GENÉTICA

El pez que recibe tratamiento psiquiátrico

Las características genéticas y evolutivas del tetra mexicano lo convierten en un modelo interesante para estudiar enfermedades como el autismo o la esquizofrenia. Un investigador está comprobando qué efecto tienen algunos medicamentos en estos peces.

'Astyanax mexicanus'
'Astyanax mexicanus' Wikimedia Commons

El tetra mexicano (Astyanax mexicanus) es una especie de laboratorio evolutivo con aletas y un caso bastante especial dentro de la naturaleza. Hace alrededor de tres millones de años, estos peces colonizaron distintos hábitats en el noreste de México y algunos grupos se adaptaron a vivir en cuevas, lo que les hizo desarrollar rasgos diferentes a sus congéneres de superficie. Hasta el punto de que los tetras de las cuevas son ciegos y albinos y, lo que es más importante, se comportan de forma totalmente distinta a los demás.

"Hay pruebas sólidas de que este pez de cueva podría ser un buen modelo para las enfermedades psiquiátricas humanas"

Hace ya más de una década, el investigador Masato Yoshizawa eligió a estos peces para comprender mejor la evolución del cerebro y los efectos de la selección natural sobre el comportamiento. Podía observar que diferencias genéticas tenían que ver con diferencias del fenotipo simplemente cruzando unos peces con otros y analizando el genoma. A diferencia de sus hermanos de superficie, los peces tetra de las cuevas carecen de estructura social y no nadan en grupos. Según explican en la revista Science, los tetras ciegos son solitarios, apenas duermen, son hiperactivos y se sienten atraídos por determinadas vibraciones en el agua. Además, estos animales tienen de repetir conductas una y otra vez y tienen mayores índices de ansiedad que los peces de superficie.

Con estas premisas, Yoshizawa y otros investigadores entendieron que el pez podía se run modelo ideal para intentar comprender mejor las bases genéticas de la esquizofrenia y el autismo. En modelos como el ratón, alterar determinados genes no siempre tiene consecuencias observables en el comportamiento, mientras que en los peces ese tipo de conductas ya están ahí y desde el punto de vista genético ofrecen la oportunidad de comparar la evolución con la de sus hermanos de superficie. Por si fuera poco, Yoshizawa localizó en el genoma de estos peces un 90% de los 101 factores de riesgo genéticos clásicos que se encuentran en las enfermedades psiquiátricas humanas, así que el siguiente paso estaba claro: los investigadores empezaron a tratar a los peces tetra  con medicamentos psiquiátricos para comprobar sus efectos.

Hace tres años, un equipo francés probó con el conocido Prozac y descubrió que los peces se volvían más agresivos. Yoshizawa probó a suministrarles esta sustancia mezclada con otras y los peces estaban más adormilados y nadaban menos.  En su opinión, las respuestas de los peces a estas sustancias son similares a las que se dan en humanos, y su intención es seguir realizando pruebas para intentar encontrar factores genéticos clave que se dan en los peces y se parecen a los que aparecen en las personas con autismo o esquizofrenia. "Hay pruebas sólidas de que este pez de cueva podría ser un buen modelo para las enfermedades psiquiátricas humanas", sostiene. Observando cómo afectan las condiciones ambientales a los genes y cómo estos cambian el comportamiento quizá entendamos mejor qué expresiones tienen lugar en nuestro genoma para que aparezcan determinadas manifestaciones.

Referencia: Antisocial cave fish may hold clues to schizophrenia, autism (Science) DOI: 10.1126/science.aaf5813



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