Cultura

El teatro Real estrena 'Die Soldaten' 53 años después de su creación

Una ópera sobre el horror de la guerra  llega al coliseo en la versión que hizo Calixto Bieito de la obra de Zimmermman y bajo la dirección de Pablo Heras-Casado

El teatro Real estrena 'Die Soldaten', la ópera del compositor alemán B.A Zimmermann
El teatro Real estrena 'Die Soldaten', la ópera del compositor alemán B.A Zimmermann

Fue su única ópera. Comenzó a componerla por encargo,  en 1957. Se estrenó en 1965, tras una larga y atormentada gestación. Cinco años después, Bernd Alois Zimmermann, se suicidó. Ni siquiera tras crear aquella ciclópea pieza consiguió arrojar lejos de sí el dolor de la segunda guerra mundial, en la que participó con apenas 21 años, cuando fue obligado a enrolarse contra su voluntad. La oscuridad y fuerza de Die Soldaten proviene de esos años de fuego, sangre y plomo que dejaron huella en el músico. Una ópera que se mantiene como referente de la música del siglo XX, por su fuerza y complejidad.

Cuando se cumple el centenario del nacimiento del compositor alemán y 53 desde que compusiera la obra, el teatro Real estrena el próximo 16 de mayo la versión que el director Calixto Bieito creó originalmente para la Ópera de Zúrich, en 2013, y que llega a Madrid en una nueva producción que el público podrá disfrutar a lo largo de siete funciones. Pablo Heras-Casado será el encargado de dirigir a  más de un centenar de músicos de la orquesta del coliseo madrileño en el que, dice él, supone uno de los mayores retos musicales de su carrera. Suspendida sobre una plataforma, la orquesta se coloca en primera línea, ella también como una tropa de soldados: los instrumentos en ristre, violines y flautas cual ametralladoras y cañones. Tal y como asegura Joan Matabosch, director del Teatro Real, la partitura de Die Soldaten, más que interpretada, pide ser disparada. 

Cuando se cumple el centenario del nacimiento del compositor alemán, el teatro Real estrena el próximo 16 de mayo la versión que el director Calixto Bieito creó originalmente para la ópera de Zúrich

El montaje de Bieito, que tuvo elogiosas críticas en su estreno en Zúrich en 2013,  no esconde ni disimula la dureza y violencia de la obra de Zimmermann. Confronta al espectador con el sinsentido, la abyección y el horror  exaltados en tiempos de guerra. Al momento de concebirla, Zimmermann partió de una adaptación de un texto del poeta alemán Jakob Lenz, a partir del cual construye una alegoría del horror y la brutalidad. El resultado es una composición musical cuya subversión de los elementos escénicos clásicos amplifican el espíritu avasallante de la música. Die Soldaten es una ópera de cuatro actos que para su interpretación requiere una orquesta con más de 120 músicos en escena, además de 16 papeles solistas.

"Es una obra muy ambiciosa y compleja. Todo en ella es extremo. Es el reto más complejo al que un músico puede enfrentarse. Es una orquestación muy violenta y al mismo tiempo lírica. Normalmente 120 músicos no caben en el foso de un teatro y aquí estarán repartidos en una plataforma, suspendidos. Es un reto enorme conjuntar a esa orquesta”, asegura Pablo Heras-Casado quien subraya la importancia y el peso dramático que concede Calixto Bieito a la orquesta en este montaje. Y así es. Los músicos son un gran cuartel militar y la música avanza con la fuerza un tanque sobre el público, explica Bieito quien ha definido esta ópera como un abismo de brutalidad. "Colocar la orquesta en el escenario tiene un sentido: subrayar que la protagonista es la música que tritura a los personajes. Los instrumentos son como armas de fuego".

"Es una obra muy ambiciosa y compleja. Todo en ella es extremo. Es el reto más complejo al que un músico puede enfrentarse", asegura Pablo Heras-Casado

Bajo la orquesta, suspendida en el escenario, se despliega una estructura de túneles por los que hacen su aparición cantantes, actores y carros rodantes sobre los que se encuentran algunos de los numerosos instrumentos de percusión. La acción escénica se desarrolla en el foso, cubierto y elevado a la altura del escenario, de forma que se crea una proximidad entre los espectadores y los intérpretes. El efecto, asegura Joan Matabosch, suprime las fronteras, jerarquías y cronologías entre cantantes, actores, músicos y público, "como la propia ópera propone leer simultáneamente acontecimientos que deberían formar parte de una secuencia".

Una imagen del montaje.
Una imagen del montaje. (c)_monika.rittershaus

La violación como símbolo

La obra original fue escrita en 1775 por Jakob Michael Lenz, poeta e integrante del Sturm und Drang alemán, un movimiento literario y artístico que se desarrolló a mediados del siglo XVIII. Considerado como un preludio del romanticismo, este movimiento tuvo entre sus integrantes más destacados a Goethe y Schiller. Lenz también formó parte, aunque su figura, castigada por el enloquecimiento, se extinguió tras su muerte en Moscú, en la más absoluta pobreza. Su vida fue recuperada por el dramaturgo alemán del XIX, Georg Büchner.

Como casi todas las piezas de Lenz, Die soldaten, la más conocida de todas, encarnaba una profunda crítica contra  la moral de su tiempo y todavía más concretamente contra militarismo, que se expresa en la naturaleza violenta del ejército como elemento central. Zimmermann sintetizó  el poema en 15 escenas, para narrar el proceso se degradación y vejación que sufre Marie, una mujer violada a manos de un grupo de soldados. Estigmatizada por el abuso, Marie pasa de ser una joven frívola e ingenua a convertirse en una prostituta para los soldados, hasta llegar a vivir de la mendicidad en las calles. Ni su propio padre la reconoce cuando se le acerca para darle una limosna.

"La violación de Marie no atañe solo a Marie: es un símbolo de una violación física, psíquica y emocional de todos los personajes entrelazados en la obra. Zimmermann ha querido dar a esa violación de Marie una dimensión universal, para que también nosotros, los espectadores, nos sintamos violados. Su humillación es la de toda la humanidad", escribe Joan Matabosch sobre la apuesta escénica de Calixto Bieito, quien rescata y profundiza la naturaleza metafórica y simbólica que Zimmermann dio a la obra.

¿Escribir ópera después de Auschwitz?

Así como Adorno se preguntó de qué forma era posible escribir poesía después de Auschwitz o Paul Celán intentó volcar en su obra el horror de los campos de exterminio, Zimmermann intenta con esta ópera extraer  lo más oscuro de una guerra  que horadó su espíritu. Así como Primo Levi o el propio Paul Celán, Zimmermann tampoco consiguió soportar lo que suponía haber sobrevivido al infierno de la guerra. Con apenas cincuenta años, se suicidó en Colonia, su ciudad natal. Dejó tras de sí una obra musical basada en simultaneidad temporal y la estructura serial, que se manifiestan en esta ópera.

Para su representación en el Real destaca el elenco coral de Die Soldaten, que incluye cantantes, actores y bailarines, así como el cuarteto protagonista con la soprano Susanne Elmark (Marie), el barítono Leigh Melrose (Stolzius), el bajo Pavel Daniluk (Wesener) y los tenores Uwe Stickert y Martin Koch, que se alternan en la interpretación de Desportes. Las 7 funciones de Die Soldaten se alternarán con 5 funciones de Street Scene, dos óperas con que indagan, desde épocas, espacios y lenguajes muy distintos, la brutalidad de la violencia de género.



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