Educación Secundaria Obligatoria Fulminar el título de la ESO al estilo inglés, ¿la solución al abandono escolar?

El rector en funciones de la UNED, Alejandro Tiana, plantea reformar el modelo de acreditaciones del sistema educativo español, una propuesta que para algunos profesores de Secundaria no es la mejor opción: "¿Qué diferencia hay entonces entre el alumno que supera unos contenidos y el que solo está sentado en el pupitre?"

Eliminar la titulación de la ESO
Eliminar la titulación de la ESO Nacho Gallego/Efe

Un profesor no tiene prestigio si no suspende a un porcentaje de alumnos determinado. Por lo mismo, un docente que aprueba al 100% de la clase tampoco es tomado con mucha consideración. Se trata de un fenómeno "irracional" cuyo descubridor, el profesor de Matemáticas francés André Antibi, abordó en su libro La Constante macabra: o cómo se ha desmotivado a muchos estudiantes, al que hoy hace referencia el rector en funciones de la UNED, Alejandro Tiana -candidato junto a Carmen Victoria Marrero a ocupar el mismo cargo en la segunda vuelta electoral que la institución cerrará con la toma de posesión el próximo 26 de abril- para respaldar su propuesta sobre la eliminación de la titulación de la ESO en favor de un modelo de acreditaciones similar al de otros países europeos.

España es una excepción entre los países europeos porque al final de la escolarización obligatoria existe una titulación formal que abre o cierra puertas con posterioridad"

"España es una excepción entre los países europeos porque al final de la escolarización obligatoria existe una titulación formal que abre o cierra puertas con posterioridad. Por ejemplo, los ingleses entregan una certificación en la que hacen constar las calificaciones obtenidas en una serie de materias. En el caso de los franceses, al final del collège, a los 15 años, tienen un examen que no es obligatorio y no dan un título a todos los estudiantes para pasar o no al liceo como sí ocurre en España al terminar la Educación Secundaria", comenta Tiana a Vozpópuli.

La posibilidad de eliminar esa titulación y avanzar a otro modelo de certificación de la escolarización obligatoria es el planteamiento que ha llevado hasta el Congreso de los Diputados durante su intervención en la subcomisión creada para tratar de tejer el pacto educativo nacional, en línea con la idea que defiende también el sociólogo Julio Carabaña. "Si alguien no obtiene el título se cierra puertas para estudiar Bachillerato o la FP, por lo que siempre hay un porcentaje de estudiantes superior al 20%, depende del año, que no puede seguir estudios posteriores", explica. "Como el fracaso escolar se mide por el porcentaje de no titulados, en Inglaterra, por ejemplo, este sería del 0% porque no existe ese título", añade.

Requisitos para matricularse

Sin embargo, la desaparición de la titulación por la que aboga el candidato al ser reelegido como rector no implica que no haya requisitos para matricularse en los estudios posteriores. "Puede ser un certificado que recoja las calificaciones obtenidas o el grado de adquisición de determinadas competencias. Entre las ventajas, estaría que lo tendrían todos los estudiantes sin excepción, con certificaciones diferentes pudiéndose abrir vías a unos estudios u otros con requisitos diferentes para matricularse y, además, sería un modelo abierto para que, después de terminar la escolarización obligatoria, se pudiese seguir avanzando, es decir, si una persona alcanza otra certificación con posterioridad, se le puede ir reconociendo", defiende el rector en funciones.

Sería un modelo abierto para que, después de terminar la escolarización obligatoria, se pudiese seguir avanzando

Alejandro Tiana

Para Nicolás Fernández, presidente del sindicato independiente de profesores ANPE, la desaparición del título de la ESO no es la solución al fracaso escolar. "El modelo y la estructura de la enseñanza Secundaria sigue siendo el mismo que hace 25 años, así que estoy de acuerdo en flexibilizarlo, pero no en eliminar el título de grado porque tiene efectos académicos y laborales. Si abrimos ese melón, no sabemos cuáles van a ser las consecuencias", plantea. Además, Fernández se pregunta qué diferencia habría entonces entre el alumno que supera unos contenidos y el que se limita a estar sentado en el pupitre. "¿Cuál es el listón que ponemos entonces para acceder a Bachillerato? Soy partidario de que todas las opciones conduzcan a los alumnos a ese grado, tanto si elige el itinerario de las enseñanzas profesionales como por la vía académica, defiendo la flexibilidad para obtener el título, pero no quitarlo", insiste.

¿Certificado para todos?

Tiene que haber, según Fernández, algún tipo de titulación al finalizar los estudios. "Quitarlas y dar el certificado escolar a todo el mundo para que vayan a Bachillerato no frena el fracaso escolar. Tampoco puede ser, como supone la última reforma de la LOMCE, que si un alumno tiene un titulo orientado a ir a la FP, no pudiera ir a Bachillerato directamente. Cualquiera que sean las opciones de orientación de los distintos itinerarios elegidos en las enseñanzas secundarias deben conducir hacia el título final de graduado", considera.

Para el presidente de ANPE, en los niveles obligatorios ha de primar la evaluación interna y continua. "Las pruebas externas se deben celebrar para orientar o detectar déficit, sin efectos académicos para los alumnos a los que les ha ido bien. La desvertebración del sistema educativo español es más importante que el tema del título", concluye.



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