Javier Olivares

El creador del Ministerio del Tiempo cierra la puerta a la polémica: "Siempre estaré agradecido a TVE"

Entre los constantes rumores de cancelación y las acusaciones de maltrato por parte de los fans, Javier Olivares rompe una lanza a favor de la televisión pública y observa la serie pensando más en el legado que dejará que en las audiencias que cosecha. 

En las redes se dice que 'El ministerio del tiempo' está más triste. Que la serie española de más éxito en los últimos años ha perdido la frescura e incluso el humor. Pero en las redes también hay opiniones para todos los gustos. Javier Olivares lo sabe a ciencia cierta. El creador de la serie sobre viajes en el tiempo es muy consciente de las críticas y halagos que se vierten sobre su producto porque no escapa de la interacción con su audiencia, tampoco de los haters. Y en 'El ministerio', dice, la tristeza y la amargura no son nuevas. Ni es una serie fácil ni "ficción evasiva", a pesar de encuadrarse en el género fantástico. 

La producción de Onza Partners y Cliffhanger para Televisión Española vive en una permanente montaña rusa: a la aclamación de crítica y público se suma su progresivo descenso de audiencia en directo. El pasado jueves 15, 'El ministerio' anotó un 9,1% de share (1.441.000 espectadores) con un capítulo protagonizado por Bécquer y dominado por la magia y el misterio. Un dato muy digno que, sin embargo, se ha convertido en el mínimo histórico de la serie, que llegó a rozar los 3 millones de espectadores durante su estreno hace ya dos años. 

Tras el retraso en la confirmación de su renovación y las idas y venidas en torno al estreno de la nueva temporada, las preguntas han sido obligadas. ¿Le pasa algo a 'El ministerio del tiempo'? ¿Ha bajado la calidad? ¿Debería medirse el éxito de un formato transmedia a través de las audiencias tradicionales? ¿O es que TVE está despreciando el producto al colocarlo en un espacio poco agradecido de la parrilla? 

En esto, Olivares es tajante: la pública no les está maltratando. La mente detrás de 'Isabel', 'Víctor Ros' o 'Kubala' también resta importancia a la caída en audiencia -"esta es una serie que la gente ve después de emitida"- e insiste en que la competición de la ficción es consigo misma, porque su público es "más adulto" y "menos mayoritario". Como el tiempo, la serie es la que es y no tendría sentido aspirar a un espacio en lo mainstream

Pero a pesar de todo, Olivares trae aires de fin de ciclo. Se antoja al menos la necesidad de tomarse una merecida pausa en la elaboración de una ficción para la que, según confiesa, se necesita un ritmo de trabajo más pausado para hacer las cosas con cariño.

Ahora que 'El Ministerio del tiempo' está de vuelta, ¿ve difícil estar a la altura de las expectativas de la audiencia?

Siempre es difícil, sobre todo en los plazos que tenemos para trabajar. Yo creo que esta tercera temporada es más adulta y mucho mejor en producción. Incluso la gente que habla de que le falta frescura y que es más lenta, basta con ver los capítulos de la primera y la segunda temporada para comprobar que el ritmo era el mismo. Es una percepción personal: no se puede seguir sorprendiendo tanto como en la primera temporada. Todo el mundo pensaba que esta serie iba a ser un horror y de repente se dieron cuenta de que tenía muchas cosas que contar. También hay gente que tiene un concepto de la serie en la cabeza y quieren ver esa serie. Unos creen que falta humor, otros echan de menos a Julián, otros aman a Pacino mientras otros le ven soso... En esto, tanto las redes sociales como las audiencias son medidores de gustos, pero yo no voy a crear nunca a una serie a la medida de esos gustos.

Imagino que perdería así la creatividad... 

Claro. Yo las series siempre las he escrito siempre como he creído que había que hacerlo. A veces te va bien y a veces te va peor, pero no creo que haya otro método mejor para ser creativo.

Luego también habría que hablar de cómo está la industria audiovisual en España y de cómo funciona fuera. Aquí hay una televisión generalista con un determinado tipo de series y sobre todo realities -algo muy digno-, pero hay también otro mercado audiovisual de series que se ha apartado completamente de esa vía, y nosotros somos como un cruce genético imposible de trucha y mono. Estamos intentando sobrevivir en un paisaje cuando tal vez pertenezcamos a otro.

