Cultura

Cymande y el lado oscuro de las Noches del Botánico

El ciclo madrileño cubre las carencias de música africana y latina en vivo de la capital

Cymande y el lado oscuro de las Noches del Botánico
Cymande y el lado oscuro de las Noches del Botánico

Las Noches del Botánico cumplen cinco años. En ese tiempo récord -con el rodaje de Mad Gardens- han sabido construir una potente identidad, basada en un paraje idílico (los jardines de la universidad Complutense), unas instalaciones supercómodas (del sonido a los sillones) y unos carteles de altura, que además prestan especial atención a la música negra y latina (dos asignaturas pendientes del circuito de directos de la capital). Allí se han celebrado algunos conciertos memorables, desde la batidora rítmica de los legendarios The Roots hasta la lección magistral de rock de Andrés Calamaro, pasando por la magia de la voz de Diego el Cigala. Allí se silbó a la leyenda Giogio Moroder por pinchar “Despacito”, brillaron teloneros como Rosario La Tremendita y se aplaudió a rabiar a David Byrne, tras un concierto que enamoró la prensa musical madrileña. También resultó sobrecogedor el recital de Norah Jones en 2018, por su minimalismo y sensibilidad a flor de piel. ¿Qué ofrece el festival en esta edición?

El menú que nos espera entre el 17 de junio y el 29 de julio mantiene la cuota obligatoria de estrellones con prestigio. Destacan Zucchero (21 junio), Víctor Manuel (24), Wilco (26), Tom Jones (1 de julio) y Herbie Hancock (27), entre muchos otros. Pero el valor del certamen no está solo en ellos, sino en la apuesta por las músicas afrolatinas, menospreciadas en la escena musical de nuestro país. Precisamente por eso, una considerable porción del público del ciclo viene desde fuera de la ciudad. La edición del año pasado reunió 90.000 asistentes, convirtiéndose en “el segundo evento musical de la marca Madrid”, según la organización. Viendo la posición precaria de Mad Cool, las Noches del Botánico pueden terminar en lo más alto del podio turístico-cultural.

Cymande son un mítico colectivo británico, nutrido por músicos de las antiguas colonias, que ha sido sampleado por The Fugees, De La Soul y The KLF, entre otros clásicos

Para los melómanos duros, los que tienen en la música su droga favorita, lo importante está en la letra pequeña. Por ejemplo, en una formación británica cuyos discos pocos habrán escuchado y que responde al nombre de Cymande (23 de julio). Activos desde comienzos de los setenta, este colectivo se nutrió de músicos afrocaribeños, procedentes de colonias como Jamaica o la antigua Guayana inglesa. Desde entonces, han mantenido un altísimo nivel y se han convertido en un grupo de culto, sampleados incluso por raperos míticos como De La Soul (escuchen “Change In Speak”, donde incorporan fragmentos de “Bra”). Otros clásicos del hip-hop también recurrieron a ellos, caso de EPMD, MC Solaar y Heavy D. Por si fuera poco, también les citaron The KLF, desbordantes maestros de la música electrónica experimental.

Pioneros admirados...y timados

¿Se han dado cuenta de que cuando pensamos en artistas soul británicos son todos blancos? Simply Red, Joss Stone, Amy Winehouse…Acordarse de una formación inglesa de piel oscura como Cymande supone resolver una injusticia histórica. Los superventas The Fugees les hicieron la jugarreta de samplear sin permiso su canción “Dove” para la pieza titular de su álbum clásico, The Score (1996). La demanda reportó a Cymande 400.000 dólares, que pueden parecer mucho dinero, pero no es tanto debido al gancho comercial global de los sustractores. El periodista Andrew Emery describe a Cymande como “un grupo que llegó con una generación de adelanto, abrió más puertas que el botones de un hotel y fusionó los sonidos de una Inglaterra diversa cuando Inglaterra no estaba preparada para tanta diversidad”. Fueron el antídoto estético al ascenso de carismáticos políticos racistas como Enoch Powell.

Del resto del cartel, destaca el regreso a la capital del mito musical senegalés Youssou N’Dour (23 de julio). Sin duda, uno de los grandes nombres de la historia de la música africana, a quien nadie recuerda un concierto malo, ni cuando tira por formatos más festivos ni cuando se hace acompañar por una extensa orquesta egipcia. Su última entrega, History (2019), explora el lado más dulce y pegadizo de su matizado registro vocal, apoyado en la majestuosidad de ritmos y melodías.

Otros nombres poco habituales son el cantautor israelí Asaf Avidan, la caboverdiana Mayra Andrade y el percusionista peruano Tony Succar, que presenta sus versiones salseras de Michael Jackson.

Otro concierto de lujo será el de Tomatito (10 de julio), acompañando a algunos de los cantaores que más se han inspirado en el legado de Camarón de la Isla. Cualquier aficionado al flamenco sabe que hay muchos quilates en las voces de Duquende, Antonio Reyes e Israel Fernández (su concierto en un parque de O'Donnell el pasado verano, reforzado por la guitarra de Diego el Morao, es de los que no se olvidan, por su alta intensidad y capacidad para contagiar emociones). Otros nombres poco habituales, que sería complicado disfrutar sin este ciclo, son el cantautor israelí Asaf Avidan (24 de julio), la caboverdiana Mayra Andrade (mismo día) y el percusionista peruano Tony Succar (19 de julio), que presenta sus versiones salseras de Michael Jackson. El fin de fiesta también suena inmejorable: los clásicos del 'nuevo flamenco' La Barbería del Sur y los enormes Gipsy Kings el 29 de julio. Bamboleo de lujo.

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