En los últimos días, se han multiplicado las noticias de prensa sobre Falange, a raíz de informaciones difundidas por el medio de izquierda La Marea. Incluso se ha convertido en personaje mediático a Isabel Peralta, joven de 18 años que pronunció un discurso en el homenaje a la División Azul en el cementerio madrileño de La Almudena. “Me enamoré del fascismo a los trece años”, es la frase que más ha circulado, además de su acusación “el judío es culpable. El enemigo siempre es el mismo”. No hablamos de una noticia aislada, sino que se suma a la deserción de una diputada de Vox en Andalucía que se ha pasado a Falange, colocando la bandera de la formación en su despacho de La Junta. Y también a la polémica conferencia de Elisa García Grandes, hija de Almudena Grandes y Luis García Montero, en un acto cultural falangista. ¿Se trata solo de un puñado de anécdotas?

Hay más tela que cortar: recordemos que en 2013 la escritora radical anarquista Cristina Morales, reciente Premio Nacional de Literatura, realizó un audaz experimento con ingrediente falangista en su novela Los Combatientes. Introdujo fragmentos del Discurso a las juventudes de España de Ramiro Ledesma Ramos, cofundador de Falange y teórico del fascismo español. El objetivo era tender una especie de “trampa literaria”, basada en sus similitudes con los discursos del 15-M (movimiento que este año cumple su décimo aniversario). La cosa funcionó: recordemos que la obra fue premiada por el INJUVE en 2012, recibiendo encendidos elogios al pensar que esas reflexiones venían de las asambleas de un grupo de teatro experimental anticapitalista.

En declaraciones a Efe, Morales explicó que el discurso contenía “algo de verdad, algo que sigue siendo activo y movilizador". También añadió que “es un texto que tiene razón, sobre todo si se lo desvincula del contexto, que es el de 1935 y escrito por el fundador de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista)". Además compartió con el periodista Alfredo Valenzuela su desafección respecto del 15-M: “Bajo una apariencia revolucionaria, no es sino pienso para el sistema", integrado sobre todo por jóvenes que "no quieren perder la comodidad, que son aspirantes a burgueses”, sentenciaba, precisando que tampoco le parecía una meta ilegítima.

Otro espacio digno de mención es el debate cultural de Más País, una fuerza política progresista con un discurso intelectual donde late la urgencia de maridar elementos de izquierda con otros considerados de derecha. En un espléndido artículo publicado por la revista marxista El Viejo Topo, el analista político Hassel Paris explica los numerosos paralelismos entre el discurso de Iñigo Errejón y el de Diego Fusaro, filósofo de izquierda hegeliana próximo a Matteo Salvini. En uno de los apartados del texto, Hassel estudia la coincidencia entre ideas de ambos recurriendo al aforismo de Ramiro Ledesma Ramos que dice que “Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria”. El texto es de una solidez argumental notable y pasó injustamente desapercibido.

Corto y pego un fragmento: “La idea clave en Fusaro es que, en tiempos de privilegiados a escala mundial, la causa de los comunes necesita la fuerza de las naciones, por lo que (siguiendo a Errejón) ‘no habría que demonizar los símbolos nacionales ni dejárselos a la extrema derecha, porque las naciones se forman como conjuntos democráticos frente a los defensores de los privilegios; en el corazón de la nación se encuentra una voluntad democrática: por el hecho de nacer aquí y de vivir juntos, somos iguales en derechos’", explica. Las propuestas más radicales de Más País, las que les diferencian de la tradición comunista del actual Podemos, siempre han tenido que ver con dos factores: caducidad del eje izquierda-derecha y la recuperación del discurso nacional.

Mientras intento documentarme para este texto, descubro de Youtube ha suspendido el canal de Falange Española. “Aunque recurras y sean vídeos legales, nunca contestan…..Si pinchas sobre enlaces antiguos suele decir que video retirado por incitación al odio o por vulnera las ¿normas? de ellos….Lo cual es falso”, explica uno de sus responsables a Vozpópuli. Más allá del derecho de libertad de expresión, parece relevante preguntarse qué incita a tres jóvenes tan distintas como Cristina Morales, Isabel Peralta y Elisa García Grandes a interesarse por el pensamiento falangista. El escritor Juan Manuel de Prada reflexionó sobre la última en una columna reciente, donde percibía la aparición de una juventud “dispuesta a acampar en los márgenes, allá donde la aguardan el descrédito y la incomprensión de las gentes adscritas a los negociados de izquierdas y derechas (¡que éstos sí se tocan!)”. ¿Cuánto paro y ninguneo puede soportar una generación antes de entregarse a las propuestas más radicales?