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20 años del Sonorama: de 200 personas para ver a tres bandas a 75.000 para 240

Un instante de la edición de 2016 del festival burgalés.
Un instante de la edición de 2016 del festival burgalés. Sonorama

Sábado, 25 de agosto de 1998. Apenas 200 personas asisten en la antigua plaza de toros de Aranda de Duero a la primera edición de un festival desconocido con Chucho, Mercromina y Doctor Explosión. Se trataba del Sonorama, que veinte años después reúne a 75.000 personas para ver a 240 bandas.

Y a pesar de esta transformación, el Sonorama y la asociación cultural "Art de Troya" que lo sustenta y de la que forman parte un centenar de socios y amigos, sigue fiel a su espíritu, según explica su coordinador Javier Ajenjo: "Los festivales son efímeros, pero en el Sonorama creamos lazos que duran todo el año", declara en una entrevista con Efe.

Remontarse a 1998 para recordar los inicios de este festival causa nostalgia, pero es necesario para entender qué significa el Sonorama para la comarca de la Ribera del Duero y sus gentes, así como para los grupos más importantes del país que han visto sus carreras catapultadas en alguno de sus escenarios.

El coordinador del Sonorama, Javier Ajenjo.
El coordinador del Sonorama, Javier Ajenjo. EFE

El germen del considerado mejor festival de música de España en los IV Premios de la música independiente de 2012 fue una tienda de discos, "El Planeta Sonoro" que unos amigos abrieron en su pueblo para vender discos de Oasis, Blur o Los Planetas, entre otros.

Pero la cosa fue tan mal que no se les ocurrió mejor idea que organizar un festival en su pueblo, de unos 30.000 habitantes, después de que algunos de esos amigos asistieran en 1996 al famoso Festimad de Móstoles donde tocaron, entre otros, Rage Against the Machine y The Smashing Pumpkins. Y la cosa tampoco les fue bien. Hasta tuvieron que salir a las puertas de esa plaza de toros para invitar a la gente a entrar y disfrutar de la música. Apenas 200 personas lo hicieron.

El germen del Sonorama fue una tienda de discos, "El Planeta Sonoro", que unos amigos abrieron en su pueblo para vender discos de Oasis, Blur o Los Planetas. Pero la cosa fue tan mal que no se les ocurrió mejor idea que organizar un festival en su pueblo

Sin embargo, y a pesar de que la tienda cerró, los padres del Sonorama no se rindieron y perseveraron. Organizaron una segunda edición, ya con dos días de festival y poco a poco contaron con más público, aunque las deudas acumuladas seguían creciendo.

Una de las ediciones que marcó un punto de inflexión en esta historia fue la quinta, según recuerda Ajenjo y, como no, también surgió de la necesidad de convertir las carencias en virtud.

En esa edición fue imposible organizar el festival en un recinto y no les quedó otra que celebrar los conciertos de forma gratuita en las plazas de la localidad. Es aquí cuando surgió otra de las señas de identidad de este festival que le hacen único, ya que las actuaciones no se limitan a los grandes formatos de un recinto cerrado, sino que también llegan durante el día a las calles del pueblo.

Y de ahí a la famosa plaza del Trigo, la ambición de todos los grupos emergentes porque la tradición dice que la banda que toca en ella, vuelve al festival al cabo de uno o dos años pero en uno de sus escenarios principales.

Fue un entonces desconocido Xoel López quien pidió tocar en esa plaza en un trayecto Galicia-Madrid hace años, y por sus tablas han pasado bandas como Vetusta Morla, Supersubmarina o, más recientemente, Shinova, Siloé o Kitai, alargando aún más la magia de la plaza del Trigo.

La banda Sidonie durante un concierto en la Plaza del Trigo en el festival de 2012.
La banda Sidonie durante un concierto en la Plaza del Trigo en el festival de 2012. Wikimedia Comons

Sobre la decisión de que esta edición, la del 20 cumpleaños que se celebra del 10 al 13 de agosto, esté dedicada en exclusiva a la música española como homenaje, Ajenjo explica que es "absolutamente increíble" que algo así no haya ocurrido antes y apunta que España es un país acostumbrado a recordar lo malo y a olvidar todo lo bueno, y esto no puede ser.

"No podemos renunciar a la buena música que se hace en España. Sonorama no es un festival indie, es un festival de música que pretender cubrir prácticamente todos los estilos", explica, al tiempo que añade que las grandes bandas internacionales volverán el año que viene a su cartel.

La famosa plaza del Trigo es la ambición de todos los grupos emergentes: la tradición dice que la banda que toca en ella, vuelve al festival al cabo de uno o dos años pero en uno de sus escenarios principales

Quién sabe si lograrán una de sus "locuras": tener a Radiohead en su cartel, algo muy difícil según dice Ajenjo, al tiempo que añade que la historia de este festival se ha contado por la cantidad de "locuras" que, al final, se han hecho realidad.

Muchas de ellas, incluir en su cartel a grupos no muy dados a este tipo de festivales, como ocurrió con Raphael o El Dúo Dinámico. Incluso con Camela este año. Un historial que se alargará la próxima edición con Julio Iglesias, ya confirmado para 2018.

Mientras tanto, el Sonorama última su fiesta de 20 cumpleaños con Loquillo, Amaral, Leiva, Fangoria, Coque Malla, Santiago Auserón con Sexy Sadie o DePedro, entre otros.

Y no faltarán sorpresas, como el concierto "20 años de Sonorama" que juntará en un escenario a 20 artistas para interpretar una selección de canciones españolas, o el cabeza de cartel del sábado, una incógnita que no quieren desvelar y que será un regalo para todos los que han creído en el Sonorama durante este tiempo, los autodenominados "sonorámicos" que pasaron de 200 a más de 75.000 en 20 años.



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