NEUROCIENCIA

¿Es ético amputar un brazo a un paciente para implantarle uno biónico?

El cirujano austríaco Oskar Aszmann ha cruzado una línea que otros médicos consideraban roja. Él y su equipo amputan miembros inutilizados de algunos pacientes para sustituirlos por un equivalente biónico.

Patrick prueba un brazo biónico antes de la operación
Patrick prueba un brazo biónico antes de la operación Oskar Aszmann

Cuando en febrero de 2015 el equipo de Oskar Aszmann presentó sus resultados en la revista The Lancet, algunos de sus compañeros de profesión se sintieron escandalizados. El trabajo resumía la intervención en tres pacientes a los que se había amputado el brazo para sustituirlo por uno biónico. Los tres presentaban daños permanentes en el plexo braquial, las conexiones nerviosas en la base del cuello que permiten el movimiento de los brazos. La cirugía para reparar este tipo de problemas, argumentaban los autores, daba unos resultados muy pobres, por lo que habían puesto en marcha un procedimiento al que denominaron "reconstrucción biónica".

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"Durante muchos años recibí a pacientes que no tenían ninguna esperanza de tener un brazo prostético", resume Aszmann. Cuando llegaban a su consulta tenía que decirles que lo sentía y que no podía hacer nada más por ellos. Se trataba en su mayoría de accidentes neurológicos que dejaban un brazo intacto pero totalmente inutilizado. Sus nervios han sufrido daños y no pueden reconectar la mano. En mayo de 2010 Aszmann estaba tratando a un joven llamado Patrick que había sido sometido a una decena de operaciones para reconstruir su brazo izquierdo, con escaso éxito.

"Mi brazo estaba aún allí, pero no tenía ninguna función ni sentía nada", explica Patrick. "Había sido totalmente inservible para mí durante casi dos años y medio. Si quería cocinar algo, por ejemplo, me daba cuenta por el olor de que me había quemado la mano. Me sentía frustrado". La respuesta del doctor Aszmann fue la misma que al resto de pacientes: no podían hacer nada más por él y tendría que vivir con un brazo orgánico pero inoperativo. Cansado de tantas operaciones y hospitales, Patrick aceptó la respuesta, pero después empezó a buscar en internet y un día acudió a la consulta con una pregunta: ¿usted podría amputarme la mano y ponerme una prostética?

"Cortamos su mano y pusimos una biónica. Seis semanas después la estaba utilizando".

La idea no formaba parte de los planes ni de Aszmann ni de ningún otro cirujano. Si alguien tiene un miembro propio, aunque no tenga función, no se corta y se pone otro. Antes de tomar una decisión, Patrick probó un brazo biónico conectado a sus músculos y se dio cuenta de que podía abrir y cerrar la mano con solo pensarlo. Aquello le convenció de que la alternativa era mejor que aquel trozo de carne inservible. Pero, ¿qué dirían los médicos? Tras discutir con decenas de compañeros y especialistas, el doctor Aszmann llegó a la conclusión de que aquello era ético y se puso en marcha. "Lo hicimos", resume. "Cortamos su mano y pusimos una biónica. Seis semanas después la estaba utilizando".

Ahora Patrick puede abrir y cerrar su mano biónica, rotarla, agarrar objetos y hacer vida cotidiana como antes de su accidente. "El brazo prostético me da muchas más cosa que lo que me daba mi cuerpo humano, así que no tengo ningún arrepentimiento", asegura. "Fue la mejor decisión de mi vida librarme de mi mano destruida y ponerme una prostética". Como él, otros pacientes han pasado por las manos de Aszmann y han cambiado un miembro inservible por una prótesis biónica. Antes de la operación, los sujetos se someten a un proceso de medición de señal y realizan movimientos con el miembro inutilizado y la prótesis sujeta de forma paralela.  Después, no se sienten ni ciborgs ni seres especiales, solo personas que han recuperado la movilidad de uno de sus miembros gracias la tecnología. Algunos colegas de Aszmann siguen pensando que deberían buscarse formas de reparar y recuperar el tejido biológico propio antes de proceder a una amputación voluntaria. Después de años de cirugías innecesarias que terminan dejando al paciente igual que estaba, Aszmann ha iniciado el camino hacia otra forma de enfocar el problema.

Referencias: Bionic reconstruction to restore hand function after brachial plexus injury: a case series of three patients(The Lancet) DOI: http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(14)61776-1 | What if we could become transhumans?(TEDxVienna)

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