BIOQUÍMICA

Los misterios de la leche materna humana

Un análisis científico recuerda que la variedad de azúcares única en la lecha materna en nuestra especie tiene como destinatarias en las primeras horas a las bacterias y que después varía considerablemente su composición.

Madonna pintada por  Giampietrino en 1521
Madonna pintada por Giampietrino en 1521 Wikimedia Commons

Los humanos podríamos tener la leche materna más compleja de todos los mamíferos. La leche de una madre humana contiene más de 200 tipos de moléculas de distintos azúcares, muy por encima de la media (de 30 a 50) que podemos encontrar, por ejemplo, en la leche de vaca o de ratona. El papel de cada uno de estos azúcares y por qué su composición cambia durante la lactancia es todavía un misterio para los científicos, pero está probablemente relacionado con el sistema inmune del bebé y el desarrollo del microbioma del intestino.

Muchas de las moléculas de azúcar no tienen como función alimentar al bebé 

En un artículo de análisis publicado esta semana en la revista Trends in Biochemical Sciences, el equipo de Thierry Hennet realiza un análisis de lo que se conoce y las distintas labores de la leche humana. Entre otros datos, los autores aseguran que la leche materna es muy a menudo la primera comida de un bebé recién nacido, pero revelan que muchas de las moléculas de azúcar que contiene no tienen como función alimentarle. Los bebés nacen con intestinos estériles, sin ninguna bacteria, pero en unos pocos días tienen millones, y después de la primera semana, billones. Los azúcares que provienen de la leche materna suelen ser los primeros componentes de los que se alimentan estas bacterias, una comida gratis que tiene como función cultivar especies concretas de bacterias. 

"El primer impacto de la leche materna es favorecer la colonización de los intestinos por grupos específicos de bacterias que digieren estas moléculas de azúcar”, afirma Hennet, quien trabaja para el Instituto de Fisiología de la Universidad de Zúrich. “Los bebés no tienen la maquinaria para digerir estos azúcares, así que literalmente, están allí para las bacterias – es como un campo de cultivo, y la leche materna es el fertilizante”. 

La leche materna humana también ayuda a poner los cimientos del sistema inmune del bebé. Después del nacimiento, la leche es rica en anticuerpos y moléculas que frenan el crecimiento de bacterias dañinas y coordinan la actividad de los leucocitos. 

Después del primer mes, cuando el bebé empieza a desarrollar un sistema inmunológico adaptativo propio, la composición de la leche cambia, de manera que los niveles de anticuerpos maternos se reducen más de un 90%. También hay una gran disminución en la diversidad de azúcares, lo que indica una selección menor de especies bacterianas. En lugar de ello, la leche materna humana madura tiene más grasa y otros nutrientes que ayudan al crecimiento del bebé. 

A pesar de las muchas funciones de la leche materna, los niños pueden crecer sanos tomando poca o ninguna, lo que plantea preguntas controvertidas sobre lo que es normal cuando se habla de lactancia. La leche materna claramente reduce la mortalidad infantil y disminuye significativamente el riesgo de infecciones intestinales y respiratorias, pero no hay datos sobre los beneficios a más largo plazo. 

La lecha materna ayuda a poner los cimientos del sistema inmune del bebé  

"Tenemos que ser cautelosos con las recomendaciones”, afirma Hennet, que ha escrito este análisis junto a Lubor Borsig, también fisiólogo del a Universidad de Zúrich. “Por otro lado, la leche materna es el producto de millones de años de evolución y por supuesto pose los nutrientes óptimos para un recién nacido, pero la pregunta es ¿durante cuánto tiempo necesita este alimento realmente el bebé? Creemos que cada familia debe tomar esa decisión, y no los científicos”. 

Lo que sí pueden hacer los investigadores es seguir trabajando en el conocimiento y comprensión de cada una de las distintas moléculas de la leche materna, algo que se ha hecho mucho más fácil con los avances en tecnología de secuenciación genética. Los próximos años probablemente traerán una nueva comprensión de las hormonas presentes en la leche materna humana y el papel exacto de las poblaciones bacterianas que cultivan en los intestinos del bebé. 

Referencia: Breastfed at Tiffany's (Trends in Biochemical Sciences)

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