Bilbaíno, nacido en 1991 y autoeducado en los sonidos electrónicos más macarras. Así es Mark Luva, uno de los productores más estimulantes de la escena nacional actual, conocido sobre todo por su trabajo con La Zowi. Quien le haya disfrutado en vivo, sabe que no se anda con ritmos pequeños, sino que levanta un disfrutable infierno en cada uno de sus shows. Merece la pena bucear en Internet buscando sus sesiones, por ejemplo la última que adjuntamos tras este primer párrago. En Vozpópuli le entrevistamos a través del correo electrónico, donde en ocasiones responde con la clásica jerga del trap.

Pregunta: ¿cómo y cuándo empezó a interesarse por la producción musical?

Respuesta: Alrededor de 2005 me escribía mis raps por pasar el rato, y un struggle habitual en aquella época era conseguir beats originales, conocer a alguien que produjera, etcétera. Más allá de las típicas bases de internet jajaja... Entonces me puse a hacerlas yo mismo, cada vez fui metiéndome más profundamente en el asunto, aprendiendo más… y hasta hoy, que el proceso no se ha frenado.

Sus sesiones se caracterizan por un sonido robusto y sudoroso, más propio de discoteca de polígono que de club chic del centro de la ciudad. ¿Fueron los polígonos su educación como oyente?

En parte, sí. Más que nada porque mi cuadrilla y yo empezamos a montar fiestas en algunas de esas discotecas de polígono, alrededor de 2009 o 2010… y también las frecuentábamos bastante. De todas formas, nosotros éramos outsiders musicalmente, hacíamos nuestra movida, que se parece bastante en cierto modo a lo que sigo haciendo yo, aunque hubiera algunos puntos de conexión con la imagen que primero se te viene a la cabeza de esos garitos. Poníamos mucho rap de club y electrónica bastante underground que no sonaba casi en ningún otro contexto en Euskadi.

Hay que tener en cuenta que, además del mainstream, que también existía a nivel estatal (sitios con pachanga, reggaeton, vaina Ibiza también…), en Euskadi en los 2000s había un movimiento muy potente conocido como bumping. Saliendo de fiesta no podías escapar de ello jajaja, y aunque no tenga mucho que ver con lo que hago -hasta cierto punto-, ese background está ahí. Al margen de todo esto, me he alimentado de mucho diggin por Internet y compartir música con colegas fue el factor clave para descubrir la mayoría de movidas que conozco hoy.

Desde el hip-hop yanqui se ve a Donald Trump como una figura que simboliza el éxito, por eso algunos raperos le han apoyado abiertamente", explica

Otra característica de su música es el eclecticismo, que recuerda a los artistas más arriesgados del legendario sello electrónico Warp (por ejemplo). En sus sesiones cabe technazo, ritmos gordos de hip-hop, dancehall tipo Vybz Kartel y también ingredientes imprevisibles como Mikel Laboa, por ejemplo. ¿Cómo y por qué decide optar por la variedad?

En primer lugar, porque me gustan muchas cosas jajaja. En segundo, porque mi propuesta pinchando tiene que ver más con un concierto que con una sesión de DJ. He pinchado muchos años en clubes pero he hecho muy pocos directos; básicamente porque me gusta poner también música de otra gente y me canso muy rápido de la mía. Nunca he estado vinculado a un único género, pero cuando saqué Deabru hace unos años, dándole vueltas a cómo articular el directo, decidí ir con todo ya. Opté por pasar del enfoque de bolo de electrónica, solo CDJs.

Salvo en un contexto cien por cien de discoteca, y aun así sé hacerlo funcionar, mi mentalidad con respecto al directo no es tanto estar pendiente del estado de ánimo del público y moverme en función a eso, sino contarte mi película: todos esos temas que, de una manera u otra forma parte de mi universo sonoro, de mis influencias o de, hablando mal y pronto, moodboard. Toda esa variedad de estilos y bpms que parece que no tienen sentido juntos, para mí comparten estéticas o feelin que me interesan y trabajo en mi movida: violencia, intensidad, densidad… No soy un DJ de club ya, si acaso un productor que pincha jajaja...

