Geoingeniería

La geoingeniería solo empeoraría las cosas

Un estudio muestra que combatir el cambio climático sembrando la estratosfera de aerosoles para reflejar la luz del sol tendría consecuencias fatales para la biodiversidad y crearía un problema peor que el que se quiere resolver.

La geoingeniería solo empeoraría las cosas
La geoingeniería solo empeoraría las cosas Hughhunt (Wikimedia Commons)

La dificultad para que los países reduzcan las emisiones de CO2 a la atmósfera ha llevado a muchos científicos a investigar las posibilidades de intervenir en el clima del planeta a gran escala mediante la llamada geoingeniería. La idea consiste en combatir el calentamiento global mediante diferentes estrategias globales, aunque la más popular es la que consiste en sembrar la estratosfera de aerosoles que reflejen la luz del sol y atenúen de esta forma el aumento de las temperaturas. Pero, ¿qué consecuencias reales tendría una intervención de este tipo?

El estudio analiza las consecuencias de inyectar aerosoles en la estratosfera entre 2020 y 2070

El equipo de Christopher Trisos ha realizado una serie de simulaciones climáticas para predecir los posibles cambios en un escenario de geoingeniería solar para combatir los efectos de la emisión de gases de efecto invernadero. El estudio, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, analiza las consecuencias de una inyección con aerosoles de sulfato en la estratosfera en un periodo comprendido entre 2020 y 2070 y las compara con lo que sucedería un escenario sin una intervención de este tipo. Las conclusiones son que la rápida implementación de estas medidas tendría una mezcla de efectos negativos y positivos en la biodiversidad, pero sería su terminación la que tendría consecuencias en los climas locales entre 2 y 4 veces más rápidas que las que provocaría el cambio climático en sí mismo.

El principal problema, de acuerdo con sus resultados, es que los cambios introducidos por la geoingeniería amenazarían a los ecosistemas forzando a las especies a moverse demasiado rápido, para buscar zonas donde las temperaturas o las precipitaciones sean similares. Las zonas más afectadas serían aquellas que actualmente tienen más biodiversidad, como la cuenca del Amazonas y las zonas tropicales del océano, y los grupos de mayor riesgo serian los corales, los manglares, los anfibios y los mamíferos de tierra. Aunque habría un ligero enfriamiento global, apuntan los autores, se producirían aumentos de temperatura regionales que aumentarían las extinciones y el colapso de algunos ecosistemas.

El impacto adverso sobre las especies sería tres veces mayor que lo que se intenta remediar

Los efectos de una parada brusca de la inyección de aerosoles serían muy negativos para el medioambiente, hasta tal punto, asegura Phil Williamson en un artículo complementario, que el impacto adverso sobre las especies sería tres veces mayor que lo que se intenta remediar. Williamson también apunta a los problemas políticos que ocasionaría una medida de intervención de este tipo, en la que unas regiones deberían compensar a otras por las inundaciones y eventos catastróficos que causaría en determinadas zonas, lo que dificultaría el consenso internacional. Por este motivo, los autores inciden en la necesidad de centrarse en tomar medidas más contundentes para frenar las emisiones en el futuro cercano en lugar de buscar estrategias de intervención de consecuencias impredecibles.

Referencia: Potentially dangerous consequences for biodiversity of solar geoengineering implementation and termination (Nature Ecology & Evolution) DOI 10.1038/s41559-017-0431-0



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