Trajes de protección contra el virus utilizados en España
Trajes de protección contra el virus utilizados en España Europa Press

BROTES PANDÉMICOS

Así frenaremos la siguiente pandemia

La crisis del ébola dejó una enseñanza encima de la mesa: si desarrollar una vacuna para las enfermedades que amenazan al mundo no es rentable para las industrias farmacéuticas, alguien tendrá que hacerlo. Un consorcio internacional ha reunido dinero para trabajar en las siguientes vacunas.

Cuando el pasado mes de diciembre se anunció que el desarrollo de una vacuna contra el ébola cien por cien efectiva, hubo una sensación agridulce en la opinión pública. Se trataba de una excelente noticia pero llegaba un poco tarde, concretamente 11.000 muertos más tarde, la cifra de fallecidos por el último brote del virus en África. La realidad es que la vacuna, conocida como rVSV-ZEBOV, se había creado en el año 2003, se probó en monos en 2005 y después se metió en un congelador hasta que la pandemia de 2014 puso en marcha una carrera contrarreloj para conseguir su efectividad en humanos.

Los organizadores han reunido 428 millones para el desarrollo de vacunas contra las próximas pandemias

Las causas de este retraso hay que buscarlas en varios factores, pero el más importante es el altísimo coste que supone desarrollar una de estas vacunas y los ensayos clínicos (se calcula que más de un millón de euros) y en los escasos beneficios que reciben las farmacéuticas cuando se trata de medicamentos contra enfermedades que afectan a países pobres. Para evitar que algo así se pueda repetir en el futuro, varias organizaciones se pusieron a trabajar hace unos meses y han presentado este fin de semana en el foro de Davos una coalición llamada CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations) que ha reunido 428 millones de euros para invertir en el desarrollo de vacunas contra las enfermedades capaces de provocar la próxima pandemia.

Los fondos han sido costeados por organizaciones como Welcome Trust, la Fundación de Bill & Melinda Gates, los gobiernos de Alemania, Japón y Noruega y cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organizaciones como Médicos Sin Fronteras. Aunque el objetivo es trabajar en los remedios de hasta 37 virus prioritarios, la organización se ha puesto como objetivo comenzar a desarrollar vacunas contra tres amenazas principales: el Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS), que afecta a la península arábiga y mata a uno de cada tres afectados, el virus Nipah, con brotes periódicos en Bangladesh e India, y la fiebre de Lassa, que afecta a las mismas zonas que le ébola e infecta cada año a cientos de miles de personas.

“CEPI es nuestra oportunidad de aprender la lección de las tragedias recientes”

La intención de CEPI, aseguran sus responsables, es "acortar el tiempo que lleva desarrollar nuevas vacunas para protegernos de lo virus que surgen de pronto como amenazas de la salud pública, como pasó recientemente con Zika, mediante inversiones en desarrollos en tecnologías para la producción de vacunas e instalaciones que puedan responder rápido a patógenos precisamente desconocidos". Los creadores de la iniciativa calculan que necesitarán al menos 1.000 millones de dólares en los próximos cinco años y apelan a gobiernos y organizaciones a sumarse a la iniciativa. "CEPI es nuestra oportunidad de aprender la lección de las tragedias recientes y adelantarnos a las epidemias con nuevas vacunas defensivas", asegura Jeremy Farrar, director de Welcome Trust. "El Ébola y el Zika demostraron que el mundo está trágicamente falto de preparación para detectar brotes locales y responder suficientemente rápido para impedir que se conviertan en una pandemia global", añade Bill Gates. "Sin inversiones en investigación y desarrollo seguiremos indefensos cuando afrontemos la próxima amenaza".


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