¿Recuerdan a aquellos niños que vendían periódicos por la calle hace un siglo? Pues esta semana podrían haber gritado titulares como “Le Pen gana entre los treintañeros” (La Vanguardia), “Las claves del aumento del apoyo a Marine Le Pen entre los jóvenes” (El Periódico) y “La extrema derecha se convierte en el primer partido entre los jóvenes franceses” (ABC). Parece que algo está cambiando en el país emblemático de Mayo del 68, escenario de la revolución más importante de occidente -la de 1789-, justo cuando se cumplen 150 años de la malograda Comuna.

Semejante volantazo, caso de darse, bien merece un análisis de Vozpópuli, para el que nos apoyamos en el testimonio de dos expertos: el corresponsal en Francia Enric Bonet (que trabaja sobre todo para medios de izquierda) y el investigador Guillermo Fernández (autor de un libro de referencia sobre el Frente Nacional de Marine, hoy rebautizado Reagrupación Nacional). ¿Tienen razón estos titulares? “Me parece importante matizar esta idea del rejuvenecimiento de la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen. Es verdad que, según los sondeos, ponen líderes en la franja entre 25 y 34 años, pero la realidad es que entre 18 y 24 gana Melenchón (populista de izquierda) con cierta ventaja. Ya sin sondeos, en las últimas elecciones europeas el primer puesto del segmento juvenil fue para Los Verdes”, advierte Bonet.

Guillermo Fernández amplía esa impresión: “Tampoco veo un gran cambio de tendencia: lo que revela el último sondeo de Ipsos es que los simpatizantes jóvenes del partido de Marine Le Pen son más fieles que los del resto de partidos. Han mejorado mucho respecto a los años de Jean-Marie Le Pen. La opción política mayoritaria de los jóvenes franceses hoy es la abstención y la derecha radical queda segunda, por encima del resto de partidos”, señala.

En las últimas europeas, el lepenismo presentó a un candidato de solo 23 años", destaca Enric Bonet, corresponsal

Más allá de las cifras, “lo que nadie puede negar es que Reagrupación Nacional hace un esfuerzo muy grande por atraer votantes jóvenes. Es un trabajo que está dando sus frutos. En las últimas elecciones europeas, presentaron a un candidato de solo 23 años, Jordan Bardella. Hizo muy buena campaña y sacó un gran resultado. El programa de Reagrupación Nacional busca transmitir que van a protegerles con medidas como ampliar ayudas al alquiler y facilitar el acceso a la Renta Mínima, que en Francia se puede percibir a partir de los 25”, explica Bonet. También opina que pesa el factor memoria: “Muchos jóvenes no vivieron de manera consciente las grandes movilizaciones de 2002 contra Jean Marie Le Pen, que unieron a la sociedad francesa”, apunta. Jacques Chirac ganó entonces con el 80% de los sufragios.

El carisma desgastado de la izquierda

¿Ha muerto del legado de Mayo del 68? “Antes de contestar, creo que muchas veces nos olvidamos de aspectos cruciales de Mayo del 68, por ejemplo que consiguió un aumento del salario mínimo del 30%. Fue la última gran insurrección en Europa occidental, no solo un fenómeno universitario, sino también popular. Trajo conquistas sociales concretas como liberad sexual, derechos para migrantes y legalización del aborto”, recuerda Bonet. “Desde el triunfo de Macron en 2017 hasta ahora, en Francia hubo varios movimientos de protesta: sindicatos, estudiantes, chalecos amarillos….También manifestaciones contra el racismo…Sin embargo, todo esto no ha aumentado el voto hacia ningún partido en particular. Bueno, han subido un poquito Los Verdes, pero no el populismo de izquierda de Jean-Luc-Melénchon. En general, domina una sensación de gran fatiga”, coincide Fernández.

Bonet no elude la respuesta: “Las reivindicaciones de los jóvenes en 2021 son terminar con el desempleo y con la precariedad. Un fenómeno muy debatido últimamente es la aparición de estudiantes universitarios en las colas de reparto de alimentos. En ese sentido, sí ha cambiado el ciclo respecto a Mayo del 68 porque entonces se pedían cosas como una abolición del trabajo”, recuerda. “Ahora es evidente la demanda de protección y la emergencia de una lucha de clases, pero no tanto 'estudiantes y obreros contra patrones' sino 'clases medias venidas a menos que luchan contra su empobrecimiento' y pueden girar hacia la extrema derecha”, resume.

Guillermo Fernández compara la situación con la de España: “Hay un paralelismo fuerte entre el líder de Francia Insumisa y el de Podemos. Melénchon tiene unos seguidores muy fieles, pero la mayoría de la izquierda tiene mala imagen de él, lo mismo que aquí con Pablo Iglesias. Ambos tienen un carisma muy desgastado. El paralelismo por la derecha es otro: en ambos países se ha esfumado el tabú cultural que dice que un joven no puede votar a la extrema derecha. En Francia pasó hace veinte años, mientras que aquí hace diez. Ahora algunos comienzan a verlo claro. Vox ha sido inteligente al utilizar estrategias discursivas para los jóvenes, acercándose a espacios digitales o de ‘gamers’, buscando varones irritados con la situación económica o con el auge del feminismo. Pero, vamos, si Marine Le Pen convoca una manifestación no creo que los jóvenes franceses le hagan especial caso”, ironiza.