La investigadora M;rián Cueto trabajando en el lugar del hallazgo
La investigadora M;rián Cueto trabajando en el lugar del hallazgo Cueto et al.

PALEONTOLOGÍA

El último león de las cavernas acabó como objeto de decoración

Un estudio en la cueva de La Garma, en Cantabria, muestra por primera vez que los hombres del Paleolítico Superior cazaban leones por su piel, un factor que pudo contribuir a su desaparición del sur de Europa.

Hace 16.000 años los humanos que vivían en la actual Cantabria no disponían de un Ikea, pero se las apañaban para decorar sus cuevas. En una de las galerías más profundas del sistema de La Garma, a unos a 130 metros de la entrada original, un equipo de investigadores españoles ha encontrado los restos de las garras de un león dispuestas de tal manera que hacen pensar que la piel se utilizó como alfombra o para cubrir una cabaña ritual.

El hallazgo, publicado en la revista PloS ONE, consiste en nueve huesos que corresponden a las garras de un león de las cavernas (Panthera spelaea) y tienen marcas de corte con una disposición espacial que indica que aquellos humanos las cortaron cuidadosamente para no separarlas de la piel. "Presentan unas marcas de corte que coinciden con las tres zonas donde se insertan los tendones que los unen con el resto de la pata", explica a Next la autora principal del estudio, Marián Cueto. "Interpretamos que se cortaron con mucho cuidado para aprovechar la piel del león y extenderla posiblemente sobre una de las cabañas, a modo de cobertura".

Las garras encontradas en la cueva de La Garma
Las garras encontradas en la cueva de La Garma Cueto et al.

Los leones tienen cinco garras en las patas delanteras y cuatro en las traseras, así que lo normal habría sido encontrar 18 garras, pero el equipo solo ha encontrado nueve. ¿Por qué? "Creemos que tenemos las garras de delante, y nos faltaría una falange", detalla Cueto. "Incluso hoy, cuando ves una alfombra con piel de león las garras solo van en las patas delanteras porque las de atrás quedarían al revés". Es decir, los habitantes de aquellas cuevas conocían la técnica que se sigue utilizando para sacar la piel de un felino y desechar las garras traseras. "Aquellos hombres cazaban leones y no creemos que fuera una caza aislada, porque el conocimiento para separar estas falanges nos dice que ya lo habían hecho antes", incide la investigadora.

"Aquellos hombres cazaban leones y creemos que lo habían hecho antes"

El hallazgo es especialmente interesante porque hay pocos restos de leones en esta época, el Paleolítico Superior, de hecho estos son los restos del "último león consumido en el sur de Europa" del que se tiene constancia. Además, insiste Cueto, "en este yacimiento los restos no es necesario excavarlos, la entrada original se colapsó justo después de esta ocupación y se detuvieron todos los procesos sedimentarios que hace que se vayan cubriendo. Nada más entrar vemos restos de huesos, conchas, instrumentos líticos.... Y allí encontramos los huesos de león, como si estuviéramos viendo una foto del pasado”.

La forma y el lugar en que están dispuestos estos restos también hacen pensar a los autores en que la piel de león jugaba un papel ritual. "En todos los pueblos cazadores recolectores, en los masáis o los siberianos, la caza de carnívoros es como un paso  a la edad adulta, los jóvenes demuestran su valor cazando un animal peligroso", explica Cueto. Tal vez los habitantes de esta zona de la península y tal vez este tipo de prácticas contribuyó a que los leones de las cavernas desaparecieran de Europa.

"No podemos decir que los humanos extinguieron estos leones, es un factor más", precisa Cueto. "Ambas especies convivían en un espacio reducido y los dos comían las mismas presas; ciervos, uros... Y utilizaban las mismas cavidades y se cazaban unos a otros". Durante el Paleolítico Superior se ha visto que la población humana aumenta y la de leones disminuye, lo que hace pensar que la presión humana fue cada vez más fuerte y acabó con la extinción. "Se extinguieron los linces, las hienas, los leones... En definitiva los que vivían de la carne", concluye Cueto. "En cambio, los osos, que no solo comen carne y consumen otros alimentos, sobrevivieron sin ningún problema y no vivieron ninguna extinción".

 Referencia: Under the Skin of a Lion: Unique Evidence of Upper Paleolithic Exploitation and Use of Cave Lion (Panthera spelaea) from the Lower Gallery of La Garma (Spain). (PLoS ONE) doi:10.1371/journal.pone.0163591

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