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Un vehículo de transporte con ruedas líquidas

Investigadores chinos desarrollan vehículos en miniatura que se desplazan sobre ruedas líquidas y que reciben su energía y dirección de campos eléctricos.

Una imagen del paper
Una imagen del paper Yao & J Liu

Si hablamos de transporte de mercancías sobre ruedas lo más normal que a nuestra mente vengan desde carrillos de mano hasta trenes de carretera, pasando por cualquier cosa intermedia. Por supuesto, asumimos que la energía necesaria la proporcionan animales (humanos, equinos, caninos) que propulsan o traccionan, motores internos (de combustión o eléctricos) o, incluso, la gravedad. Eso sí, es poco probable que se nos ocurra pensar en ningún vehículo en el que sus ruedas no sean sólidas. Y es que esto es lo que acaban de desarrollar en China: un vehículo de transporte de ruedas líquidas. Pero no que contengan líquido, no; realmente líquidas. 

En realidad You You Yao y Jung Liu, ambos de la Universidad Tsinghua, han construidos toda una colección de vehículos en miniatura que se desplazan sobre ruedas líquidas y que reciben su energía y dirección de campos eléctricos.

El sistema permite un control preciso tanto de la velocidad como de la dirección del desplazamiento.

Este tipo de vehículos miniaturizados pueden desplazar pequeños objetos o mover cargas en instalaciones de microfluidos, en aplicaciones “lab-on-a-chip” (procesos químicos/biológicos que se realizan en una placa) o de microfabricación. La mayor parte de los dispositivos que se usan en la actualidad se mueven gracias a reacciones químicas o a campos magnéticos externos, lo que hace muy difícil el control de precisión.

Lo que los investigadores de la universidad pekinesa han hecho ha sido usar una impresora 3D para construir una variedad de vehículos de 1 a 2 cm de largo que se desplazan sobre ruedas que están realizadas en una aleación líquida de galio e indio y que se mueven gracias a un campo eléctrico. Cuando se sumergen en un electrolito, el campo eléctrico induce un gradiente en la tensión superficial de la rueda metálica, que hace que rote. Cambiando el voltaje y la dirección de las corrientes se puede tener un control preciso tanto de la velocidad como de la dirección del desplazamiento.

La siguiente fase es incorporar al propio vehículo los sistemas de potencia y control facilitando su uso en instalaciones donde no sea posible aplicar un campo eléctrico externo.

Referencia: YY Yao & J Liu (2016) Liquid metal wheeled small vehicle for cargo delivery RSC Advances doi: 10.1039/C6RA10629C

* Este artículo es parte de ‘Proxima’, una colaboración semanal de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV con Next. Para saber más, no dejes de visitar el Cuaderno de Cultura Científica.

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