Se ha comentado mucho que esta temporada ha arrancado con aires más tristes y mucha menos comedia. ¿Responde esto a algo?

Los personajes van avanzando. Quien dice eso se olvida de la segunda mitad de la primera temporada, que era exactamente esto. Muchas cosas ya las hemos hecho antes: la gripe española, la Vampira del Raval, el capítulo en el que se presenta Pacino con el asesino en serie, la tristeza del Cid, la tristeza de Julián de no poder salvar a su esposa... A veces tengo la sensación de que muchos de los que analizan ahora la serie no la han visto antes. Que se han añadido porque había un eco en redes sociales muy importante y era cool ver la serie, y evidentemente la han visto y no les gusta, y en vez de irse, la analizan como si la hubieran visto. Y si lo hubieran hecho se darían cuenta de que la amargura, la tristeza, la rebelión de Leiva, el intento de suicidio de Irene, el drama de Lola Mendieta... Todo esto está contando desde la temporada uno. De lo que no van a convencerme es de que esta serie es otra cosa de la que es. 

A veces dicen: "Con la gracia que me hacía que Alonso se sorprendiera con el mundo actual". Alonso lleva dos años en el mundo actual. Tiene otra actitud. Hay una consecuencia de evolución de personajes que a lo mejor es indicativa de que se cierra un ciclo de la serie

A veces dicen: "Con la gracia que me hacía que Alonso se sorprendiera con el mundo actual". Alonso lleva dos años en el mundo actual. Tiene otra actitud. Hay una consecuencia de evolución de personajes que a lo mejor es indicativa de que se cierra un ciclo de la serie (y yo particularmente estoy por la labor de acabar aquí). La muerte y el paso del tiempo en una serie sobre viajes en el tiempo es ineludible. Lo hemos visto con Amelia, que va a visitar su propia tumba cuatro veces. ¿Que esta es una temporada oscura y con más situaciones internas de los personajes? Cualquiera que viera el tráiler lo sabría.

¿Ha influido ese ánimo más lúgubre en la elección de los personajes políticos? ¿Y la situación política?

Primero, no creo que esta temporada sea más lúgubre. El capítulo de Bécquer era más oscuro porque era brujas y noche, pero el de la playa y la Segunda Guerra Mundial era un capítulo épico. Si lo que pretende la gente es que meta alguien en un campo de concentración y aquello sea una fiesta... Lo que sí creo es que la gente es cada vez más evasiva. Que un determinado tipo de televisión ha conseguido lo que buscaba. Y claro, yo no pertenezco a ese tipo de televisión ni voy a pertenecer nunca.

¿Cómo ha afectado a la serie la marcha de Rodolfo Sancho? Recientemente mencionó que, con su salida, sus planes para la temporada se trastocaron un poco, que eran distintos. 

Sí, y de la segunda temporada también, tuve que reescribir tres guiones. Ha trastocado sobre todo en tiempo perdido, en trabajo tirado a la basura y en acelerar más los tiempos de producción. Pero bueno, así es este negocio. Yo al personaje de Julián lo quiero mucho. Estamos hablando de comentarios que se han hecho sobre la serie, pero quiero recordar que, cuando se iba a estrenar esta serie, la cita para ver el capítulo era [sic] "vamos a ver la mierda que nos van a echar". Quiero recordar que Cayetana Guillén Cuervo está aquí porque es una enchufada, que Rodolfo es un soso (y ahora le echan de menos) y que tuve que incluso hacer un comunicado de defensa de Hugo Silva porque ficharle era, para muchos, volver a las historias de amor y a las fangirls. Contra esta serie se han dicho cosas malas siempre que cualquier decisión se ha tomado. Pero si escuchas todas las opiniones te vuelves loco.

Siempre va a haber alguien que se queje...

Siempre va a haber alguien que se queje y además ahora, con las redes sociales, se les oye. Un escritor no puede estar pendiente de eso para crear su obra. 

Creo que la gente es cada vez más evasiva. Que un determinado tipo de televisión ha conseguido lo que buscaba. Y claro, yo no pertenezco a ese tipo de televisión ni voy a pertenecer nunca

Con Julián fuera de la trama, ¿qué va a ocurrir con arcos como el de su boda con Amelia?

