Paleontología

Las huellas muestran que los humanos persiguieron a los perezosos gigantes

El hallazgo podría indicar que los humanos siguieron y cazaron a estas criaturas y puede ser una prueba más de que contribuyeron a su extinción.

Las huellas muestran que los humanos persiguieron a los perezosos gigantes
Las huellas muestran que los humanos persiguieron a los perezosos gigantes David Bustos, National Park Service

Como si fueran detectives, los científicos que estudian la fauna del Pleistoceno Superior llevan años intentando resolver un misterioso caso: el de la desaparición repentina y masiva de algunos de los mayores mamíferos que vivieron sobre la Tierra. El principal sospechoso es un bípedo con escaso pelo que se expandió por el planeta en las mismas fechas y que casualmente estaba presente en todos los escenarios donde ocurrió la tragedia. Ahora, como si fuera el mismísimo Sherlock Holmes, el investigador David Bustos ha encontrado en el desierto de Nuevo México un escenario lleno de huellas que incriminan al Homo sapiens y le pillan casi in fraganti persiguiendo a una de sus víctimas.

Molde las huellas encontradas por el equipo de Bustos
Molde las huellas encontradas por el equipo de Bustos David Bustos, National Park Service

En un trabajo publicado este miércoles en la revista Science Advances, Bustos y su equipo revelan el descubrimiento de un grupo de huellas de perezosos gigantes en cuyo interior también han fosilizado huellas de los humanos que vivieron en esta región hace entre 20 y 30.000 años. Según los autores, este hallazgo sugiere que los cazadores humanos pudieron seguir a estas enormes criaturas de cerca e incluso darles caza. Así lo sugiere la trayectoria de ambos grupos de huellas, que indican que los perezosos estaban realizando una maniobra evasiva, muy probablemente huyendo de sus acosadores.

La población humana ejerció una presión sobre estas especies que pudo desembocar en su desaparición

El resultado lleva a los autores a inferir que los humanos podrían haber cazado activamente a estos animales durante el Pleistoceno tardío, justo en el periodo en que desaparecieron, lo que suma a los otros muchos indicios de que la población humana ejerció una presión sobre estas especies que pudo desembocar en su desaparición. Un estudio anterior, basado en los restos encontrados en Patagonia, concluida que el ocaso de estos grandes animales pudo deberse a una “tormenta perfecta” causada por la combinación de la presencia humana y los factores climáticos, pero que la clave pudo estar en un aumento de las temperaturas. Las huellas encontradas por Bustos y su equipo equilibran de nuevo la balanza del lado humano y vuelven a señalar a nuestros antepasados como los responsables principales de aquella extinción.



Referencia: Footprints preserve terminal Pleistocene hunt? Human-sloth interactions in North America (Science Advances)

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