NEUROCIENCIA

“Señoría, quiero llamar a mi cerebro a declarar”

Un equipo de investigadores detecta la señal cerebral que indica si alguien es consciente de cometer un delito o si, por el contrario, ha cometido un acto de simple imprudencia. La técnica podría ser utilizada en un futuro para discernir quien es culpable.

El investigador Read Montague, en el Virginia Tech Carilion Research Institute
El investigador Read Montague, en el Virginia Tech Carilion Research Institute David Hungate/Virginia Tech

Año 2052. Los funcionarios de aduanas paran a Manuel en el aeropuerto porque algo les hace sospechar que lleva droga en su equipaje. Cuando revisan sus pertenencias, detectan 20 kilos de cocaína en el doble fondo de la maleta, pero su dueño asegura no tener ni idea de donde han salido. Los funcionarios llevan a Manuel a una sala y allí le someten a una lectura de señal cerebral que servirá como prueba ante el juez: si la señal es positiva, indicará que Manuel era plenamente consciente de estar introduciendo droga en el país. Si no aparece, querrá decir que no sabía nada y ha sido engañado.

Este escenario de ciencia ficción podría hacerse realidad un día gracias al descubrimiento que Read Montague y su equipo publican este lunes en la revista PNAS. En una serie e experimentos con 40 voluntarios, los autores han descubierto cuales son las zonas de actividad cerebral que se activan cuando una persona ha cometido un acto de forma consciente y las diferencias cuando esta persona no sabe que está cometiendo una ilegalidad, una diferencia que en muchos casos pueden suponer la diferencia entre una condena de muchos años de cárcel y una pena menor o la absolución.

La diferencia de estados mentales puede suponer una condena de muchos años de cárcel o una pena menor

Durante las pruebas, los científicos sometieron a los 40 voluntarios a distintas situaciones con una maleta, y unos sabían que contenía droga y otros no. después, midieron la señal cerebral mientras le realizaron un test y fueron capaces de distinguir claramente entre los dos grupos. “Dos personas pueden cometer exactamente el mismo delito, con todos sus elementos y circunstancias, y dependiendo de sus estados mentales, la diferencia podría ser que uno fuera 14 años a la cárcel y el otro quedara en libertad condicional”, asegura Montague. “En función de en qué lado de la frontera estás, entre actuar a sabiendas o por desconocimiento, puedes ser privado de tu libertad de diferentes maneras”.

Los investigadores aseguran que son capaces de determinar cuáles son estos estados mentales a partir de esta sencilla medición, aunque para refinar el sistema deberían aumentar el número de muestras y de voluntarios. También aseguran que para aplicar esto en un tribunal quedara un largo trecho y que este tipo de estados mentales pueden estar inducidos por muchas causas, incluidas las lesiones o la ingesta de fármacos, e inciden en que un 99 por ciento de las decisiones se toman por procesos que no acceden a nuestro nivel consciente y que muchas veces escapan a nuestro control.

Referencia: Predicting the knowledge–recklessness distinction in the human brain (PNAS)



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