Cultura

Ni drogas, ni tristeza, ni depresión: la verdad sobre la muerte de Robin Williams

Un documental relata los últimos días del actor y saca a la luz la enfermedad que padecía

Ni drogas, ni tristeza, ni depresión: así murió Robin Williams
Ni drogas, ni tristeza, ni depresión: así murió Robin Williams Filmin

Robin Williams murió el 11 de agosto de 2014 a los 63 años de edad y su fallecimiento dio lugar a varias teorías en los medios de comunicación relacionadas con la depresión o las adicciones. Había sido uno de los mejores actores y cómicos de Estados Unidos y su repentina desaparición dejó en shock a toda la profesión cinematográfica, a sus allegados y a sus admiradores. Este viernes 15 de enero, Filmin estrena el documental 'El deseo de Robin', un relato coral emotivo que saca a la luz los verdaderos motivos que llevaron al actor al suicidio y trata de restaurar la imagen del actor. 

Días después de su muerte, la casa de Robin Williams se llenó de flores y de mensajes dedicados al "hombre que más ha hecho reír en el mundo". Según sus mejores amigos, el protagonista de películas como 'El club de los poetas muertos', 'Good morning, Vietnam' o 'Jumanji' era una persona cariñosa y generosa que prefería vivir en un barrio rodeado de vecinos que aislado en una mansión. Tal y como señala su viuda, Susan Schneider, Williams tenía un deseo en su vida: conseguir que las demás personas vivieran con menos miedo. Sin embargo, su bondad, su amor por las personas y su espíritu luchador contrastaban con la causa de su fallecimiento.

Robin Williams
Robin Williams Filmin
Robin Williams y Susan Schneider
Robin Williams y Susan Schneider Filmin

"Ni drogas, ni tristeza ni depresión", afirma en este documental uno de sus amigos más cercanos acerca de su desaparición y en referencia a las especulaciones relacionadas con sus supuestas enfermedades o adicciones, mientras que otro de ellos recuerda que tras las primeras noticias sobre su muerte se le conocía como "el payaso triste". Lejos de todas las conjeturas en torno a su pérdida, lo cierto es que Williams sufría una enfermedad que lo condujo a un final fatal: demencia con cuerpos de Lewy, una dolencia degenerativa y sin cura que el intérprete nunca supo que padecía. Tiempo antes de su muerte, había sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson. 

Este tipo de demencia aumenta la ansiedad, altera el sueño, el humor y el conocimiento, y crea confusiones, alucinaciones y paranoias

Este documental, en el que se intercalan los testimonios de su esposa, de cómicos, vecinos y productores con expertos en neurología, incluye testimonios sobre sus aspectos más íntimos, como amigo, vecino y pareja, y profundiza al mismo tiempo en las cuestiones más concretas de esta enfermedad y en cómo pasó sus últimos dos años, sin conocer ni poner nombre a los efectos que le provocaba y que le impedían continuar con su vida profesional y personal como hasta entonces.

El profesor de neurología Bruce Miller explica en este documental que todo lo que le ocurría a Williams durante sus últimos años se debía a esta enfermedad neurodegenerativa, "devastadora, rápida y progresiva", que siempre tiene un desenlace "fatal" y que en muchas ocasiones termina en suicidio. Este tipo de demencia aumenta la ansiedad, altera el sueño, el humor y el conocimiento, y crea confusiones, alucinaciones y paranoias. Tal y como señala Schneider, durante sus últimos años de vida, el intérprete tuvo que hacer frente a síntomas y alteraciones que le impedían comportarse como la persona que había sido, extrovertida, valiente y segura de sí misma.

Schneider y Williams se conocieron en una tienda Apple y tiempo después contrajeron matrimonio. Dos años antes del fallecimiento del actor, su esposa notó que algo le ocurría. Al principio se trataba de "inseguridades" que crecían en el escenario, actuaciones más cortas de lo habitual y una imposibilidad creciente por memorizar textos. "Solo quiero reiniciarme el cerebro", llegó a decirle Williams en una ocasión. A esto se sumó una brusca bajada de peso. A pesar de las visitas a especialistas, no fue hasta que se realizó la autopsia cuando los especialistas descubrieron la enfermedad que padecía, que había dominado todo su cuerpo. Según explican los expertos médicos en esta cinta, era difícil saber por qué el actor podía caminar y hablar con normalidad, ya que todo su cuerpo estaba invadido por los cuerpos de Lewy, aunque señalan que alguien "brillante" como él puede tolerar mejor las enfermedades degenerativas, ya que poseía un "intelecto" y una "agudeza mental por encima de los demás".

Uno de sus últimos trabajos fue 'Noche en el museo: El secreto del faraón', que se estrenó en diciembre de 2019, cuatro meses después de su muerte. Su director, Shawn Levy, comenta en este documental que Williams era una "chispa cómica" y un "torrente creativo", con una capacidad de improvisación sin límites y un "pozo sin fondo de ideas". Sin embargo, durante el rodaje de esta comedia, protagonizada por Ben Stiller, el director se dio cuenta de que "su mente no disparaba a la misma velocidad que antes" y que ya no era él. También sus vecinos y sus mejores amigos veían que algo extraño ocurría, pero, tal y como había demostrado durante su vida, se comportó como un "guerrero capaz de luchar contra su crisis interna", tal y como lo recuerda su esposa en este documental, en el que se echan de menos algunas voces cercanas al actor, como alguno de sus tres hijos.

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