La normalidad vuelve al pulso de la ciudad. A pesar de las heridas, Madrid se desentumece. El sábado 6 de junio regresan a la actividad el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen. La visita a los tres grandes museos nacionales será gratuita los días sábado y domingo. La entrada sin cobro durará el sábado, de 10.00 a 20.00 horas y el domingo, de 10.00 a 17.00 horas.

Podrán entrar menos visitantes y para conseguir el acceso tendrán que cumplir algunas normas. Tal y como han anunciado los responsables del Museo del Prado este jueves en la mañana, las entradas para acceder a la pinacoteca madrileña se pueden adquirir en la web del museo a partir del jueves, 4 de junio. Será necesario seleccionar el día y hora de la visita con 24 horas de antelación.

A partir del 8 de junio y hasta el 13 de septiembre la entrada general al Prado costará 7,50 euros, y la reducida 3,75. Se mantienen en todos los museos la gratuidad de las últimas dos horas, en el caso del Reina Sofía permanecerá cerrado los domingos por la tarde y los martes. 

El cambio más significativo afecta el aforo: podrá acceder el equivalente a un cuarto del museo. En el caso del museo del Prado, los espectadores serán recibidos a lo grande con el Reencuentro, un montaje inédito que evoca la manera en la que la institución abrió sus puertas en 1819.

Apertura del Reina Sofía

El Reina Sofía también ha anunciado las medidas esta semana. El aforo permitido es del 30%, que en el caso del centro de arte moderno equivale a 938 personas. Se abrirá al público la segunda planta, donde se exhibe el Guernica de Picasso, así como las salas reservadas para el cubismo, el surrealismo, Dalí y Miró, así como la terreza, el jardín de esculturas, la planta baja y el claustro. También reabrirá el Palacio de Velázquez del Retiro.

Apertura del museo Thyssen

El museo Thyssen reabrirá todo el museo: la colección permanente y las dos exposiciones temporales prorrogadas durante todo el verano: Rembrandt y el retrato en Ámsterdam, 1590-1670 y Joan Jonas: Moving Off The Land II. Como norma general, ya no habrá hojas de sala ni audio guías. En su lugar, los visitantes dispondrán de códigos QR. El sentido de los recorridos estará señalizado. La mascarilla será obligatoria, así como las mamparas en las taquillas y dispensadores de hidrogel en las instalaciones.