Enfermedades neurodegenerativas

Pasodobles contra el párkinson

Investigadores catalanes diseñan un programa basado en el baile del pasodoble para mejorar la calidad de vida de los enfermos de párkinson y de sus cuidadores.

Pasodobles contra el párkinson
Pasodobles contra el párkinson Pixabay

Investigadoras de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) han desarrollado un programa de intervención terapéutico y preventivo de la enfermedad de Parkinson basado en la práctica del pasodoble. El protocolo pretende contribuir a los esfuerzos que se están haciendo alrededor de esta enfermedad, para hallar estrategias no farmacológicas que ayuden a retrasar su aparición o progresión y favorezcan a la vez la calidad de vida de las personas que la padecen y la de las personas que las cuidan.  

El método forma parte de una recopilación de iniciativas y estudios para el manejo de la enfermedad de Parkinson desde perspectivas multidisciplinares editada por la revista Frontiers in Neurology

Las guías europeas sobre el párkinson recomiendan actividades físicas como el ejercicio aeróbico y el baile, porque está demostrado que mejoran la movilidad funcional y el equilibrio en los pacientes. Pero los estudios científicos que hay actualmente para medir su beneficio se centran en el tango y el vals. Lydia Giménez-Llort y Lidia Castillo-Mariqueo, de la Unidad de Psicología Médica del Departamento de Psiquiatría y de Medicina Legal y del Institut de Neurociències (INc), han elaborado ahora el protocolo centrado en el popular baile hispano, fácil de implementar desde una perspectiva familiar y social y que involucra tanto a la persona afectada como a la que la cuida. 

“Hemos encajado las características del pasodoble para mejorar los síntomas motores”

“Basándonos en la evidencia científica que hay sobre los beneficios de bailar en la enfermedad de Parkinson, hemos estructurado el programa a partir de las características del pasodoble, encajándolas con los objetivos de mejorar los síntomas motores, los aspectos emocionales y cognitivos y la socialización de las personas afectadas y sus cuidadores”, explica Lydia Giménez-Llort.  

Entre estas características destacan la posibilidad que ofrece de seguir el ritmo y ser bailado de manera individual (pasos delante y atrás o laterales), la inexistencia de una rutina predefinida de principio a fin y el guiado de la pareja, que facilita el mantenimiento de la postura, el seguimiento de los movimientos y el dominio del equilibrio.  

“El pasodoble favorece un ambiente fluido e ininterrumpido de los movimientos de giro”

La propuesta contempla el pasodoble también en su parte musical. “Un elemento distintivo, con mucho potencial, es su música. El pasodoble destaca por su familiaridad, al formar parte del repertorio de música popular. Comparado con otros bailes, tiene una calidad musical que invita al movimiento o al baile y favorece un ambiente fluido e ininterrumpido de los movimientos de giro”, comenta Giménez-Llort.  

La facilidad de ser implementado en cualquier ambiente familiar o social, en asociaciones de personas afectadas o tal como se hace ya de forma habitual en los centros sociales para personas mayores, involucrando a la persona cuidadora, a menudo la pareja, es el tercer punto con valor añadido que destaca la investigadora. 

Una sesión semanal 

Las investigadoras proponen la práctica de una hora semanal, a lo largo de 12 semanas sucesivas, en un protocolo que se puede desarrollar en diferentes niveles de complejidad e intensidad, según el grado de afectación de los pacientes.  

Cada sesión se estructura en cuatro partes en las que se trabajan estrategias de inicio de la marcha y de movilidad dentro del espacio, ejercicios para mejorar el equilibrio y entrenamiento de la movilidad de las articulaciones, y el fortalecimiento muscular para mejorar la capacidad física.  

Dos ancianos bailando
Dos ancianos bailando Pixabay

Al finalizar, los resultados del protocolo son evaluados por los profesionales en base a las herramientas científicas de medida para personas afectadas por la enfermedad. Además, al tratarse de una intervención centrada en la familia, se evalúa también su efecto en el bienestar y la sobrecarga de la persona cuidadora, dimensiones a menudo poco contempladas en las intervenciones. 

“Pretendemos que el programa promueva la autoestima en los pacientes"

“Pretendemos que el programa de rehabilitación promueva también las emociones positivas y la autoestima en los pacientes, que mejore su desafección social y la calidad de vida de estos pacientes, así como la de las personas que los cuidan. En comparación con las rutinas de ejercicios, bailar unifica con más intensidad estos aspectos y el resultado es más gratificante cuando se trata de personas mayores”, señala Lidia Castillo-Mariqueo, que como fisioterapeuta ya ha utilizado la práctica de bailar con asociaciones de familiares de párkinson en Chile. 

El hecho de que no solo se puede aplicar en España, sino también en otros países americanos donde el pasodoble se conoce y se practica, como México, Puerto Rico, Colombia y algunas zonas de Estados Unidos, amplía las posibilidades de que pueda beneficiar a un número importante de personas, destacan las investigadoras, que lo han diseñado como un programa abierto a mejoras a medida que se vaya poniendo en práctica y se evalúen los resultados. 

Referencia: Giménez-Llort L and Castillo-Mariqueo L (2020). PasoDoble, a Proposed Dance/Music for People With Parkinson’s Disease and Their Caregivers.Front. Neurol. https://doi.org/10.3389/fneur.2020.567891 | Fuente: UAB

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