Son arcos ya cerrados con la desaparición de imágenes en la foto. Ni quiero ni me interesa seguir con ese tema.

¿Volveremos a ver un presente alternativo en esta temporada como el de Felipe II?  

Sí. 

¿Pero seguirá siendo imposible viajar al futuro?

Se hará un guiño, probablemente como despedida de la serie. Pero esta serie tiene que ver con la Historia, lo ya pasado. Si hablamos del futuro sería inventarnos una Historia que no existe. Y sería otra serie. Tal vez del gusto de algunos, pero no del mío.

Hace poco afirmó públicamente que se siente "cansado" de la serie. ¿Se ha sentido maltratado por TVE?

Televisión Española ha querido hacer esta serie y la ha hecho. Ha hecho 'Isabel', 'Víctor Ros'... y nos ha dado una libertad absoluta para crear una serie arriesgada. Es una serie que ha venido Netflix a coproducir, por lo que no creo que se haya basado en malos datos para hacerlo. El concepto de maltrato y de intentar que yo hable de eso en relación con ellos es equívoco. Yo siempre estaré agradecido a Televisión Española porque hacer esta serie es un milagro. ¿Una serie de viajes en el tiempo en España? Ha habido una cadena pública que ha apoyado esto y que me ha dado la posibilidad de ser showrunner. Aunque haya cosas con las que esté o no de acuerdo, yo no puedo hablar de maltrato. Los seguidores de la serie pueden quejarse del horario, de que se emita en verano... como clientes, pero al día siguiente también pueden verla en la web.

Nacho Fresneda (Alonso), Aura Garrido (Amelia) y Hugo Silva (Pacino) en una escena de la tercera temporada.
Nacho Fresneda (Alonso), Aura Garrido (Amelia) y Hugo Silva (Pacino) en una escena de la tercera temporada. TVE

El problema es que esta industria está condenada a que los datos de audímetro sean los que den titulares al día siguiente y mucho clic. Si yo hablara de que Televisión Española me maltrata, sería para que me retiraran el carné de profesional, me pusieran un cartel de desagradecido y me fuera del país. ¿Cómo voy a decir que me maltrata una televisión que me ha permitido hacer un homenaje a la última idea de mi hermano y con una serie de género fantástico en España? 

Teniendo en cuenta los últimos datos de audiencia, ¿se ve con fuerzas para pelear por una renovación? ¿Consideraría un futuro en Netflix?

Yo creo en la televisión pública a muerte, en cualquier circunstancia. He crecido viendo Televisión Española y la BBC, y me encantan las series danesas que se hacen para la televisión pública y con un nivel intelectual, creativo y de factura tan bueno como el de la televisión americana. Otra cosa es que esté muy cansado de llevar cuatro años trabajando, pero eso es a nivel personal; o que la serie tenga que coger reposo y aire porque si no, yo no puedo contar la misma historia de los mismos personajes. No voy a caer nunca en ese languidecimiento de estirar una serie hasta que ver que ya no es lo que era. Prefiero ahora tener menos audiencia porque he dado un paso arriesgado y contar una serie más adulta, más amarga.

Mis seguidores quieren ver la serie que están viendo. También entiendo que otros se quieran evadir de cómo están las cosas, pero por mucho que corran no se van a escapar (ríe). Si tal vez vieran series que les cuentan cómo están las cosas, a lo mejor se informarían y estarían más a gusto. Si tú ves la ficción europea que se está haciendo, no es evasiva, es mucho más dura, con crítica social y política, basada en géneros como el 'thriller'... 

Si yo hablo de que estoy cansado no es por las audiencias. Es una cuestión personal. No se puede crear sin el tiempo necesario para pensar lo que vas a hacer. Si a mí me dan tiempo, esta serie continuará

Si yo hablo, en definitiva, de que estoy cansado no es por las audiencias. Yo sabía que esta serie nunca iba a ser mayoritaria. Demasiado bien le ha ido. Tiene mucho más éxito del que podría esperar. Es una cuestión personal. No se puede trabajar o crear sin el tiempo necesario para pensar, entre medias, lo que vas a hacer. Si a mí me dan tiempo, esta serie continuará, y si además son capítulos de 50 minutos, continuará. 

