Cultura

'Manual de la buena esposa': cómo ser perfecta en mayo del 68

El cineasta francés Martin Provost dirige en clave de comedia una historia que recuerda las escuelas que formaban a las jóvenes en el deber conyugal

'Manual de la buena esposa'
'Manual de la buena esposa' A Contracorriente Films

Durante muchos años, existieron en Francia unas escuelas a las que las campesinas acudían para aprender a comportarse de manera impecable con sus futuros maridos, con quienes debían ser atentas y serviles. En la segunda mitad del siglo XX, aquellos centros desaparecieron, arrastrados por las reivindicaciones de igualdad y por los nuevos modos de vida. Ahora, el cineasta francés Martin Provost recupera aquellas instituciones como marco para una comedia ligera y colorida en la que rememora la rebelión de las mujeres.

Juliette Binoche protagoniza esta película, que se estrena este miércoles 6 de enero, en la que da vida a Paulette Van Der Beck, quien dirige junto a su marido una escuela para amas de casa, donde forman a adolescentes para que se conviertan en las esposas perfectas. Tras la repentina muerte de su esposo y la llegada de mayo del 68, Paulette comienza a cuestionarse sus creencias y une fuerzas con sus alumnas para que se conviertan en mujeres liberadas.

Provost ('Dos mujeres') ha explicado a Vozpópuli que las escuelas domésticas en las que se basa esta película estaban dirigidas especialmente a "familias con medios muy modestos, porque antes de los años 70 el porcentaje de zonas rurales era de entre el 10 y el 12 por ciento". "Todas las comunas de Francia tenían una escuela de labores domésticas y allí se ofrecía a estas chicas la posibilidad de servir al marido, pero también de aprender un oficio y convertirse en criada o secretaria", ha explicado. Después, tras las protestas que se sucedieron en toda Francia entre mayo y junio de 1968, estas escuelas domésticas cerraron y se convirtieron en "liceos agrícolas".

"Había miles de ellas, por todas partes, y allí la mujer aprendía a estar al servicio del hombre", continúa el cineasta francés, quien ha preferido optar por la comedia para poder acercar un paisaje desconocido para las mujeres jóvenes de hoy que, sin embargo, no es tan extraño para sus madres o sus abuelas. "Sigue habiendo aún mucha resistencia, la toma de conciencia es larga y lenta, así que es importante una película tierna y alegre a la vez", sostiene.

Para Provost, mayo del 68 supuso un "movimiento de liberación" para la mujer, y la prueba de ello es que, a partir de ese momento, estas escuelas cerraron, aunque el cineasta ha matizado que ya en 1945, Simone de Beauvoir escribió 'El segundo sexo', una obra importante en la toma de conciencia sobre la situación de la mujer y uno de los textos esenciales del feminismo.

Si tuviera que buscar un equivalente de aquellos "manuales de la buena esposa" en la época actual, Provost lo tiene claro, ya que considera que "la publicidad y el marketing han convertido a la mujer en objetos de venta". "Para vender un coche o cualquier otra cosa aparece una mujer, para hacerlo atractivo. Es el refuerzo de ese código de dominación que, en mi opinión, debería cambiar y no ha cambiado todavía", ha resaltado el director. En este sentido, pone como ejemplo algunas publicaciones, como es el caso de la revista 'Elle' en Francia, en la que, "si se echa un vistazo a la portada" uno se da cuenta de "hasta qué punto realza a la mujer objeto".

Hay mujeres que se sienten perfectamente felices ante la idea de dedicarse total y plenamente a la familia y que no quieren desempeñar un oficio como el que desempeña un hombre"

En cuanto a aquellos movimientos de mujeres que reivindican el regreso a la tradición, o que sostienen que la liberación de la mujer reside precisamente en la vuelta de los valores tradicionales, Provost cree que se trata de una reacción "lógica" porque "siempre que hay un movimiento hay una oposición a ese movimiento". "Es sencillamente complementario, aunque es cierto que esa oposición se va reduciendo", opina. Sin embargo, también cree que "hay mujeres que se sienten perfectamente felices ante la idea de dedicarse total y plenamente a la familia y que no quieren desempeñar un oficio como el que desempeña un hombre". "Para mí se trata de una manera distinta de estar en el mundo, pero también entonces había parejas que eran perfectamente felices con un equilibrio de respeto mutuo que representaba que el hombre se iba a la fábrica -lo que para mí no es nada liberador- y la mujer se quedaba en casa ocupándose de los hijos y de las tareas domésticas", ha señalado.

El director de 'Manual de la buena esposa' se ha centrado en historias femeninas en casi todas sus películas y, aunque no sabe hasta qué punto ha contribuido a situar a la mujer en centro de la historia, ha afirmado que ha sido "testigo de la historia" y ha "empatizado con las mujeres", en un gesto por transmitir que a pesar de ser hombre también puede entender al sexo opuesto. "No es algo premeditado, aunque estoy contento de haber podido realizar este camino con las mujeres. Es importante haber sabido reconocer esos elementos de feminidad que hay en mí", concluye.

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