Cultura

El Teatro Real estrena la tetralogía de Wagner: ¿qué sabe de 'El oro del Rin'?

El próximo 17 de enero, con el estreno de El oro del Rin (Das Rheingold), el Teatro Real inicia el ciclo mitológico wagneriano bajo la batuta de Pablo Heras Casado y con la dirección de escena de Robert Carsen

Pablo Heras-Casado dirigirá la Tetralogía de Wagner en el Teatro Real.
Pablo Heras-Casado dirigirá la Tetralogía de Wagner en el Teatro Real. Teatro Real

Cuando Richard Wagner comenzó su tetralogía El anillo del Nibelungo tenía 33 años; tardó otros 26 en acabarla. El director Pablo Heras Casado frisaba la veintena cuando la escuchó en la última butaca del gallinero del Festspielhaus de Bayreuth; tuvieron que pasar, para él también, veinte años más antes de poder dirigirla. Volverá a hacerlo, esta vez en España, el próximo 17 de enero, fecha en la que se estrena El oro del Rin (Das Rheingold), el prólogo del ciclo wagneriano con el que el Teatro Real inicia la tetralogía_inspirada en la mitología germana, que se presentará a lo largo de cuatro temporadas sucesivas bajo la batuta del granadino y la dirección de escena del canadiense Robert Carsen.

La producción, estrenada en la Ópera de Colonia, traslada al mundo contemporáneo la alegoría wagneriana. Carsen parte de la inspiración original de Wagner que hacía coincidir a hombres y dioses en el fango de las pasiones humanas. En esta ocasión, el director canadiense se vale de ella para mostrar la degeneración moral que conduce a la devastación y extinción de la humanidad. Carsen coloca al espectador ante un mundo contaminado y arrasado. El planeta avanza hacia la desaparición que propician sus propios habitantes, gobernados por un poder vertical en el que la ambición desmesurada de los más fuertes, ricos y poderosos aplasta el equilibrio de todos.

El anillo del Nibelungo subirá al Teatro Real por segunda vez desde su reinauguración en 1997. La última versión del ciclo se representó entre 2001 y 2004

Si Wagner exploraba la conexión con la identidad -entonces el compositor estaba exilado en Suiza tras el alzamiento de Dresde-, Carsen aporta una declinación contemporánea que ya estaba implícita en la pieza. El origen y el final de ese mundo creador por el alemán se despliega en las aguas del Rin, que ahora desemboca en la madrileña Plaza de Oriente, pero de otra forma. ¿De qué sirve el oro bajo el agua sino para la codicia?, ¿qué son hoy los gigantes sino los constructores de los delirios inmobiliarios de los dioses?, ¿está habitado el Olimpo por burgueses especuladores?, ¿el Walhalla forma parte de la estrategia de Wotan de escenificar su poder? Esas son las preguntas que tendría que propiciar en los espectadores el montaje de Carsen. 

Pablo Heras-Casado, primer director invitado del Teatro Real, dirigirá su segundo título wagneriano después del éxito de El holandés errante, con dirección de escena de Alex Ollè (La Fura dels Baus), en 2017. Será su octava ópera al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real, en esta ocasión con 110 intérpretes en los atriles. La más reciente, justo la que antecede a la Tetralogía, fue Die Soldaten, la única ópera de Bernd Alois Zimmermann, que el granadino dirigió en mayo de 2018, más de medio siglo después del estreno de una de las obras fundamentales del repertorio contemporáneo. Esta, pues, tampoco es una cita cualquiera, ya que El anillo del Nibelungo subirá al Teatro Real por segunda vez desde su reinauguración en 1997. La última versión del ciclo se representó entre 2001 y 2004 en una coproducción del Teatro Real con la Semperoper de Dresde, con dirección de escena musical de Peter Schneider y dirección de escena de Willy Decker. 

