Biodiversidad

Las ranas de ciudad son más ‘sexis’

Un equipo de científicos ha analizado la diferencia en el canto de los machos de rana túngara en el bosque y en la ciudad. El resultado indica que las hembras prefieren, con mucha diferencia, la llamada de sus compañeros urbanitas.

El canto de los machos de ciudad es mucho más atractivo para las hembras de rana túngara (Engystomops pustulosus) que el de los que viven en el bosque. Es la principal conclusión de un interesante estudio realizado por el equipo de Wouter Halfwerk, del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical, quienes investigan el modo en que los ambientes urbanos en expansión están modificando los comportamientos animales.

Lo que vieron fue que las llamadas de los machos de ciudad eran mucho más complejas

En un trabajo publicado en la revista  Nature Ecology & Evolution, Halfwerk y sus colegas detallan una serie de experimentos para conocer mejor qué sucede con las llamadas de reclamo sexual de esta especie en diferentes ambientes cerca del canal de Panamá. En estos ecosistemas se sabe desde hace tiempo que el ruido humano está perturbando algunos de los canales de comunicación que utilizan diferentes animales para comunicarse, pero existen otros factores a tener en cuenta, como la cantidad de depredadores o parásitos que pueden escuchar la llamada, lo que obliga al macho a ser más discreto.

Un macho de rana túngara haciendo su característica llamada
Un macho de rana túngara haciendo su característica llamada Marcos Guerra, STRI

Para conocer mejor qué está sucediendo, en una primera fase los autores del estudio grabaron las llamadas de los machos de esta especie en 22 localizaciones urbanas y silvestres al tiempo que registraban, mediante dispositivos de detección por infrarrojos, el número de hembras, depredadores y parásitos que acudían atraídos por el reclamo. Lo que vieron fue que las llamadas de los machos de ciudad eran mucho más complejas y ricas que las de los otros, aunque en la ciudad acudían menos hembras y depredadores atraídos por la llamada, quizá porque eran más escasos.

Tres de cada cuatro hembras se acercaron a los altavoces que emitían llamadas de machos de ciudad

En la segunda parte del experimento, los científicos pusieron grabaciones de machos urbanitas y campestres a un grupo de más de 50 hembras en el laboratorio y el resultado fue abrumador: tres de cada cuatro hembras se acercaron a los altavoces que emitían llamadas de machos de ciudad. Finalmente, hicieron un nuevo experimento que consistió en introducir machos de ciudad en el campo, y viceversa, para ver si estos modificaban sus llamadas de alguna manera. El resultado fue que los machos urbanos, una vez en el bosque, cambiaron automáticamente sus llamadas complejas a llamadas más simples, mientras que los machos del bosque, en el entorno urbano, no cambiaron sus llamadas.

Un murciélago devora una rana túngara
Un murciélago devora una rana túngara Alex Baugh

Con estos resultados los autores sugieren que la evolución ha seleccionado una mayor flexibilidad en la forma de hacer llamadas en el entorno urbano debido, entre otras cosas, a que hay menos murciélagos y moscas parasitarias al acecho y dispuestas a caer sobre la rana que canta indiscreta en la oscuridad. “Igual que nosotros cambiamos nuestras relaciones sociales en las ciudades”, explica Rachel Page, coautora del estudio, “los animales están cambiando sus relaciones y su comportamiento en las comunidades biológicas radicalmente alteradas que estamos creando alrededor del globo”.

Referencia: Adaptive changes in sexual signalling in response to urbanization (Nature Ecology & Evolution) DOI 10.1038/s41559-018-0751-8



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