Lo cierto es que las audiencias evidencian que en España siguen triunfando fórmulas todavía tradicionales... ¿Cómo de difícil es innovar?

'El ministerio' no es el único que ha innovado. 'Vis a vis' ha innovado, Telecinco con la serie de Pau Freixas ha innovado, Antena 3 ha demostrado que a veces intenta hacer series un poco fuera del nicho súper popular... Creo que se va avanzando. Y también creo que jamás puedes mirar por encima del hombro a nadie. Ahora, ¿que nuestra industria tiene que abrirse un poco a Europa en el sentido de contar lo que pasa en la calle, en la vida actual y competir, estando orgullosos de trabajar en castellano e intentando llegar al público latinoamericano, que son millones y millones y aún nos están esperando? En eso sí tiene que cambiar. Luego cada cual que haga la televisión que quiera, si total a mí me quedan tres días en esto, ya tengo edad de prejubilación. Tal vez por eso soy tan libre.

Velázquez (Julián Villagrán) es uno de los personajes más queridos de la serie.
Velázquez (Julián Villagrán) es uno de los personajes más queridos de la serie. TVE

Hablemos del servicio público que hace la serie. Imagino que se siente orgulloso cuando Lope de Vega o Spínola se cuelan en los 'trending topics' de Twitter... ¿Cómo lo ha recibido?

Primero con sorpresa. Esta serie también es una serie pop y este tipo de cosas son muy pop: convertir en gifs a toda la plana mayor de la historia española es maravilloso. Pero esta serie no nació con el objetivo de ser didáctica. Esta serie nació para entretener y para emocionar. Y fíjate, creo que, con el tiempo, cuando la gente la recuerde, se va a dar cuenta de algo que no ha pensado: que ese concepto didáctico no es tanto histórico, es emocional. En esta serie se habla de la pérdida, de viajar a un momento en el que pudiste hacer una cosa que no hiciste, de ver a seres queridos del pasado, de ver a gente maravillosa en el siglo XIV y volver y saber que estás en el XXI y que todos están muertos. Esta serie se recordará, más que por ser didáctica en el sentido histórico, porque nunca ha huido del dolor si había que doler (o del humor cuando había que reírse). Pero esta serie nunca ha sido una comedia. 

Esta serie no nació con el objetivo de ser didáctica. Nació para entretener y para emocionar. Se recordará porque nunca ha huido del dolor

Esto es como cuando la gente dice: "Oye, pero es que la patrulla siempre gana". Y yo siempre pregunto: "¿Pero a qué precio?" Ahí es donde se va acumulando la amargura: Julián no puede recuperar a su mujer y eso le ha cambiado la vida; el azar existe en el presente y en el pasado, y unos consiguen lo que quieren y otros no; puedes esbozar una sonrisa viendo a la Armada Invencible hasta que te das cuenta de que todos los que estaban allí iban a morir dos semanas después... Esta serie siempre se ha hecho con esa dureza emocional. 

¿Hay una brecha generacional en la forma en la que se consume ficción en nuestro país?

Salvo un determinado tipo de comedias familiares muy bien hechas, como 'Allí abajo' o la maravilla de 'Aquí no hay quien viva', cualquiera que vea las audiencias se dará cuenta de que antes, en las cadenas privadas, cualquier serie que tuviera menos de 3 millones de espectadores estaba condenada a la desaparición. Y son muchas las que han bajado de esa cifra. La TDT, el cable, Netflix... han fragmentado completamente la audiencia y eso indica ese cambio generacional.

La gente ya no ve las series en las pantallas de televisión. Ese concepto del audímetro de ver una serie con todos los miembros de la familia no es real ya. Si apelamos a 'El ministerio del tiempo', es distinto. Yo tengo un público juvenil porque la serie se ve en los institutos, tengo un público adulto porque les recuerda a 'Curro Jiménez' y a series de ese tipo... Y al final, tengo un público de todas las edades. No es una cuestión de edad: es una cuestión de curiosidad. Es un público que quiere saber más, al que no le gusta que le den lo mismo cada noche, que tiene otra motivación. Pero no creo que tengamos un 'target' juvenil aunque hayamos rejuvenecido mucho el público de Televisión Española.