Ópera, pensamiento y literatura 

La figura de Wagner tuvo una influencia manifiesta en la música de su tiempo y la que se produjo desde finales del XIX hasta hoy, pero su Tetralogía todavía más, ya que sintetizaba la aspiración del compositor de  concebir la ópera como la síntesis del arte total. El influjo de musical de Wagner tuvo su expresión más notoria en Mahler y Schoenberg, pero también  sobre el pensamiento y la literatura: desde filósofos como Schopenhauer y Nietzsche, hasta escritores como Thomas Mann, quien dedicó al compositor un controvertido ensayo escrito en 1933, Sufrimientos y grandeza en Richard Wagner (Debate), un texto  aplaudido por muchos y denostado por otros. Escritores tan disímisiíles, pero encuadernados en la modernidad, como como D' Anunzzio o Paul Verlaine quedaron eclipsados por la concepción wagneriana de lo moderno. Wagner, escribió Baudelaire, pensaba de una manera doble, poéticamente y musicalmente. También Proust abrazó su música, que aún resuena como un estruendo. 

Wagner, escribió Baudelaire, pensaba de una manera doble, poéticamente y musicalmente. También Proust abrazó su música

Las pulsiones estéticas -e identitarias- de Wagner tocaron las sensibilidades de personajes tan siniestros como Hitler y justo por eso: por su naturaleza porosa y compleja.  Wagner está en la la bisagra de muchos territorios, hasta el punto de que Madrid y Barcelona se propusieron la creación de una teatro a semejanza del de Bayreuth, el festival wagneriano por antonomasia y en el que, por cierto, la tetralogía tuvo y tiene un papel fundamental. Tal y como ha escrito Rubén Amón, "se diría que Wagner se ha arraigado en una suerte de mito telúrico, igual que ocurre con la música de Parsifal". Esa es la raigambre de su Tetralogía, una síntesis entre modernidad y tradición que aún muerde, con fuerza, la sensibilidad de quienes escuchan la música del compositor alemán. 

Un Wagner visionario 

La Tetralogía a la que Wagner dedicó más de 26 años de su vida se recrea en la leyenda del tesoro que reposa bajo las aguas del Rin. Dividida en cuatro óperas que componen una total, El anillo del nibelungo se divide en El oro del Rin, La valquiria,Sigfrido yEl ocaso de los dioses. La idea fuerza del drama opone fuerzas de igual intensidad: la del poder humano y el de la naturaleza, expresados en una serie de episodios y personajes. 

El oro del Rin anticipa y despliega los personajes y temas del ciclo. Desde Wotan, el más poderoso de todos los dioses y las luchas entre los miembros de su Olimpo con los gigantes y los enanos (Nibelungos), símbolo de las fuerzas del mundo. También está presente el mito de las walkyrias y el castigo de una de ellas, Brunhilda, por desobedecer á su padre Wotan. El tesoro de los Nibelungos, cuya posesión origina tantas catástrofes, se opone a personajes como Siegfried, que encarna contrapunto de la ambición. 

Ciclópea, de una naturaleza prolongada al mismo tiempo que duradera, la Tetralogía de Wagner es, según Pablo Heras Casado, una música "más vigente que nunca", no sólo por el carácter de anticipación que supuso el uso de la variación progresiva en la composición, sino por la potencia orquestal que, según el director, anticipó decisiones estéticas impensables hasta entonces. También el director escénico Robert Carsen ha hecho hincapié en la obra de Wagner como una creación profética, que consiguió anticipar la lucha por el poder y la ambición que caracterizaría a la civilización Occidental a lo largo de los siglos XX y XXI. 

El oro del Rin tendrá funcionesentre el 17 de enero y 1 de febrero, con un reparto coral encabezado por Greer Grimsley(Wotan) y Samuel Youn (Alberich), secundados por Ain Anger (Fasolt), Alexander Tsymbalyuk (Fafner), Raimund Nolte (Donner), David Butt Philip(Froh), Joseph Kaiser (Loge), Mikeldi Atxalandabaso (Mime), Sarah Connolly (Fricka), Sophie Bevan (Freia), Ronnita Miller (Erda), Isabella Gaudí(Woglinde), Maria Miró (Wellgunde) y  Claudia Huckle (Flosshilde).



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