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Los últimos científicos olvidados de Rajoy

Más de un centenar de investigadores que sacaron plaza de científico titular en la convocatoria de 2016 siguen a la espera de ocupar su puesto. Algunos se han quedado en el paro debido al retraso de casi dos años y otros piensan en tirar la toalla ante el enésimo maltrato a la ciencia de la administración saliente.

Luis Miller, investigador que denunció la situación de los científicos con plaza
Luis Miller, investigador que denunció la situación de los científicos con plaza Luis Miller

“Voy a contar una historia que llevo un año contando en privado, pero creo que ha llegado el momento de hacer pública”. Con estas palabras denunciaba el investigador Luis Miller en redes sociales la situación en la que se encuentran él y otros 131 científicos que obtuvieron plaza de investigador titular en una de las pocas convocatorias que ha realizado la administración en los últimos años. El problema es que la oposición se convocó en 2016 y más de un año y medio después el ministerio de Economía no ha materializado el acceso a sus puestos.

Este retraso ha dejado a muchos de estos investigadores en la incertidumbre o incluso en el paro

“La convocatoria se publica en el BOE en octubre de 2016”, explica Miller a Next, “y entonces miles de científicos nos pusimos en marcha con nuestros currículos y nuestras publicaciones para pasar las pruebas”. Se trata de un concurso que atrae a los científicos mas brillantes del país, para renovar las plazas en alguno de los organismos públicos de investigación (OPIs) que hay en España, desde el CSIC, al Instituto de Astrofísica de Canarias, el Instituto Español de Oceanografía o el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. “Los concursos fueron entre mayo y junio del 2017 y en años anteriores el resultado se había publicado oficialmente en otoño”, relata. “Pero este año se retrasó hasta enero y desde entonces estamos todos sin noticias. Lo normal habría sido incorporarnos en febrero, que era el plazo con el que todos contábamos, pero ya ha pasado más de un año desde el concurso”.

Este retraso ha dejado a muchos de estos investigadores en una situación de incertidumbre o incluso en el paro, al acabarse los contratos anteriores con los que contaban para enlazar con la entrada en su plaza, hasta el punto de que el CSIC anunciaba internamente hace unas horas que sacaría una serie de contratos extraordinarios de tres meses, bajo la fórmula de Proyectos Intramurales Especiales (PIEs) para no dejarlos en la estacada. “Lo que no tiene sentido es que tengas que estar esperando o en paro con una plaza ya concedida después de tantísimos años de buscarla y además conseguirla”, asegura José Enrique García, investigador del Instituto de Física Corpuscular de Valencia (IFIC), que se encuentra en la misma situación. En su caso se trata de uno de los cientos de científicos españoles que retornaron hacia 2010 con un contrato Ramón y Cajal y la esperanza de que podrían incorporarse al sistema. Ahora tiene la suerte de que el IFIC está conservando su puesto porque tiene fondos propios, pero muchos otros no pueden seguir adelante.

Amado se encuentra oficialmente en el paro a pesar de haber ganado una plaza de investigador titular

Es el caso de Pedro José Amado, astrofísico e investigador principal del instrumento Cármenes, instalado en el telescopio del observatorio de Calar Alto, que estudia las estrellas enanas rojas en busca de exoplaneta. Amado se encuentra oficialmente en el paro a pesar de haber ganado una plaza de investigador titular en el Instituto de Astrofísica de Andalucía. "Me quedé en paro a finales de mayo de este año”, explica a Next, "y ya había hecho la oposición hacía un año. Todos sabemos que lleva su tiempo, lo que no iba a pensar les que iba a durar tanto tiempo. Extendimos mi contrato para solaparlo con mi llegada a la plaza pero se me acabó el contrato”. Ahora confía en que el anuncio que hizo el CSIC por correo interno ayer mismo pueda ayudarle a resistir hasta que se publique oficialmente la plaza. “Cuanto más se alargue esto más gente se irá al paro porque los contratos se van alargando. Estamos todos esperando, no queda más, el proceso administrativo está terminado”.

"Estar seis meses o un año desvinculado de la investigación es muy malo para tu currículo"

“Yo no tengo ninguna noticia de ningún lado, nadie me ha dicho nada, nadie se ha puesto en contacto conmigo”, asegura Saúl Ares, investigador de la Universidad Carlos III en biología de sistemas que ha obtenido plaza en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB). “Estamos viviendo un poco en un limbo, porque tenemos que desarrollar nuestros proyectos de investigación, queremos contratar gente o usar fondos, pero no nos atrevemos a hacer nada en la institución en que estamos porque no puedes contratar a alguien y marcharte dentro de un mes y dejarlo ahí”, explica. “Pero tampoco podemos empezar a hacer nada en los sitios nuevos porque no nos hemos incorporado. O sea, estamos un poco en tierra de nadie”. “La idea es que muchos investigadores como yo volvieron del extranjero en 2010 y ahora están en el paro”, apunta José Enrique García. “Yo estaría cabreadísimo, no solo por estar sin cobrar, sino que tienes una plaza a la que no puedes acceder y además no puedes investigar. Este mundo es muy competitivo, si estás seis meses o un año desvinculado es muy malo para tu currículo, incluso a la hora de pedir becas europeas”.

En el caso de Luis Miller, el investigador que denunció esta situación colectiva en Twitter, tiene la suerte de tener una plaza de profesor en la Universidad del País Vasco, pero también ha tenido que trastocar los planes de su propia institución como consecuencia de este retraso del gobierno. “En cuando en mayo supe que había ganado la plaza hablé con mi departamento con la idea de marcharme en marzo al Instituto de Políticas Publicado del CSIC, donde he ganado la plaza”, explica. “Ahora la universidad me está preguntando cuando me voy porque hasta que no me vaya no libera una plaza y están a expensas de que me vaya”. A su juicio, se trata de un problema estructural, en tanto en cuanto ya no son los propios centros los que deciden sobre sus investigadores, sino que todos dependen del ministerio de Economía o de que Hacienda bloquee situaciones que no conoce a fondo. “Nadie se plantea ofrecer un puesto de trabajo a alguien sin indicarle cuál es la fecha de incorporación, en ningún otro sector se haría algo así”, se queja. “Y lo que más ha cabreado muchísimos es que parece que está muy claro que el gobierno central ha utilizado esta inercia negativa para aprovecharlo y ahorrar dinero”.

“No tiene nada que ver con leyes, simplemente con que la administración quiera funcionar”

Para Miller se ha tratado de un problema de prioridades políticas que espera que se resuelva con el cambio de gobierno. “Se han introducido incentivos perversos en cosas que no dependen directamente de que haya más o menos presupuesto”, indica. “Muchas de las cosas de las que estamos hablando no son de dinero, sino de eficiencia; es fundamental que a mayor nivel posible haya un conjunto de personas que conozcan bien cómo funciona el sistema, como puede ser un ministerio de Ciencia. “Es una cosa que depende solo de voluntad, y no se ha tenido”, concluye Ares. “No tiene nada que ver con leyes, simplemente con que la administración quiera funcionar”. “Espero que no se alargue mucho más, porque ahora con el cambio de Gobierno suele ser peor para los tramites burocráticos”, asegura García apenas unos minutos antes de que se conozca el nombramiento del astronauta Pedro Duque como nuevo ministro de Ciencia. “Queremos que se resuelva ya y que podamos acceder a la plaza”.



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