Biotecnología

¿Será la dispersión de transgénicos una nueva arma biológica?

Un grupo de expertos expresa en la revista Science su preocupación por los trabajos de la agencia estadounidense DARPA para diseñar un sistema que permita la modificación genética de cultivos mediante la dispersión de insectos.

¿Será la dispersión de transgénicos una nueva arma biológica?
¿Será la dispersión de transgénicos una nueva arma biológica? Melissa McMasters (Flickr, CC BY 2.0)

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA) trabaja en un programa llamado “Insect Allies” (Aliados Insectos) que pretende desarrollar un sistema para modificar genéticamente cultivos ya plantados y hacerlo mediante la introducción de virus transportados por insectos. El sistema, conocido como HEGAAs (las siglas en inglés de Agentes de Alteración Genética Horizontal del Medio Ambiente) pretende, según la propia agencia, facilitar la respuesta rápida mediante contramedidas a amenazas naturales o de origen humano que pongan en riesgo la cadena de producción agroalimentaria de Estados Unidos.

Los autores sospechan que se quiere “desarrollar un medio de dispersión con propósitos ofensivos”

En un artículo publicado este jueves en la revista Science, el experto en biología evolutiva del Instituto Max Planck Richard Guy Reeves y su equipo lanzan una advertencia sobre los verdaderos propósitos de esta iniciativa y aseguran que podría tratarse de un nuevo tipo de arma biológica desarrollada en contra de todos los convenios internacionales. El hecho de que la agencia no contemple el método convencional de dispersión mediante el rociado sobre el terreno y opte por hacerlo mediante insectos cuyo alcance puede ser mucho mayor, les hace sospechar que existe “una intención de desarrollar un medio de dispersión de HEGAAs con propósitos ofensivos”.

La principal diferencia de este sistema con el método de modificación genética tradicional que ya se aplica en los cultivos es que este último se basa en la transferencia vertical de genes, es decir, los cambios se pasan de los cromosomas de una generación a la siguiente por herencia genética. El sistema en el que trabajan las empresas a las que DARPA ha otorgado el concurso se basa en la introducción de virus que cambian el genoma de las plantas directamente en el campo. En opinión de los autores, esta estrategia es de poca utilidad en casos de emergencias agrícolas nacionales y puede ser fácilmente percibido como un esfuerzo por desarrollar agentes biológicos, lo que iría claramente contra la Convención sobre Armas Biológicas aprobada en 1975. “En nuestra opinión”, añaden, “el programa es básicamente una mala idea porque simplificaciones muy obvias del plan de trabajo con tecnologías ya existentes pueden generar armas predecibles y de acción rápida, junto con medios para su dispersión masiva, capaz de amenazar virtualmente a cualquier especie de cultivo”.

Un esquema del funcionamiento del sistema del propio artículo de Science
Un esquema del funcionamiento del sistema del propio artículo de Science Richard Guy Reeves et al. /Science

Para el profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia y experto en transgénicos José Miguel Mulet se trata de una preocupación legítima y ya conocida. “Como cualquier otra técnica de cualquier campo, puede usarse con fines militares para, por ejemplo, arruinar las cosechas del enemigo”, asegura. “Aunque yo personalmente dudo que se llegue a hacer, como de momento no se ha utilizado el virus de la viruela con fines bélicos”. En su opinión, propagar un virus con capacidad para extender una plaga mediante insectos puede provocar que se descontrole y acabe afectando al país que lanza el ataque, o que se encuentre una variedad resistente y todo quede en nada. “Como arma es muy impredecible, y eso a los estrategas militares no les suele gustar”, insiste, “por eso las armas biológicas se han utilizado de forma muy esporádica, pero nunca se ha basado ninguna estrategia militar en ellas”.

 Una plaga mediante insectos se puede descontrolar y afectar al país que lanza el ataque

De momento, el proyecto de DARPA sigue adelante sin trasparencia ni escrutinio público, como denuncian los científicos en Science, y se centra en el uso de cicadélidos, mosquitas blancas y áfidos para la dispersión de los agentes. Al mismo tiempo, la agencia ha descartado estudios con especies como el tabaco o Arabidopsis y se ha centrado en otras que consumen millones de personas como el maíz, lo que demuestra su interés en usarlo en el ámbito estratégico, según los autores. Uno de los candidatos para la edición genética rápida de estos cultivos es el sistema CRISPR/Cas9, que se integraría dentro del virus y modificaría el genoma de las plantas. El uso de estas tijeras genéticas para poner en marcha la llamada “genética dirigida” (Gene drive) preocupa desde hace tiempo a los expertos. La idea es que se introducen individuos en una población con un alelo que puede modificar la población entera, pues los individuos se vuelven homocigóticos. Es decir, que el cambio que se introdujera en los cultivos sería definitivo.

Por otro lado, el uso del sistema HEGAAs pretende ser seguro porque se usarían insectos que solo vivieran un tiempo determinado sin capacidad de reproducirse, pero bastaría quitar ese característica para que la secuencia se dispersara de forma incontrolada en el medio ambiente. Aunque DARPA estuviera desarrollando esta tecnología respondiendo a la amenaza procedentes de terceros países, concluyen los autores, el mero anuncio de que se trabaja en este campo podría ser a la vez un acicate para que otros países se pusieran a trabajar en estos sistemas, si no lo están haciendo ya.

Referencia: Agricultural research, or a new bioweapon system? (Science)



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