El pasado festival de Cannes estuvo protagonizado por la polémica entre los exhibidores franceses y Netflix, que presentaba dos películas en el certamen. ¿Cree que el cine y la televisión se están adaptando despacio a los nuevos formatos?

La vida no es lo que uno quiere que sea, es lo que es. El Betamax era mejor que el VHS y nos quedamos con el VHS. Yo de joven me enamoré de alguien que no me hizo caso y no voy a poner mi dolor en un titular. Es distinto opinar que estamos yendo hacia un modelo distinto que prohibir, porque no se le puede poner puertas al campo. Además, a mí me parece que ha habido un error de cálculo entre mucho teórico e intelectual de lo audiovisual. La gente creía que las nuevas plataformas se vendían como ese espacio donde había que diseñar nuevas creaciones, y Netflix nos ha enseñado a todos algo increíble: que las nuevas plataformas no eran más que una forma distinta, personalizable e individualizada, de ver las series de toda la vida. Y es más: las series de toda la vida que podrías ver en una generalista y también las que podías ver por cable, y todo pagando un precio módico y con una línea de Internet. Ha cambiado la difusión, pero no ha cambiado el contenido: si tú ves 'The Crown' o 'The Young Pope', son grandes series de ahora, de los 80 o de los 90. Simplemente ahora se han popularizado porque puedes acceder a ellas y te evita piratear. El capitalismo tiene cosas 'chungas' y buenas, pero esta yo creo que es de las buenas.

El cine tiene problemas más graves por los que preocuparse que Netflix. De hecho, el principal problema que tiene el cine es hacer mejores películas. La televisión le quitó la corona hace mínimo un par de décadas

El cine tiene problemas más graves por los que preocuparse que ese. De hecho, el principal problema que tiene el cine es hacer mejores películas. Porque si el cine pudiera haber mantenido ese concepto de superproducción o de pequeña producción que nos llevaba a las salsa antes, igual lo habría conseguido; o no, porque también entra aquí un concepto generacional. Lo que le pasa a Netflix es que recibe quejas ante la pérdida irreversible de la corona. Y la televisión le quitó la corona al cine hace mínimo un par de décadas.

Augura un futuro brillante a las nuevas producciones... ¿Cree que triunfarán formatos similares a 'El ministerio del tiempo'?

Muchos dirían que no, porque dicen que somos un fracaso absoluto. A veces recibo, en el mismo día, una llamada de un periodista que me pregunta que cómo se vive con este gran éxito, y a los diez minutos me llama otro y me pregunta que cómo se sobrevive a este fracaso de audiencia. Esta es la primera serie bipolar, así que no soy capaz de aconsejar a nadie. Lo que sí creo es que cuando se habla de evolución en España hay dos factores que hay que empezar a cambiar para poder competir: uno es la duración de 70 minutos (tenemos que ir a una duración normal, de 50) y otro es contar lo que verdaderamente pasa en este país, no hacer sólo un tipo de ficción evasiva. Nuestro cine se pasó de evasión y lo dejó de ir a ver la gente.

Y sobre todo yo creo que es importante la figura del showrunner. Todas esas series que nos gustan tanto tienen un creador que es el que controla la producción de la serie. No piensa con el cerebro de un ejecutivo ni es un guionista al que releva el director. 'Breaking Bad', 'Mad Men', 'Los Soprano', 'The Wire'... tienen un showrunner. Aquí nombras esa palabra y es como si mentaras a la bicha. Yo tardé un año, con la serie vendida a Televisión Española, en encontrar un socio como Onza que entendiera que esta serie debía tener un showrunner. Porque entre medias, las tres o cuatro grandes productoras a las que propuse hacer la serie teniéndola vendida, no quisieron por ese concepto de showrunner.

¿Le ha pasado esto en más ocasiones, el que le rechacen proyectos tanto en públicas como en privadas por ser demasiado innovadores?

Hombre, yo ya lo he hecho y me ha ido muy bien. En TV3 hice 'Infidels' y 'Kubala'. En TVE hice una primera temporada de 'Isabel' que se permitía un lujo de que un capítulo hablara de diez años de la vida de Isabel y otro de nueve días de la vida de Isabel... Y ahora 'El ministerio del tiempo'. Yo ya he cumplido esa misión. Ahora que vengan otros, y ojalá sigan abiertos a este tipo de posibilidades, porque si no no avanzaremos.



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