Premios Nobel Nobel de Medicina 2018 para la inmunoterapia contra el cáncer

La Academia Sueca ha otorgado este lunes el Premio Nobel de Medicina 2018 a  James P. Allison y Tasuku Honjo por sus descubrimientos sobre la inmunoterapia contra el cáncer.

Nobel de Medicina 2018 para la inmunoterpia contra el cáncer
Nobel de Medicina 2018 para la inmunoterpia contra el cáncer Nobel Prize

El estadounidense James P Allison y el japonés Tasuku Honko han recibido este lunes el Premio Nobel de Medicina de 2018 por descubrir las nuevas terapias contra el cáncer basadas en el conocimiento y control del sistema inmunitario, a través de los receptores de los linfocitos T. El jurado premia su trabajo para "levantar un nuevo pilar en las terapias que luchan contra el cáncer".

Los dos investigadores encontraron en paralelo dos estrategias diferentes de inhibir estos frenos del sistema inmune

La inmunoterapia contra el cáncer parte de un enfoque diferente a las terapias tradicionales y en lugar de atacar las células tumorales se basa en aprovechar la capacidad del propio sistema inmunitario para atacarlas. Allison y Honjo descubrieron varias proteínas que activan los frenos de nuestras defensas inmunitarias, de modo que desactivando estos frenos se podía convertir a los linfocitos T en las mejores armas contra los tumores.

Los dos investigadores encontraron en paralelo dos estrategias diferentes de inhibir estos frenos del sistema inmune y contribuyeron a marcar un hito en la lucha contra esta enfermedad, según la Academia Sueca. El camino lo abrió Honjo en 1992, cuando descubrió la proteína PD-1, que se expresa en la superficie de los linfocitos T. Mediante una serie de elegantes experimentos en su laboratorio de la Universidad de Kyoto, el investigador japonés demostró su papel como freno del sistema inmune.

Infografía sobre el funcionamiento de las inmunoterapias
Infografía sobre el funcionamiento de las inmunoterapias José Antonio Peñas (Sinc, CC)

Poco tiempo después, en la Universidad de California, Berkeley, James P. Allison descubrió otra proteína, bautizada como CTLA-4. Que frenaba de manera similar a los linfocitos T. Mientras otros investigadores se centraron en explotar este mecanismo para tratar las enfermedades autoinmunes, el adoptó un enfoque diferente. Previamente había desarrollado un anticuerpo que podría pegarse a CTLA-4 y bloquear su función, de manera que podía liberar al sistema inmune y conseguir que atacara a las células cancerosas.

En 1994 Allison y su equipo obtuvieron resultados espectaculares en un experimento realizado con ratones, que se curaron gracias a esta estrategia. Se puso en marcha entonces un trabajo de años, a pesar del escaso interés de las empresas farmacéuticas, por convertir aquello en una terapia para humanos. Hasta que en 2010 un importante ensayo clínico mostró resultados contundentes en casos avanzados de melanoma, un tipo de cáncer de piel, hasta el punto de que en muchos pacientes remitió la enfermedad. El trabajo de Allison dio lugar en 2011 a la aprobación por parte de la Agencia del Medicamento estadounidense (la FDA) del primer fármaco oncológico basado en la activación del sistema inmune. Honjo y su equipo llevaron a cabo trabajos similares con la proteína PD-1, que se ha mostrado incluso más eficaz como estrategia para la inmunoterapia. En un ensayo clínico de 2012 se mostró claramente eficaz en pacientes con varios tipos de cáncer. Los resultados fueron impresionantes, con la remisión y cura de muchos pacientes con cáncer metastásico, algo que hasta hace poco se había considerado intratable.

Una combinación de ambas estrategias, usando PD-1 y CTLA-4, puede ser incluso más efectiva

Desde el siglo XIX la idea de activar a nuestro sistema inmune para luchar contra el cáncer ha estado encima de la mesa, pero no ha sido hasta el hallazgo de estos dos pioneros y todos los científicos que han trabajado en este campo que no se ha conseguido un salto cualitativo en las terapias y un cambio que permite tratar a pacientes que hasta hace unos años no tenían posibilidades de ser tratados. Igual que otras terapias, la inmunoterapia contra el cáncer tiene efectos secundarios, pero los investigadores están empezando a hacerlos manejables. Estudios clínicos recientes indican además que una combinación de ambas estrategias, usando PD-1 y CTLA-4, puede ser incluso más efectiva, y se ha probado ya en pacientes con melanoma. En la actualidad, se están realizando docenas de ensayos inspirados en los hallazgos de Allison y Honjo, y se buscan nuevas proteínas cuyo bloqueo sea aún más eficaz para otros tipos de cáncer.



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