Sylvia Plath se convirtió en la autora que terminó con el mito de que las mujeres tienen que ser dulces y conformistas y murió demasiado pronto. Apenas unas semanas después de publicar su única novela de ficción, Dentro de la campana de cristal, en 1963, la escritora y poeta de 30 años se suicidó y dejó al mundo huérfano de una voz literaria que luchó a contracorriente en una época en la que las mujeres solo estaban consideradas como esposas y madres.

Ahora, Filmin estrena el documental Sylvia Plath: Dentro de la campana de cristal, una cinta en la que su directora, Theresa Griffiths, reúne testimonios de varias personas cercanas a la escritora, como familiares , amigos y compañeros del colegio, que no solo desvelan aspectos íntimos de la vida y de la personalidad de Plath, sino que también ayudan a comprender el contexto social tan difícil para las mujeres que querían salirse del guion establecido.

Con un ritmo ágil y ameno, Griffiths, quien cuenta en su trayectoria con otros biopics de artistas como Leonora Carrington, Egon Schiele o Lee Miller, explora la vida de una de las autoras más admiradas del siglo XX, que sufrió depresión durante gran parte de su vida y para quien ser mujer se convirtió en una cárcel de la que no podía escapar para dejar de ser sumisa, tal y como ella escribió en sus diarios.

Para Sylvia Plath, escribir fue todo un acto de rebeldía en un momento en el que el sueño americano de la posguerra se convirtió para ella en "una prisión y no un paraíso"

Plath, recordada por sus compañeros de colegio como "la más lista de clase", quería ser escritora desde pequeña. Cuando ella apenas tenía ocho años, quedó traumatizada por la muerte temprana de su padre. Más tarde, tuvo la oportunidad de participar en la redacción de una revista en Nueva York y acudió deslumbrada a vivir la experiencia en la ciudad de los rascacielos. Sin embargo, en los años 50, Estados Unidos era un país conservador en el que los hombres se dedicaban a ganar el dinero y las mujeres a engendrar a los niños, por lo que aquel se convirtió en un momento difícil para quienes pensaban que podían hacer algo más en la vida, como era el caso de Plath.

Para Sylvia Plath, escribir fue todo un acto de rebeldía en un momento en el que el sueño americano de la posguerra se convirtió para ella en "una prisión y no un paraíso". Su hija, Frida Hughes, fruto de su matrimonio con el también escritor y poeta Ted Hughes, cuenta en este documental que cuando leyó su novela prefería pensar que no estaba basada en la propia experiencia de su madre. "Cuando leí la novela, no quería que fuera real. Deseaba que todo ese sufrimiento fuera ficción", señala su hija y recoge Vozpópuli.

Sylvia Plath y su inestabilidad emocional

Sylvia Plath era una rara avis, una mujer ambiciosa que quería tener experiencias, ser periodista, escritora y académica. Sin embargo, pronto le cortaron las alas y le dijeron cómo vestir o adónde ir, según refleja este documental. Tal y como señala uno de las voces de esta cinta, la poeta empezó a sentir que la acorralaban en el trabajo literario de una mujer: que era escribir sobre moda. Se dio cuenta de que no iba a conocer a Dylan Thomas o a Tennessee Williams, y de que no trabaja en el New Yorker. El "abismo" entre sus expectativas y la realidad provocó una crisis de la que nunca se recuperó.

Dentro de la campana de cristal refleja el interior de Sylvia Plath. Firmada bajo el seudónimo de Victoria Lucas, este texto ha sido clasificado como una novela en clave –roman à clef–, ya que la escritora plasmó su propia inestabilidad emocional y su descenso a lo más oscuro de la depresión. En sus páginas, Plath relató sus luchas internas durante el verano de 1953 en Nueva York a través de su alter ego, Esther Greenwood, una poeta que intenta suicidarse.