en él, se multiplicaran ante sus actos. April Ryan, periodista afroamericana de una importante cadena de radio que asistía a una de sus comparecencias, fue increpada por Spicer por negar con la cabeza ciertas afirmaciones de un portavoz al que le salió la vena hooligan para amonestar a la reportera. ¨Deja de mover la cabeza” le dijo a Ryan. Inaudito a los ojos de cualquier periodista, exceptuando al inglés al que Rajoy negó la respuesta ante su incapacidad manifiesta de desenvolverse en inglés.

Jenna Jameson es una estrella del porno convertida al judaísmo hace poco más de un año y que abandera la defensa de Trump en las redes sociales

En la misma cuerda republicana se halla Fox News, cadena afín al partido de Trump que no se corta un pelo en justificar cualquier decisión presidencial. Uno de sus periodistas estrellas, Bill O'Really se mofó en directo de Maxine Waters, una de las políticas demócratas más longevas. También afroamericana, Waters fue burlada por su corte de pelo: “llevas el pelo como una peluca de James Brown”. Así está el patio ante una diversidad que, a ojos de cualquiera, es presentada ante ojos republicanos con un sesgo de desprecio hacia esas minorías que aquí no son tales. El inconsciente a algunos, parece, que les delata.

La última, también con protagonismo femenino, me acerca a Jenna Jameson, una estrella del porno convertida al judaísmo hace poco más de un año y que abandera la defensa de Trump en las redes sociales. Su cuenta de Twitter, con setecientos mil seguidores y con una foto con el actual presidente en su portada, suele echar chispas parapetada en las siempre acertadas decisiones del inquilino de la Casa Blanca. Debido a su religión, sus ataques frontales contra todo lo que suponga o se interprete como islam son iracundos. “El islam promueve la mutilación femenina, la poligamia…”. Palabras de pornostar que suelen caer en la generalización pero que arrastran fieles, dudo de si por sus certezas o por su pasado en las carteleras de cine pirata.


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