Lola Montes fue una cortesana del siglo XIX que deslumbró por su belleza, su temperamento y su capacidad de oratoria, pero también es considerada por muchos una superviviente que utilizó todas las armas que tuvo a su alcance para derribar todos los obstáculos que encontró en su camino. Se dio a conocer como una bailarina española, pero la realidad es que, a pesar de pisar algunos de los teatros más importantes del mundo, ni era bailarina ni era española.

Se ha contado mucho acerca de su misteriosa vida y su atractiva personalidad, pero pocos han sabido captar el enigma que rodea a este personaje tan magnético como Max Öphuls y el drama romántico que lleva el nombre de esta mujer -una de las grandes cortesanas de Europa-, una obra a la que merece la pena acercarse con la excusa del bicentenario que se cumple en 2021 de su nacimiento.

Esta película, basada en la novela de Cecil Saint-Laurent La vie extraordinaire de Lola Montès, se estrenó en París el 23 de diciembre de 1955 y causó un gran escándalo, al tiempo que supuso un fracaso comercial. Por ello, los productores suprimieron escenas y pasaron al francés algunas escenas en alemán. En 1956, en contra del criterio del director, también se eliminaron más escenas y se realizó un montaje cronológico. Sin embargo, ya en 1968 se montó una producción similar a la original, y en 2008, la Cinematique Française ofreció una versión que se acercaba a los deseos de Max Öphuls, que es la que se puede ver en la actualidad.

La película trata de responder a las preguntas más indiscretas sobre su "escandalosa vida de mujer fatal". Pero, ¿quién es esta mujer que llegó a seducir al mismísimo compositor húngaro Franz Liszt y que provocó la abdicación de Luis I de Baviera? Su verdadero nombre era Elizabeth Rosanna Gilbert y, lejos de la versión que siempre vendió al público y a quienes la conocían, no nació en España, sino en Irlanda en el año 1861 y falleció en territorio estadounidense en 1861.

Para entender la dimensión de Lola Montes, considerada una "femme fatale", existen varias publicaciones en torno a su figura que han visto la luz en los últimos años, entre las que destaca en español la biografía Divina Lola (Plaza & Janés), de Cristina Morato, o la novela Abdicación por amor (Terracastela), en la que Francisco Sosa de Wagner novela el adulterio del Rey de Baviera con esta falsa bailarina, que ha sido publicada recientemente.

Tal y como comentó Morato a Ondacero durante la promoción de su libro, publicado en 2017, y recoge Vozpópuli, Lola Montes "es un personaje fascinante" al que considera que no hay que colgar la etiqueta de "femme fatale", sino reconocer también su faceta como empresaria teatral y mujer que triunfó en todo lo que hizo. "Sin ser española, sin ser una buena bailarina y sin hablar español, consiguió enamorar al rey Luis I de Baviera, un enamorado de España, que la nombró además condesa de Landsfeld", cuenta.

Precisamente, la historia de esta mujer, que hizo enloquecer a los nombres más relevantes del siglo XIX y que narra Cristina Morato, ha sido adquirida por la productora Boomerang TV, que compró a principios de año los derechos para convertir su vida en una mini serie audiovisual. Según se conoce hasta el momento, la guionista Virginia Yagüe será la responsable de firmar la adaptación, después de haber trabajado en producciones como La señora o Amar es para siempre.

Lola Montes: la temperamental "femme fatale"

La historia de Lola Montes está muy marcada por su infancia. Cuando apenas tenía dos años viajó a la India, donde su padre, militar, había sido destinado. Al poco de llegar a su destino, él muere de cólera y ella es enviada a un internado, donde pasa varios años. Tiempo más tarde, en 1843, debuta como bailarina en Londres y a partir de ese momento visitó los teatros más importantes del continente europeo y americano. Su temperamento provocó su expulsión de varios países europeos y fue arrestada en varias ocasiones por azotar y patear a la gente cuando se lo pedía su estado de ánimo. Tuvo varios amantes y maridos, al menos dos de ellos bígamos, y sus conquistas amorosas fueron bastante ruidosas.

Con todo este material, Max Öphuls teje el que para muchos es el mejor trabajo de su trayectoria, pero también uno de los más fascinantes del cine. El delirio barroco que presenta el director, su puesta en escena, el lenguaje poético y la belleza oscura y enigmática que traslada al espectador son algunos de los puntos fuertes de este clásico, que está protagonizado por Martine Carol y Peter Ustinov.

Aunque la historia en apariencia es el relato de una mujer seductora y su larga lista de conquistas, lo que Max Öphuls consigue es transmitir el vacío y la soledad de una mujer incomprendida que luchó por su supervivencia con unas armas que la convirtieron en una mujer fatal, a pesar de no ser esa su principal ni única faceta, sino tan solo una vía de escape en una vida accidentada y anómala.

"Ella creó su propio mito y el mito ha seguido vivo. Conocemos el nombre de Lola por canciones y películas, desde Marlene Dietrich hasta Max Ophuls. No es una coincidencia que el nombre de Lola aparezca en canciones de The Kinks y Barry Manilow y sugiere exotismo y erotismo. Las historias de Lola todavía se imprimen, así que creo que fue la primera mujer en escribir su nombre en la historia, más o menos por la fuerza de su propia voluntad. Otras mujeres importantes han estado allí por su nacimiento, porque eran nobles o estaban en el trono, mientras que Lola lo hacía por la fuerza de su personalidad", señala Bruce Seymour en la biografía que publicó sobre Lola Montes en 1996.