Historias de la Historia

Leonor en la historia de España

Octubre de 1214. Fallece Leonor Plantagenet, reina de Castilla, que trajo a España ese nombre. Octubre de 2019. La princesa Leonor inicia su vida oficial.

Alfa y Omega: Leonor Plantagenet, reina de Castilla, y Leonor de Borbón, princesa de Asturias
Alfa y Omega: Leonor Plantagenet, reina de Castilla, y Leonor de Borbón, princesa de Asturias

El nombre de Leonor es, en origen, masculino y céltico. Hubo un San Leonor, hijo del rey de los bretones, que nació en Gran Bretaña y murió en Francia, todo eso en el siglo VI. Pero la primera Leonor mujer que pisó fuerte en la Historia fue Leonor de Aquitania, señora de media Francia, casada primero con el rey de Francia y luego con el de Inglaterra. Con este último tuvo una hija, Leonor Plantagenet, que fue reina de Castilla por su matrimonio con Alfonso VIII.

La boda se celebró en Tarazona en 1170, cuando la princesita inglesa tenía diez años y Alfonso catorce, usos de la época. Venir tan pronto a España la libró de las crueles intrigas familiares de la corte paterna. Toda su familia estaba tocada por una especie de maldición y se movía entre lo canalla y lo grandioso. Su madre, Leonor de Aquitania, se fue a las cruzadas con su primer esposo, Luís VII de Francia, pero allí se entregó a amoríos escandalosos; se dice, aunque no hay evidencia, que los tuvo incluso con el sultán Saladino, jefe de los enemigos. Para librarse de ella Luís VII tuvo que devolverle los estados de Aquitania, que había llevado como dote a la boda.

Tras la anulación de su primer matrimonio se casó con Enrique II de Inglaterra, once años menor que ella. Cuando el rey se buscó una amante joven, Leonor promovió la rebelión de sus tres hijos. Enrique no se divorció de Leonor de Aquitania, pero le tenía tanto miedo que la encarceló durante 16 años. Sólo a su muerte salió de la prisión.

El martirio de Santo Tomás de Canterbury tuvo lugar el año en que la pequeña Leonor Plantagenet vino a Castilla

En cuando a Enrique II, lo mejor que puede decirse de él es que inspiró a Shakespeare uno de sus dramas de verso más bello. Lo peor, entre tantas maldades que cometió, el asesinato de su viejo amigo Thomas Becket, arzobispo de Canterbury. El martirio de Santo Tomás de Canterbury tuvo lugar el año en que la pequeña Leonor Plantagenet vino a Castilla, pero a ella la impresionó hondamente y promovió su culto en España. Construyó una capilla en la catedral de Toledo dedicada al santo inglés, el primer santuario que tuvo fuera de Inglaterra.

También los hermanos de Leonor fueron famosos. Ricardo Corazón de León capitaneó la III Cruzada y cometió no pocas tropelías, pero Walter Scott lo convirtió en un prototipo de héroe romántico, el perfecto caballero. No tuvo hijos y le sucedió el hermano pequeño, Juan Sin Tierra, el malo de las películas de Robín de los Bosques, pero que tiene un lugar en la Historia por haber firmado la Carta Magna, considerada por los historiadores ingleses antecedente de las constituciones modernas.

En cuanto al marido de Leonor Plantagenet, Alfonso VIII, se le conoce por Alfonso el de las Navas porque venció a los almohades en las Navas de Tolosa, quizá la batalla más importante de la Reconquista. Pese a que su boda fue el típico matrimonio de estado de dos niños, la pareja funcionó extraordinariamente bien, se enamoraron, tuvieron muchos hijos de los que sobrevivieron diez, y Alfonso tuvo en Leonor no sólo mujer, sino también consejera política, que entre otras cosas le inspiró la creación de la Marina de Castilla.

Muerta por amor

Cuando tras casi medio siglo de matrimonio murió Alfonso, Leonor le sobrevivió sólo tres semanas. Su muerte se convirtió en arquetipo de la muerte por amor. Ambos  siguen juntos en dos sarcófagos pegados, piedra con piedra, en el Monasterio de las Huelgas de Burgos, fundado precisamente por Leonor Plantagenet. Además de su huella material, que se encuentra en el Camino de Santiago, la catedral de Cuenca o las Huelgas, dejó en la Historia de España la huella de un nombre ostentado por muchas infantas que ocuparían los más altos puestos, los tronos de Europa.

Una hija suya conocida como Leonor de Castilla fue reina de Aragón porque se casó nada menos que con Jaime I el Conquistador. Fue así la primera de una serie de reinas Leonores entre las que hubo dos soberanas de Aragón, dos de Navarra, una de Castilla, otra de Portugal y otra, hija de Fernando III el Santo y biznieta de Leonor Plantagenet, que hizo el camino inverso de su bisabuela, pues se casó con un príncipe inglés, fue reina de Inglaterra y llevó una vida aventurera, acompañando a su esposo Eduardo I  a las cruzadas. Cuando hirieron a Eduardo I con una flecha envenenada, Leonor de Castilla hizo el gesto heroico de chupar la sangre de la herida para extraer el veneno. Está enterrada en la Abadía de Westminster, donde por cierto le rendiría homenaje Felipe VI en su viaje de estado de hace dos años.

La última infanta Leonor que subió al trono fue la hija mayor de Juana la Loca, e hizo doblete, pues fue reina de Portugal y de Francia

La última infanta Leonor que subió al trono fue la hija mayor de Juana la Loca, e hizo doblete, pues fue reina de Portugal y de Francia. Lo fue primero de Portugal por matrimonio con Manuel el Afortunado, aunque enviudó enseguida. Entonces su hermano Carlos V utilizó a Leonor de Austria como peón político en la llamada Paz de las Damas, donde se acordó su boda con Francisco I de Francia. También enviudó de éste, se volvió a España y está enterrada en El Escorial.

La próxima será Leonor de Borbón, si la Historia lo permite.

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