Según la previsión meteorológica de la AEMET, la lluvia y los nubarrones amenazan a la mayor parte de la península ibérica, con bajadas considerables de las temperaturas y riesgo de tormentas, especialmente en el tercio norte peninsular. La sed por abandonar nuestro lugar de residencia probablemente haya sido saciada desde que las comunidades autónomas abrieron las fronteras y, además, llegan a la gran pantalla esas películas que, ahora sí, suponen una experiencia sin réplica en los hogares. Los cines se preparan para su fin de semana estrella y la película Un lugar tranquilo 2 ha llegado para hacer ese milagro realidad.

John Krasinski, director y protagonista de la primera parte de esta historia de ciencia ficción, vuelve a conseguir una cinta vibrante y terrorífica con una fórmula que no falla: tensión, angustia y un suspense silencioso que resulta ensordecedor. Todo vuelve a funcionar en esta nueva entrega, que vuelve a contar con un arranque inquietante. El ambiente parece tranquilo y familiar, un día estupendo para disfrutar de un partido de béisbol en el que juega el mayor de los hijos de la familia protagonista. Pronto, algo sacude ese sosiego y el espectador no volverá a encontrar la tranquilidad casi hasta el final de la cinta y, si lo hace, pronto descubrirá que era tan solo una trampa.

Hablar de milagro en los cines no es ninguna exageración: en Estados Unidos, esta película recaudó 48,4 millones de dólares, a los que se suman 70,4 millones de dólares con su estreno en 12 países. Además, en su mercado doméstico, Estados Unidos, se ha convertido en el mejor estreno de la pandemia, doblando la taquilla de Cruella (21,3 millones de dólares) y superando al que hasta ahora era el mejor estreno de esta temporada, Godzilla vs Kong (31,6 millones de dólares).

En España, en cambio, la situación ha sido distinta desde que llegó a los cines el miércoles 16 de junio. De momento, no ha conseguido superar el terror de Expediente Warren: obligado por el demonio, que se mantiene en lo más alto de la taquilla española, y tampoco ha alcanzado mejores cifras que la Cruella de carne y hueso de Disney a la que da vida Emma Stone, que sigue en segunda posición.

La Federación de Cines de España (FECE) denuncia que existen aún varias comunidades que ya permiten el consumo en el interior de los locales y que, a pesar de ello, mantienen la prohibición de consumir en los cines

Lo cierto es que hay que ver qué sucede durante este fin de semana lluvioso, pero en cualquier caso, lo cierto es que las propuestas más palomiteras han llegado a los cines y prometen una experiencia que muchos habían olvidado tras el confinamiento y las restricciones de los últimos meses: ver grandes películas, auténticos blockbusters, con toda la calidad de sonido que es imposible emular en casa.

Sin embargo, hay aquí un asunto que los exhibidores de cine quieren resolver pronto: para completar la experiencia del cine palomitero hacen falta, precisamente, palomitas, y no todos los cines de España ofrecen la experiencia completa. Tal y como ha denunciado esta semana la Federación de Cines de España (FECE), existen aún varias comunidades que ya permiten el consumo en el interior de los locales y que, a pesar de ello, mantienen la prohibición de consumir en los cines. Se trata de Asturias, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Extremadura y La Rioja.

Claves de Un lugar tranquilo 2

Los motivos para ver en el cine Un lugar tranquilo 2 son contundentes. Lo primero y más obvio, que recoge el espíritu de la primera parte, es la puesta en escena: unos alienígenas salvajes rápidos y mortales atacan sin piedad todo lo que perciben a su alrededor, aunque, eso sí, con una dificultad para ellos y una ventaja para los humanos: son ciegos y se mueven solo a partir de lo que captan sus finos oídos.

Sin duda, se puede destacar el trabajo interpretativo de Emily Blunt, más extrema y fuera de control para salvar a sus hijos. Con ella, destacan también Kilian Murphy y los jóvenes Millicent Simmonds y Noah Jupe. Pero lo mejor de Un lugar tranquilo 2, que cuenta con el respaldo de Michael Bay (Pearl Harbour o Transformers), es, de nuevo, los efectos sonoros, capaces de estremecer al espectador en los momentos clave y conseguir, a pesar del dominio del silencio, una angustia que aumenta proporcionalmente a medida que avanza la trama.

Lo que ha cambiado, eso sí, no es tanto la trama, ni la capacidad de sorpresa, sino el espectador que recibe esta propuesta: tras más de un año de pandemia, la vida, las catástrofes y la tragedia se ven de manera muy diferente. Quizás por ese motivo, ver desde una butaca esta cinta de ciencia ficción nos ayuda a conectar con lo que ha pasado, con la excusa, precisamente, de alejarnos de la realidad un poquito y descansar.