¿Hasta qué punto cree que se puede adaptar a España el macarreo trapero anglosajón sin limitarse a imitarlo? ¿Qué recepción puede tener aquí la música de gueto cuando España no tiene tantos guetos similares ni tan duros como los estadounidenses o latinoamericanos?

Antes de nada, que aquí no haya el nivel de miseria generalizada que existe en los guetos de EE.UU o de América Latina no implica que no haya pobreza. Ya sabemos que la peña ha comprado el rollo de pertenecer a la clase media, pero eso es humo. En segundo lugar, la cocaína no brota espontáneamente del suelo. Yo no bebo, ni fumo, ni consumo ninguna droga recreativa, pero negar que funciona el narcotráfico y la violencia relacionada en este país es ser, cuanto menos, un poco inocente. En ese sentido, el caldo de cultivo para hacer trap aquí existe.

Otra cosa es la lectura que se hace desde Europa sobre la realidad de los raperos yanquis en términos ideológicos. Además de lo obvio de orígenes de pura pobreza de muchos de ellos y del estado capitalista aún más salvaje que el nuestro, hay que tener en cuenta también el 'fronteo', el 'braggadocio' en el rap… que se escapan de los ejes autoritario-libertario y también de izquierda-derecha.

También desde el rap yanqui se ve a los mafiosos o a Donald Trump como figuras que simbolizan el éxito, por eso algunos raperos han apoyado abiertamente a Trump, a pesar de sus políticas sociales. Estas contradicciones no existen aquí de manera tan explícita. En todo caso, lo más importante y que a la peña a veces se le olvida: la música es ficción. Quien quiera vivir la película, por mí bien.

Me gustaría que nos hablara un poco del primer productor que le impresionó de verdad en la adolescencia y del último que ha logrado impactarte.

Si me tengo que quedar con uno: J Dilla. Creo que a mucha gente de mi generación le impactó el álbum Donuts (2006), su muerte justo después del lanzamiento y todo eso. La escuela de Stones Throw, Madlib y J Dilla para mí fue fundamental cuando empecé a hacer beats.

En los últimos años, una de las pocas personas que me ha flipado a ese nivel y me ha obsesionado heavy es Oneohtrix Point Never. Control de las emociones absoluto. También me molan mucho DJ Kelvin, Joxean Rivas y los productores de la escena de dancehall de Nueva York, por ejemplo.

¿Por qué motivo no sigue cultivando su faceta como DJ, si le sobra cultura musical?

He sido residente en clubes unos cuantos años y la verdad, el papel del DJ residente no solo se infravalora sino que está muy precarizado. Ahora mismo, en la línea de lo que comentábamos antes, no me interesa tanto estar de DJ en un club como enfocar mis sets más como concierto, performance, etcétera… Currando con La Zowi tengo el privilegio de poder hacerlo, tanto en nuestro show como en mis sets en solitario.

¿Cuál es el comentario que más le ha sorprendido de los oyentes sobre sus sesiones?

Que me griten “guapo”.

¿Cuáles son sus planes musicales para cuando termine o afloje la pandemia?

De lo poco bueno que me ha traído todo esto de la covid ha sido poder sentarme a producir como hacía años que no y pegar un estirón bastante heavy en mi música. La gira de Elite de La Zowi se nos cayó, evidentemente, y nuestro mood ha sido reactivarnos en el estudio, resistiendo aún no sé ni cómo, para cuando la cosa vaya amainando.

Estamos terminando La Reina del Sur, la próxima mixtape de Zoe, ya hemos tocado algunos de los tracks en bolos con gente sentada, pero esperamos poder girar asap (tan pronto como sea posible) con este release. Zoe tiene de los mejores directos de rap en el Estado y con esta venimos next level

También estoy trabajando, aparte de más cosas que no se pueden decir, con Clutchill, produciendo su próximo álbum. Cero fronteo: para mí es de los artistas más prometedores de la escena estatal, don't sleep on him.