Salud

¿Es bueno que coman arena? Algunos mitos sobre la higiene de tus hijos

Un informe elaborado en Reino Unido apunta a que una parte de la población está malinterpretando la “teoría de la higiene” y no tiene conciencia sobre el verdadero riesgo de exposición a patógenos.

Algunos padres tienen ideas erróneas sobre la higiene de sus hijos
Algunos padres tienen ideas erróneas sobre la higiene de sus hijos Pixabay

Durante los últimos años, los especialistas llamaron la atención sobre los problemas que estaba causando el “exceso” de limpieza en nuestras vidas cotidianas, hasta el punto de que esta falta de exposición a los gérmenes, especialmente entre los más pequeños podría estar detrás del aumento de alergias y enfermedades autoinmunes. Pero la repetición machacona de este mensaje podría estar teniendo un efecto no deseado: una parte de los padres está malinterpretando la llamada “teoría de la higiene” y no guarda suficiente cuidado con algunos aspectos de limpieza cotidiana que son claves para la salud de sus hijos y de toda la familia.

Así se recoge en un informe elaborado por la Real Sociedad de Salud Pública del Reino Unido (RSPH, por sus siglas en inglés) a partir de una encuesta entre la población británica. De acuerdo con este informe, una parte de las personas encuestadas piensa que la exposición a microbios patógenos es beneficiosa para la salud y no entiende bien cuáles son los riesgos de infección de determinadas prácticas. Un 23%, por ejemplo, piensa que la limpieza en la casa no es tan importante, ya que los niños deben estar expuestos a bacterias patógenas para reforzar su sistema inmunitario. Los autores del estudio atribuyen esta idea a la aparición frecuente en los medios de artículos en los que se resalta que "somos demasiado limpios".

Una parte de los padres está malinterpretando la “teoría de la higiene” y no guarda suficiente cuidado

Por otro lado, existe una amplísima confusión sobre cuáles son los verdaderos focos de posibles contagios infecciosos en la vida diaria. Hasta un 61% de los encuestados cree, por ejemplo, que tocar las manos sucias de un niño que viene de jugar del parque puede extender patógenos peligrosos, a pesar de que hay muy pocas evidencias de que esto suceda, salvo que haya animales en la zona de juego. Hasta un 72% cree, por otra parte, que es importante limpiar las bacterias del interior del inodoro, a pesar de que para esto basta tirar de la cadena, mientras que un 79% cree que es muy importante limpiar el suelo para evitar que haya bacterias, cuando no es así. Sin embargo, a los verdaderos focos de posibles contactos patógenos - como usar una bayeta de cocina contaminada o lavar la ropa a baja temperatura, apenas eran conscientes.

“Muchos padres pueden estar confundiendo la higiene con la asepsia”

Para el pediatra español Alberto García-Salido, informes como este demuestran que podríamos estar trasladando a la población una visión errónea sobre la limpieza. “Muchos padres pueden estar confundiendo la higiene con la asepsia”, explica a Next. “La "hipótesis de la higiene", que atribuye a ésta la aparición de alergias en la infancia, ha terminado por convertir lo que brilla por limpio en un enemigo sospechoso”, asegura. “Pero, como casi todo en la crianza de los niños, lo mucho es enemigo de lo bueno”.

“Cuando le hago la demostración a los niños de los colegios, sobre de lo de lavarse las manos siempre les digo que obviamente es no hay que obsesionarse con estarse lavando todo el tiempo” añade Miguel Vicente, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), “pero que hay momentos en que hay que lavarse, como cuando vas al aseo, cuando vas a comer, si has tocado cosas sucias o si en tu casa hay alguien que tiene una diarrea”. Sobre este punto, el informe de la RSPH incide en la necesidad de defender una idea de “higiene focalizada”, es decir, reforzar el conocimiento sobre las prácticas que son peligrosas y las que no. Perder menos tiempo limpiando el inodoro o el suelo con sustancias “antibacterianas” y fijarse más en detalles como limpiar bien los lugares donde comemos y la vajilla.

Hay que enseñar en los colegios la importancia de la higiene en la transmisión de infecciones

A los autores del informe les preocupa que se tomen demasiados esfuerzos en prácticas que no implican peligro para la salud y se descuiden otras que son la principal fuente de transmisión de enfermedades, como la buena costumbre de lavarse las manos antes de comer. A este respecto, los hombres se muestran mucho más descuidados que las mujeres en asuntos de higiene: el doble de ellos (16 frente a 7%) pensaban que no implicaba peligro no lavarse las manos con jabón tras ir al baño o tras manipular alimentos crudos (8% frente a 4%). Por este motivo recomiendan que se enseñe a los alumnos en los colegios la importancia de la higiene en la transmisión de infecciones y darles herramientas para defenderse de los mensajes confusos, al tiempo que se conciencia sobre la necesidad de no aplicar a todas las bacterias el mismo criterio bajo la etiqueta de “gérmenes”, y más en un contexto en el que el exceso de limpieza y el uso abusivo de antibióticos ha conducido a que la resistencia bacteriana sea un problema global de salud.

Romper la cadena de la infección: lavarse las manos tras tocar animales, alimentos crudos, ir al baño o estornudar
Romper la cadena de la infección: lavarse las manos tras tocar animales, alimentos crudos, ir al baño o estornudar RSPH

“El objetivo para nuestros hijos, y para nosotros mismos, debe ser rodearnos de lo "limpio con sentido común””, asegura el doctor García-Salido. “Se deben promover buenas prácticas de higiene que en el día a día se incorporen con normalidad a nuestra vida. Informar sobre aquellas actitudes que en contextos de infección transmisible, un catarro o una gastroenteritis, por ejemplo, pueden limitar que ésta se propague. Enseñarles a toser en el codo, pañuelos de papel o lavarnos bien las manos tras estar con enfermos. No es mucho, ni brilla demasiado, pero seguro que es más que suficiente”, apunta.

“Hay que utilizar el sentido común”, coincide Miguel Vicente. “No hay que estar obsesionado con que hay bacterias en el entorno porque las hay, las llevamos encima, y no hay que matar a todas las bacterias". Sobre la peligrosidad de algunas situaciones, como que los niños coman arena del parque, el experto relativiza: depende de si en ese parque ha habido animales, si en la arena hay suficientes bacterias patógenas y del estado del sistema inmune del niño. "En general", concluye, "hay que tener unos hábitos de higiene razonables: vas al aseo, pues te lavas las manos, o cuando tocas la basura, vas a preparar comida o una persona en casa tiene una enfermedad. Y si tienes un catarro, pues te tapas y no estornudas en la cara al vecino”.

En relación con el desarrollo de enfermedades autoinmunes y alergias como consecuencia del exceso de higiene, José Ramos Vivas, investigador del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, cree que cada vez está más claro que no tiene tanto que ver con las bacterias a las que los niños están expuestos en su día a día, sino con factores genéticos, si nacieron por cesárea o parto natural y la exposición a antibióticos en los primeros años de vida. “Que un niño se exponga a los tres años a las bacterias que hay en un parque lleno de barro no influye para nada en el desarrollo del sistema inmunitario, muy poco/nada en las alergias, pero sí mucho en que pille lombrices o una diarrea”, opina. “Asimismo, que un niño de tres años se deje encerrado en una casa que limpiamos todos los días tampoco va a ayudar a que su salud mejore o empeore. Lo crucial para sus defensas sucedió poco después de nacer”. 

Más información: Too clean or not too clean (RSPH)

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