Cultura

Lencería, condones y lluvia de billetes: La Zowi incendia Madrid

La reina del trap español ofreció un concierto adictivo en la capital

La Zowi puta: lencería, condones y lluvia de billetes
La Zowi puta: lencería, condones y lluvia de billetes

Da igual que sus competidoras vendan más entradas, monopolicen marquesinas de autobús por campañas de moda de bajo coste o acumulen más clics en las redes sociales. Si hay que escoger a una reina del trap español, la única candidata creíble es Zoe Jeanneau Canto (París, 1993), mucho más conocida como La Zowi. Solo ella tiene los tres elementos necesarios para llegar al trono: clase callejera, carisma carnal y máxima soltura al exponer los mandamientos de este exitoso subgénero musical.

La última vez que fue entrevistada en La Resistencia entregó a David Broncano una tarjeta de visita donde por un lado aparecía su nombre y por el otro la palabra “Puta”. Aunque no lo crean, no se trata solo de una alusión sexual, sino de una metáfora de la vida: en el sistema capitalista todos somos prostitutas (en mayor o menor medida). Por eso salta a escena envuelta en lencería de Chanel y atronando con “Phonecall”, donde repite el mantra “Soy la más caliente del club/ hago más dinero que tú”. Los veinteañeros apiñados frene al escenario botan como ‘brokers’ tras la victoria de Ronald Reagan en 1980. Tremendo arranque para la presentación de Élite, su primer disco oficial.

También suena la primera canción que definió su universo estético: "Bitch Mode". "Salgo pa' la calle con los rulos/ leggins 'apretaos' pa que se marque el culo". Unos lo llamaran 'chonismo', otros talento teatral de barrio. El concierto, como casi todos los del trap español, es una mezcla de misa pagana, sesión de ‘coaching’ neoliberal y pase de lencería ‘fashion’. No lean este comentario como un reproche: hace falta mucho olfato y sentido de la medida para combinar ingredientes tan explosivos y que funcionen. La Zowi lo consigue de largo, alimentando con gasolina el crispado debate de si la exhibición sexual femenina puede ser empoderante en el mundo del espectáculo (tanto para las estrellas como para las miles de jóvenes que las imitan, que es el caso).

Entre la iglesia y el 'peep show'

Lo que vimos el viernes en la sala Independance fue un cursillo acelerado de cómo funciona el mundo en 2020, explicado de la manera más cruda. La vida como un “todos contra todos” donde las armas son el sexo, el dinero y un instinto impplcable para la supervivencia. “Tengo de 'tó', gracias a Dios/ voy con un papi Christian Dior/ hablamos de dinero, hola y adiós”, arranca “Filet Mignon”, primer sencillo de Élite. “Esas cerdas son ‘fast food’/ yo no tengo un novio, ‘I’ve got two””, remata. Si la sociedad busca reducirnos a productos de consumo, La Zowi propone una tomar el control de la situación y autocosificarse  para -al menos- llegar a producto de lujo.  Bienvenidos a la iglesia universal de Prada, Hugo Boss y Louis Vuitton.

"El tramo final saltan dos bailarinas medio desnudas para poner ‘perreo’ de alto voltaje entre una lluvia de billetes"

¿Por qué ella y no otras? Primero: La Zowi tiene uno de esos ‘flows’ finos y rotundos que no se pueden comprar, sencillamente se reconocen (desde Biggie a Missy Eliot). Es la rimadora con más nivel en nuestra idioma desde la Mala Rodríguez, aunque una creciera escuchando el hip-hop de la era dorada y la otra parezca obsesionada con una mezcla de Vogue y Pornhub. “Yo estoy en el punto desde los catorce/ pregunta en la calle, allí tus me conocen”, rima en “Boss Bitch”. Además tiene un físico perfecto para el personaje y un olfato para la estética 'trash chic' que la ha convertido en icono.

El concierto fue un crescendo continuo. Empieza fuerte, pero luego van subiendo los ‘beats’, la artista entra en calor y en el tramo final saltan dos bailarinas semidesnudas para poner ‘perreo’ de alto voltaje (entre una lluvia de billetes). Por cierto, son las mismas chicas que han recibido al público en la puerta, repartiendo condones con la imagen de La Zowi en llamas (concretamente, la portada del sencillo “Empezar de cero”, tórrido dueto con su expareja Yung Beef, padre de su hijo Romeo).

Uno de los puntos de ebullición es una enérgica versión de “Raxeta”, pepinazo gran reserva de Pxxr Gvng, donde la Zowi describe la actitud vital de las seguidoras más entregadas de la religión trapera. Estas son las rimas iniciales: “Soy una ‘raxeta’, costuras en las tetas/ que le follen a Rihanna, esa me come la ‘pepa’/ tu novia es una cateta”. Los rituales de cortejo en los barrios españoles del siglo XXI. Al lado de La Zowi, cualquier canción de Las Vulpess, Dirty Princess o McNamara suenan tan blancas como las baladas de rediofórmula de Álex Ubago.

Posdata: otro descubrimiento de la noche es el talento de Mark Luva como discjockey. Su afilada y acelerada sesión para calentar al concierto es un auténtico rodillo de ritmos oscuros, rotundos, desbordantes de intensidad. Mezcla bases hip-hop, bajos tralleros y recursos eufóricos de macrodiscoteca ‘bakala’. Me trajo a la cabeza la intensidad de Evian Christ, uno de los productores más vibrantes del momento. Pasen por Youtube y busquen "Amaieratik", "Fuma esto" y MDMA Bitches para hacerse una ligera idea.

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