REDES SOCIALES

Algo se mueve en Facebook cuando un amigo se va

Un estudio demuestra que las redes sociales de una persona que muere repentinamente se refuerzan en torno a los más allegados para ayudarles a superar la pérdida.

Algo se mueve en Facebook cuando un amigo se va
Algo se mueve en Facebook cuando un amigo se va Dan Taylor-Watt y openDemocracy Follow (Flickr, CC)

Los seres humanos somos criaturas sociales y llevamos tejiendo relaciones entre individuos desde hace miles de años. Las nuevas herramientas de comunicación, como las redes sociales, están cambiando algunas de las formas de relacionarnos, pero ¿cómo las estamos utilizando cuando se produce la pérdida de un ser querido? Para responder a esta cuestión el equipo de

William Hobbs y Moira Burke ha realizado un seguimiento de 15.000 cuentas anónimas de Facebook durante más de dos años y ha analizado las interacciones entre las distintas comunidades tras la muerte inesperada de uno de sus miembros.

“Los individuos cambian sus patrones de interacción para apoyarse durante un periodo de dolor”

El resultado, que se publica este lunes en la revista Nature Human Behaviour, indica que las redes sociales que rodean a una persona que muere de manera inesperada se recuperan de la pérdida reforzando las relaciones entre amigos y personas cercanas del fallecido. En otras palabras, según resume Robert Bond en un artículo complementario, “los individuos cambian sus patrones de interacción para apoyarse unos a otros durante un periodo de dolor”.

Los autores han utilizado el análisis de datos masivos para interpretar cómo se comportan los individuos en diferentes situaciones y comparar los patrones de interacción en cada caso. Así, por ejemplo, han podido observar que los grupos donde no muere ninguno de sus miembros se comportan de manera sustancialmente diferente. En los que sí se produce una pérdida, din embargo, se produce un refuerzo de las relaciones que dura años y que los amigos más próximos del fallecido aumentan sus relaciones con otros individuos del entorno.

Entre los datos interesantes está que este efecto se registra con mayor intensidad en el grupo de edad de los 18 a los 24 años y que no se produce de la misma manera cuando la muerte es por suicidio. Como explica Bond, este dato puede ser relevante para adoptar posibles estrategias contra el efecto contagio que provocan estos casos en determinados grupos, y es igualmente interesante para conocer dinámicas que protejan a las personas más vulnerables del entorno del fallecido (como el aumento de riesgo de muerte que se produce entre las personas que pierden a su pareja, por ejemplo).

Referencia: Connective recovery in social networks after the death of a friend (Nature Human Behaviour)



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