ESTADOS UNIDOS

Fines de semana en Mar-a-Lago

Más allá de talibanes muertos en ese diámetro de acción de algo más de tres kilómetros, fue un aviso a todos aquellos que quieren navegar y poner en duda que los EEUU son la potencia militar más poderosa del mundo.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. EFE

“Son iguales, y eso es lo que me preocupa” me comentaba este fin de semana un amigo mío cuando hablábamos sobre la situación entre EEUU y Corea del Norte. Pero lo peor de esa equidad entre los jefes de estado de ambos países, Trump y el asiático Kim Jong-Un, es que sobrevive por lo deficitario de las cualidades de ambos, por la inercia infantil que a veces les alimenta sin intuir las consecuencias. “Juegan como niños sin saber lo que tienen entre manos. Es que son iguales, con poco cerebro” me seguía diciendo. Y quien me lo dice es alguien que suele informarse, que no vive solo pendiente del comienzo de los playoffs de la NBA  o del mejor club de pesca.

Y es que la semana ha sido dura a nivel internacional para el país. Ha sido muy dura y se ha cimentado en esa dureza de quien se obstina en una razón, en la suya. Por eso quizás se habla poco del tema y se discute. Solo Twitter se ha convertido en el espejo de opinión pública donde cada vez más Trump sigue gustándose evitando que Sean Spicer acumule meteduras de patas como cuando comparó a Al Assad con Hitler. Por eso, esta semana ha dado juego y lectura superficial, nada entre líneas sabiendo que al business man le preocupa entre poco y nada lo ajeno a su veredicto.

Han sido siete días a piñón fijo, con una velocidad de crucero marcada por designios internacionales con tres ejes rotatorios: Afganistán, Corea del Norte y Rusia

Porque han sido siete días a piñón fijo, con una velocidad de crucero marcada por designios internacionales con tres ejes rotatorios: Afganistán, Corea del Norte y Rusia. Del primer país se cuenta poco y se sabe, en la calle, mucho menos –en Oklahoma-. La bomba de las bombas, la madre de la destrucción y Trump, con el regocijo de quien avisó que para nada telegrafiaría lo que iba a hacer. Avisó al menos que ocultaría cualquier decisión, como hizo lanzando la bomba y explicando después las consecuencias. Más allá de talibanes muertos en ese diámetro de acción de algo más de tres kilómetros, fue un aviso a todos aquellos que quieren navegar y poner en duda los datos de globalfirepower.com que señala que son los EEUU la potencia militar más poderosa del mundo.

Fue una señal en una semana marcada por otros dos actos: el primero, se relaciona con la amenaza de Corea del Norte que ya conocen. Tienen los norcoreanos un líder que saborea los helados mientras sus súbditos valoran el regocijo del paladar ajeno. Es una lucha que no se sostiene y que no encuentra respuesta en la web anterior donde Kim Jong-Un lleva a los suyos a un ritmo que le mantiene en el decimocuarto puesto. Trump, mientras, busca tolerancia más que ayuda en China. Y los chinos, por su parte, solo ven el negocio de las importaciones y apretarán, se supone, en el comercio con el país de las barras y estrellas. Una por otra cuando en campaña parecía otra cosa.

La visita de Tyllerson, Secretario de Estado, a Rusia sirvió para certificar que las relaciones entre ambos países se encuentran en un momento crítico

El último dato que ha marcado la agenda de la samana pasada fue el momento vivido entre las dos grandes potencias: USA y Rusia. La visita de Tyllerson, Secretario de Estado, sirvió para certificar que las relaciones entre ambos se encuentran en un momento crítico, el más bajo, de acuerdo a un tweet de Trump del pasado jueves 13 de marzo. Un día antes el país presidido por Putin había vetado una resolución sobre el ataque químico en Siria. Y aquí el tercer acto de los últimos siete días se solapa: el ataque sobre Siria. Y se mantiene Trump en unas trece que ya no son solo suyas, sino que pertenecen a todos cuando recula y mete a la OTAN por el medio, ese organismo internacional sobre el que entre digo y Diego no hay excesiva diferencia. Depende del contexto, el suyo, claro. Y la muestra, como de costumbre, sus tweets. A finales de marzo, el 27, consideraba obsoleta la organización. El 12 de abril, quince días después, ya no decía lo mismo en la conferencia con su presidente, Jens Stoltenberg. El mundo al revés, el mundo de Trump, al menos el que quiere cuando quiere.

Con el dinero que ha gastado de las arcas públicas se hubieran ofrecido 9.000 comidas en Meal on Wheels

Pero no entro en el mismo. Pienso en esa maravillosa web que hace cálculos con el dinero que ha costado a los contribuyentes el presidente desde que pasa sus fines de semana en Mar-a-Lago (Florida). De trece semanas, en 7 de ellas ha estado los fines de semana en su mansión de la costa. De acuerdo a istrumpatmaralago.org con el dinero que ha gastado de las arcas públicas (25 millones de dólares) se hubieran ofrecido 9.000 comidas en Meal on Wheels, un programa en el país que entrega comida a quien no puede hacerla o no puede comprarla. Entren y comparen, hay más ejemplos. Merece la pena.


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