ASTRONOMÍA

Saturno nos ha engañado con una ilusión visual

Un equipo de científicos descubre que, pese a las apariencias, el anillo más brillante y opaco del planeta es menos denso de lo esperado. 

Desde algunas perspectivas, el anillo central de Saturno aparece más oscuro
Desde algunas perspectivas, el anillo central de Saturno aparece más oscuro Cassini, NASA

Cuando miramos un objeto, nuestra intuición nos dice que la parte más opaca de éste contiene más materia que aquella que resulta más traslúcida. Si vemos agua turbia, por ejemplo, pensamos que tiene más partículas en suspensión que el agua trasparente. Algo parecido pasaba hasta ahora con Saturno. Los científicos pensaban que el anillo más opaco y brillante, el que se conoce como anillo B, era el de mayor densidad del sistema y el que contenía más material.

“Las apariencias engañan “, dicen los autores del estudio.

Ahora, un trabajo publicado en la revista Icarus muestra variaciones de intensidad en estos anillos que no coinciden con lo esperado. Utilizando datos de la misión Cassini de la NASA, un equipo de científicos encabezado por Matthew Hedman, ha estimado la masa de cada uno de los anillos. Y asegura que, a pesar de tener 10 veces más opacidad que el resto, la masa del anillo B es solo dos o tres veces mayor que la del anillo A. "Las apariencias engañan", asegura Phil Nicholson, investigador de la Universidad de Cornell y coautor del trabajo. "Una buena analogía es que un prado brumoso es mucho más opaco que una piscina, aunque la piscina es más densa y contiene más agua".

"Ahora mismo estamos muy lejos de tener claro cómo regiones con la misma cantidad de material tienen opacidades tan distintas", asegura Hedman. "Podría ser algo relacionado con el tamaño y la densidad de las partículas individuales, o podría tener que ver con la estructura de los anillos". Otro aspecto importante de este análisis, que se realiza a partir de cálculos gravitacionales, es la parte que afecta a la edad de los anillos. Un anillo menos masivo podría evolucionar más rápido que los otros y oscurecerse más rápido por efecto del polvo cósmico, de modo que algunas partes del anillo B menos masivas podrían ser las más jóvenes.

Parte de estas dudas quizá se resuelvan a partir de 2017, cuando la sonda Cassini volará en el interior de los anillos en su fase final. Quizá sus observaciones ayuden a resolver el misterio.

Fuente y más info: Saturn's Rings: Less than Meets the Eye? (JPL, NASA)

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