Neurociencia

Por qué los humanos vemos mejor en las horas de menos luz

Un equipo de investigadores descubre que nuestro cerebro hace ajustes para compensar la ausencia de luz en los momentos del amanecer y en el anochecer para mejorar la percepción visual.

Por qué los humanos vemos mejor en las horas de menos luz
Por qué los humanos vemos mejor en las horas de menos luz Daniel Dionne (Flickr, CC BY-SA 2.0)

Como vimos con la famosa ilusión del vestido azul y negro (o amarillo y blanco) la forma en que percibimos la luz puede variar según el momento del día y nuestros estados mentales (si pensamos que es por la mañana o está anocheciendo). Ahora, un equipo de neurocientíficos liderados por Christian Kell ha documentado cómo la actividad de la corteza visual de nuestro cerebro se rige también por los ritmos circadianos y compensa la falta de luz en los momentos críticos del día: el amanecer y el anochecer.

La actividad de la corteza visual de nuestro cerebro se rige también por los ritmos circadianos

En un trabajo publicado este martes en la revista Nature Communications, el equipo de Kell describe una serie de pruebas con 14 voluntarios, todos varones, cuyos cerebros se escanearon en dos días consecutivos en seis momentos diferentes (desde las 8h hasta las 23h). Además de registrar la actividad cerebral en reposo, mientras los voluntarios no hacina nada, los autores también recopilaron datos mediante resonancia magnética funcional mientras los sujetos resolvían tareas de detección visual.

El resultado indica que la actividad en la corteza sensorial del cerebro en los momentos del amanecer y el atardecer está asociado con una mejora en la percepción visual. En concreto, los voluntarios resolvieron mejor las tareas visuales por la mañana (a las 8 a.m) y por la tarde (a las 8 p.m) debido a que en esos momentos la actividad de reposo de las tareas que procesan la información visual era menor.

Los voluntarios resolvieron mejor las tareas visuales a las 8 a.m y a las 8 p.m

Hasta ahora se habían descrito otros efectos parecidos respecto los estímulos auditivos, por ejemplo, que podemos discriminar mejor justo en esas horas limite del día, al igual que una reducción de la exploración de los estados internos del cerebro lo que mejoraría la detección de estímulos del exterior. Los autores sugieren que el cerebro humano cambia su actividad natural para compensar el deterioro de la calidad de la señal visual en las horas en que el sol sale o se pone. Este mecanismo explicaría por qué podemos ver razonablemente bien en esos momentos y el ajuste tendría una explicación evolutiva.

Este mecanismo pudo ser crucial en nuestra supervivencia hasta la introducción de la luz eléctrica

“Incluso en las sociedades primitivas”, escriben, “la actividad humana se suele extender al principio de la mañana y el crepúsculo, cuando la luz natural es drásticamente reducida”. El aumento de actividad del sistema visual en estos momentos, concluyen, “compensaría las limitaciones del ambiente y puede haber sido crucial así en nuestra supervivencia hasta la introducción de las fuentes de luz eléctrica en la vida social”.

Referencia: Endogenous modulation of human visual cortex activity improves perception at twilight (Nature Communications) DOI 10.1038/s41467-018-03660-8



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