Saltamontes, gusanos, grillos, cigarras o gusanos. Los insectos se han convertido en una alternativa sostenible para la alimentación de los humanos que no ha calado lo suficiente en la cultura occidental, a pesar de los intentos tímidos de algunos supermercados y restaurantes por introducirlo en la dieta, más allá de los menús exóticos, en defensa de sus propiedades nutritivas.

Su cultivo y su distribución se limita casi al entorno "bio", aunque cada vez son más las granjas que se dedican a su explotación, como es el caso de la protagonista de La nube, un filme de terror que lleva al límite a una madre coraje y su obsesión con su medio de vida, que se convierte en una crítica a la fragilidad del sistema actual.

El cineasta francés Just Philippot ganó el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del Festival de Sitges con esta ópera prima, que llega este viernes a los cines españoles y al resto de países a través de la plataforma Netflix, y que se presenta como una película a medio camino entre el cine de género y el cine de autor, según ha señalado el director a Vozpópuli en una entrevista con motivo de su visita a España para presentar el filme.

En esencia, lo que presenta esta película se aleja de cualquier propuesta fantástica: Virgine, una mujer viuda y madre de dos hijos, trata de sobrevivir a las facturas y las deudas que la ahogan y la llevan a un callejón sin salida con una granja de saltamontes que ha sustituido a la anterior explotación de cabras familiar. Su empeño por sacar adelante a su familia y seguir apostando por este medio de vida lleva a esta madre al límite de la desesperación y de la obsesión, lo que no pasa desapercibido para quienes la rodean y que se vuelve algo terrorífico.

Hoy en día se lanza desde la ficción un mensaje de alarma al abordar historias de esos padres que son cada vez menos capaces de ser salvadores porque se ven sobrepasados por la situación actual"

Para el director, la figura del padre convertido en "héroe" que se ha visto en el cine durante años, "ese padre capaz de salvar" que muestra, por ejemplo, "Tom Cruise en La guerra de los mundos, de Steven Spielberg, ya no tiene cabida en la ficción actual. "Hoy en día se lanza desde la ficción un mensaje de alarma al abordar historias de esos padres que son cada vez menos capaces de ser salvadores porque se ven sobrepasados por la situación actual", apunta.

"Lo que me interesa en esta película es trabajar sobre la célula familiar que se encuentra bajo una amenaza del exterior que va creando divisiones y lleva a una situación en la que el padre o la madre, por no poder salvar o verse sobrepasados, en cierto modo se vuelven peligrosos", comenta Philippot, quien se pregunta si hoy en día un personaje como los que encarnó hace décadas Bruce Willis tendría cabida porque, tal y como observa, "los personajes que se ven en las ficciones ya no pueden estar protegidos hasta el final".

Madre coraje entre el cine de autor y el cine de género

El punto de partida de La nube fueron las residencias de So Film creadas por el productor Thierry Lounas, que buscaba a través de ellas encontrar la manera de renovar el cine de género francés y trabajar "a la americana" en el apartado técnico. En este contexto, Philippot realizó el cortometraje Acide (2018), que supuso la puerta de entrada en este proyecto.

Lo que atrajo al cineasta, más allá del ambiente fantástico y de los elementos de cine de terror, que llevan a pensar en clásicos como La mosca (1986), de David Cronenberg, o Alien (1979), de Ridley Scott, fue la historia de una familia en la que había un relato "de amor" y, sobre todo, "el retrato de una mujer". "No me atraía tanto hablar de los saltamontes y del lado gremlin de transformación, sino los personajes y la posibilidad de aportar al guion algo que tenía que ver más con mi propio cine y con lo social, con trabajar con personajes que están en lucha y que al mismo tiempo son frágiles", cuenta el cineasta.

"Crecí con un hermano que, según la Seguridad Social, tenía un 99% de discapacidad, y un 1% de validez que para mí suponía un misterio. Mi madre lo sostenía todo y sostenía también a mi hermano físicamente"

Al fin y al cabo, la historia de Virgine en La nube también habla de su experiencia y de su propia madre, una mujer que encarnó lo que para él supone el "sacrificio" y "dejarse la piel y la sangre", algo que ha dejado "huella" en él. "Crecí con un hermano que, según la Seguridad Social, tenía un 99% de discapacidad y un 1% de validez que para mí suponía un misterio. Mi madre lo sostenía todo y sostenía también a mi hermano físicamente", agrega.