¿Podrían los Oscar abrir el abanico e incluir entre sus nominados al reparto de una película de super héroes? Esta es la pregunta que parte de la crítica se hace tras haber visto Viuda negra, la reciente entrega de Marvel Studios, que llegará este viernes a los cines y a Disney+ y que supone la despedida de la actriz Scarlett Johansson del personaje de Natasha Romanoff. Sin embargo, no es ella quien más brilla en esta entrega, sino una actriz que merece todos los elogios y que consigue comerse a su compañera de reparto: Florence Pugh, una joven intérprete que ha demostrado moverse con maestría en todos los terrenos, tanto el cine más independiente como las producciones de masas.

Espías, acción, ritmo frenético, conspiraciones, algo de humor y reencuentros pero, sobre todo, Viuda negra ahonda en el amor, la familia y la pasión de Natasha Romanoff, que el espectador nunca había visto desde su debut en la pantalla grande en Iron Man 2 (2010), a las que siguieron Los Vengadores de Marvel, Capitán América: Soldado de Invierno, Vengadores: La era de Ultrón, Capitán América: Civil War, Vengadores: Infinity War y el emocionante y emotivo Vengadores: Endgame. Ahora, esta nueva entrega de Marvel profundiza en su pasado antes de su entrada en la Habitación Roja, la estación de entrenamiento soviético, cuando apenas tenía 12 años.

Viuda negra, dirigida por Cate Shortland, presenta en esta ocasión a Yelena Belova, una feroz asesina, complicada y desdichada, que se comporta como una máquina de matar pero que apenas sabe actuar como un ser humano. La actriz Florence Pugh se mete en la piel de este personaje y junto a Scarlett Johansson forma un equipo fuerte capaz de mantener el interés de la acción durante todo el metraje, con la ayuda, eso sí, de David Harbour y Rachel Weisz.

Parece que la fina línea que separa el cine de entretenimiento del cine considerado digno de merecer galardones es cada vez mas delgada y comienza a desaparecer cuando se trata del cine basado en cómics, tal y como ocurrió con Logan en 2017, nominado al Oscar a mejor guion adaptado, o más tarde con Joker (2019), con 11 nominaciones y dos Oscar. Las fronteras se diluyen y la directora multipremiada en la pasada edición, Chloé Zhao, será la responsable de dirigir Eternals, la próxima apuesta del universo Marvel, tal y como ya señaló Vozpópuli.

Por ello, cabe preguntarse si Florence Pugh podrá también entrar en ese club con su interpretación de esta asesina, un personaje que muestra un lado vulnerable, extrovertido y poderoso. De momento, ha conseguido unanimidad entre la crítica con un papel que ensalza su trayectoria, a sus apenas 25 años de edad. La británica, nacida en Oxford (Reino Unido), en 1996, debutó en The falling (2014), pero fue con su papel en el drama Lady Macbeth, que participó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, cuando atrajo toda la atención. Tras esta película, la actriz participó en Mujercitas, de Greta Gerwig, y se convirtió en una de las actrices del momento con mayor magnetismo.

Viuda negra: sororidad y #Metoo

En Viuda negra, Scarlett Johansson se presenta como una agente al más puro estilo 007, a quien el espectador podrá ver por diversos escenarios de todo el mundo, en una carrera trepidante, divertida y sin descanso, en la que el personaje de Natasha Romanoff reflexiona acerca de sus errores en el pasado y la elección entre lo que el mundo quiere uno sea y lo que uno es. Al mismo tiempo, también hace un guiño a los nuevos modelos de familia, lanza una crítica a los totalitarismos y también un mensaje feminista.

Sin embargo, no son pocos quienes se preguntan si este empeño por sumarse al discurso igualitario no está un poco impostado y forzado en esta película, pocos años después del #Meetoo y aún con una agenda muy marcada por las proclamas feministas. Puede que esa ansia por mostrar las consecuencias de la sororidad y la empatía que atribuye a las mujeres sea un poco oportunista, pero también aún necesaria en 2021, incluso a pesar de resultar artificial.