GENÉTICA

¿Y si Mendel nos engañó a todos?

Durante años se sospechó que los resultados del padre de la genética eran "demasiado buenos para ser ciertos" y que los falseó para que coincidieran con sus conclusiones. El historiador de la ciencia Gregory Radick examina la cuestión en Science y aporta una nueva perspectiva.

Una placa fotográfica del estudio de Weldon con guisantes en 1902
Una placa fotográfica del estudio de Weldon con guisantes en 1902 Radick

Aunque Gregor Mendelhizo sus experimentos con guisantes hace ahora 150 años, no fue hasta 1900 que sus teorías fueron redescubiertas y puestas en valor por los biólogos de la época. Habían nacido las "leyes de la genética" y un campo que en las décadas posteriores se convertiría en el más importante de la Biología. Pero el trabajo de Mendel no fue aceptado sin crítica por los especialistas. Hacia 1960 se dio a conocer que uno de los genetistas más notables del siglo XX, Ronald Fisher, había puesto los datos del monje austriaco bajo sospecha porque resultaban "demasiado buenos para ser verdad".

Los resultados de Mendel eran "demasiado buenos para ser verdad".

En un interesante análisis publicado en la revista Science, el historiador de la ciencia Gregory Radick aporta nuevos datos para contextualizar esta controversia que terminó valiéndole a Mendel la fama de haber sido el primer científico en practicar una conducta fraudulenta que resulta bastante familiar en el mundo de la investigación: la de adaptar los resultados experimentales a lo que uno está buscando. Tras realizar una serie de cálculos estadísticos, Fisher concluyó que las probabilidades de obtener unos resultados tan buenos con los experimentos con guisantes eran de 16 a 1 y dedujo que Mendel había sido víctima de un sesgo de confirmación. Como no tenía intención de ensañarse con el botánico, Fisher prefirió pensar que a lo largo de su investigación Mendel había conseguido desarrollar su teoría en abstracto y comenzó a saber cómo debían ser sus datos para que todo encajara. Sus pruebas con guisantes se convirtieron entonces, según Fisher en "una demostración cuidadosamente planificada de sus conclusiones".

A pesar de las críticas, el asunto no empezó a trascender hasta muy tarde - según explica Radick - y los genetistas occidentales corrieron un tupido velo sobre la polémica para no perder argumentos en la batalla contra las políticas soviéticas de Lysenko que se desarrollaba en plena Guerra Fría.  En los años posteriores, el tema floreció y se discutió públicamente y quedó acreditado que, aunque los datos de Mendel eran demasiado buenos, no existían pruebas de que hubiera cometido un fraude más allá de haber confundido, quizá, algunos guisantes verdes como amarillos para que su teoría encajara a la perfección.

La principal aportación de Radick a la polémica es el hallazgo y estudio de una serie de documentos inéditos a cargo de otro científico, el biólogo de Oxford W. F.R. Weldon, que fue el primero en abordar la cuestión e inspiró en parte las sospechas de Fisher. pero como explica Radick, los argumentos de Weldon eran distintos y es posible que merezca la pena tenerlos en cuenta a la hora de valorar los trabajos de Mendel. Weldon analizó los resultados con ayuda de amigos matemáticos y se dio cuenta de que no tenían validez más allá de las razas purificadas con las que el botánico había trabajado (guisantes verdes y amarillos) y que la realidad sería probablemente mucho más variable. Weldon también determinó el error probabilístico de los resultados utilizando una fórmula estándar que calcula la desviación respecto a una predicción teórica a partir del número de observaciones realizadas.

"O es un mentiroso o es un tipo maravilloso", escribió Weldon

Mendel, por ejemplo, anotó que en la descendencia de las plantas híbridas  5474 de 7324 tenían el rasgo dominante de la redondez, un dato extremadamente cercano al 75% predicho por la fórmula para una muestra de aquel tamaño. El resto de datos muestran aproximaciones igual de buenas al valor ideal, algo que despierta la sospecha en ciencia porque nunca hay datos tan perfectos.  "O es un mentiroso o es un tipo maravilloso", llegó a escribir Weldon en una carta en 1901. El problema, para el británico, estaba en las categorías binarias tomadas por Mendel y la sobresimplificación de la herencia a partir de esta base. Por este motivo el autor pide dejar atrás las críticas y sospechas de Fisher, que no han demostrado ser válidas, y retomar el punto de vista de Weldon para analizar mejor el error de Mendel al ignorar las condiciones ambientales y el contexto a la hora de determinar los caracteres heredados.

Referencia: Beyond the 'Mendel-Fisher controversy(Science) 

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