CARDIOLOGÍA

Un gel contra el fallo cardíaco

Experimentos con animales muestran las prometedoras propiedades de algunos hidrogeles para proteger el corazón tras un infarto. De tener éxito en humanos, la terapia podría ser complementaria a la medicación y evitar desenlaces fatales.

Comparado con otros hidrogeles convencionales, el nuevo producto puede crear redes que reparan las lesiones
Comparado con otros hidrogeles convencionales, el nuevo producto puede crear redes que reparan las lesiones American Chemical Society

Cuando el equipo de Jason A. Burdick comenzó a ensayar una terapia celular para proteger el corazón de los animales de laboratorio y reparar daños cardíacos, se dio cuenta de una circunstancia: cuando ponían solo el hidrogel de acompañamiento, sin células reparadoras, los resultados eran casi igual de buenos y mucho mejores que en los animales sin tratar. Así que abrió una vía de investigación que presenta esta semana en una reunión de la American Chemical Society y que puede ser una de las futuras terapias para evitar el fallo cardíaco.

La nueva técnica se basa en la inyección, mediante catéteres, de un hidrogel biodegradable

Lo que Burdick y otros equipos han visto es que inyectar determinados hidrogeles en el corazón de animales que han sufrido un infarto mejora sus posibilidades de supervivencia. Cuando se produce un ataque al corazón, el riego sanguíneo se detiene durante un tiempo indeterminado y miles de células cardíacas quedan dañadas y debilitadas, lo que termina provocando posteriormente un fallo cardíaco y a veces la muerte. Los tratamientos después de estos episodios se limitan ahora a la medicación o el trasplante, así como al cambio de hábitos del paciente, pero no existe alternativa que permita reparar esos daños en el propio órgano.

La nueva técnica se basa en la inyección, mediante catéteres, de un hidrogel biodegradable, consistente en cadenas de polímeros de una consistencia gelatinosa. El resultado en ovejas, por ejemplo, muestra que el gel refuerza las paredes cardíacas y limita el aumento de tamaño del corazón tras este tipo de lesiones, lo que mejora el pronóstico a largo plazo y limita las posibilidades de un fallo cardíaco. Los científicos que presentan este nuevo sistema, confían en poder comenzar las pruebas en humanos y conseguir una terapia que se una a las ya existentes en los hospitales y que permita inyectar geles con características específicas en función del problema de cada paciente.

Referencia: Engineered injectable supramolecular hydrogels for myocardial applications (American Chemical Society)

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