Evolución humana

Una cara para el australopiteco más antiguo

El análisis de un nuevo cráneo hallado en Etiopía con 3,8 millones de años de antigüedad arroja luz sobre la evolución de los primeros homínidos y permite conocer qué aspecto tenía.

Una cara para el australopiteco más antiguo
Una cara para el australopiteco más antiguo Matt Crow, courtesy of the Cleveland Museum of Natural History

Hace alrededor de 4 millones de años, unas criaturas de apenas un metro del altura caminaban erguidas por las tierras bajas del centro de la actual Etiopía. Desde que se hallaron los primeros restos de australopitecos en los años 60, los paleoantropólogos han tratado de reconstruir el puzzle que llevó desde estos primates hasta nosotros. Pero faltaban piezas. Se habían identificado fósiles bastante completos de la especie Australopithecus afarensis, como los de la famosa ‘Lucy’, pero los restos más antiguos de la especie Australopithecus anamensis eran escasos e incompletos.

Ahora, un equipo de paleontólogos ha anunciado en la revista Nature el hallazgo de un cráneo de la especie A. anamensis con 3,8 años de antigüedad prácticamente completo, cuyo análisis resuelve muchas de las dudas sobre lo que ocurrió en aquellos primeros momentos de la evolución humana. El cráneo, identificado como MRD-VP-1/1, aunque se refiere a él como “MRD”, fue hallado el 10 de febrero de 2016 en las excavaciones de Woranso-Mille, en la región de Afar. En este lugar se han descubierto más de 260 restos fósiles de homininos, pero aquel día, un trabajador local llamado Ali Bereino desenterró una pieza que tenía un aspecto diferente. “No podría creer lo que veía cuando miré los restos del cráneo”, asegura Yohannes Haile-Selassie, investigador principal del estudio. “Era un momento eureka y un sueño hecho realidad”.

Aspecto del cráneo en el lugar encontrado y en la mano de un investigador
Aspecto del cráneo en el lugar encontrado y en la mano de un investigador Yohannes Haile-Selassie / Dale Omori y Liz Russell

Su alegría se materializa ahora en dos estudios publicados por Nature donde se desgrana el resultado de los análisis del cráneo y de su entorno geológico. A pesar de su pequeño tamaño, se trataba de un macho que vivió en los alrededores de un lago seco y, como ‘Lucy’, caminaba la mayor parte del tiempo erguido. Gracias a la reconstrucción en 3D, los científicos tienen incluso una imagen de cómo pudo ser su rostro. Y lo que muestran las nuevas pruebas es que no se trataba del ‘abuelo’ del Australopithecus afarensis, como se pensaba hasta ahora, sino que ambas especies coexistieron durante al menos 100.000 años.

“Era un momento eureka y un sueño hecho realidad”.

“Solíamos pensar que A. anamensis se convirtió gradualmente en A. afarensis con el tiempo”, asegura la coautora del trabajo Stephanie Melillo. “Todavía pensamos que estas dos especies tienen una relación de ancestros-descendientes, pero este nuevo descubrimiento sugiere que las dos especies estuvieron viviendo juntas en la región de Afar por bastante tiempo. Esto cambio nuestra comprensión del proceso evolutivo y suscita nuevas preguntas: ¿estaban estos animales compitiendo por la comida o el espacio?”.

El investigador Yohannes Haile-Selassie posa con el cráneo en el yacimiento
El investigador Yohannes Haile-Selassie posa con el cráneo en el yacimiento Cleveland Museum of Natural History

El análisis del cráneo también muestra que comparte rasgos tanto con especies posteriores como con especies anteriores como Ardipithecus and Sahelanthropus, lo que aporta nuevas pistas para entender qué adaptaciones evolutivas se produjeron en aquel periodo. “MRD tiene una mezcla de características faciales y craneales primitivas y derivadas que yo no esperaba ver en un solo individuo”, asegura Haile-Selassie. “Hasta ahora teníamos un gran hueco entre los primeros ancestros humanos conocidos, que tienen alrededor de 6 millones de años, y especies como ‘Lucy’, que tienen entre dos y tres millones de años” añade Melillo. “Uno de los aspectos más emocionantes de este descubrimiento es que conecta el espacio morfológico entre estos dos grupos”.

“Este cráneo parece destinado a convertirse en otro icono de la evolución humana”

Lo que parece claro, a juicio de el especialista Fred Spoor, que publica un artículo de opinión en la misma revista, es que “este cráneo parece destinado a convertirse en otro icono de la evolución humana”. El descubrimiento, concluye, “afectará sustancialmente a la manera en que pensamos sobre el árbol evolutivo familiar de los primeros homininos”.


Referencias: A 3.8-million-year-old hominin cranium from Woranso-Mille, Ethiopia (Nature) DOI 10.1038/s41586-019-1513-8 | Age and context of mid-Pliocene hominin cranium from Woranso-Mille, Ethiopia (Nature) DOI 10.1038/s41586-019-1514-7

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