Cultura

Reconquista del pop global: cómo la música latina derritió al imperio anglo

El pop en español no vence por enfrentamiento, sino por hibridación cultural, según el ejecutivo de Los Ángeles Luis Estrada

Bad Bunny y Drake, compartiendo fiesta latina
Bad Bunny y Drake, compartiendo fiesta latina

La primavera pasada, Beyoncé decidió incendiar el festival californiano Coachella apostando por una versión de “Mi gente”, el contagioso éxito global del colombiano J. Balvin, a quien invitó al escenario. Todavía resonaba en las radiofórmulas globales el intenso año de éxito de “Despacito”, aquel tsunami pop del puertorriqueño Luis Fonsi que alcanzó el número uno en cuarenta países y se convirtió en el tema más reproducido en la historia de Youtube, superando en febrero de 2018 los seis mil millones de visitas. Unos días antes de que esto ocurriera, la prestigiosa publicación ‘Billboard’ -biblia de la industria musical estadounidense- dedicaba un extenso reportaje al subidón comercial de la música latina. Contra todo pronóstico, 2017 había fue el año más potente para los artistas que cantaban en español, con 17 canciones entre las cien más vendidas en Estados Unidos. Para hacernos una idea, el año anterior solo habían entrado cuatro y en 2015, tres.

¿Cómo se había producido este salto de popularidad de la música? “La respuesta fácil es el 'streaming'. Sin duda es un gran factor (…) Además, las radios comerciales estadounideneses no están apoyando a Maluma, Wisin o Romeo Santos”, explicaba la periodista Leila Cobo. La democratización digital del acceso a la música entregó más poder al público, que expresó su preferencia por los artistas latinos. Desde entonces, nos hemos acostumbrado a que jóvenes superventas como Ozuna, Becky G y Bad Bunny compitan en pie de igualdad con cualquier producto pop diseñado en Nueva York, Londres o Los Ángeles.

¿Se trata de un capricho pasajero o un cambio de hegemonía? Luis Estrada es directivo de Aftercluv,  laboratorio comercial de música latina de Universal Music. Así describe el actual momento de la música popular, desde su oficinas en Los Ángeles: “Todavía no es realista pensar que el pop en español disputa la hegemonía al anglosajón, por razones demográficas, económicas y culturales. Lo que sí es un hecho es que la penetración de la música latina en el mundo ya es enorme y seguirá creciendo de manera exponencial, así que cada vez será más normal que artistas ‘anglo’ colaboren con los latinos. Pero los fenómenos de migración a nivel mundial y como se están conformando las nuevas generaciones nos hacen pensar que todo será mucho más equilibrado en un futuro cercano”, explica. O sea, que los músicos hispanohablabantes pueden obtener a medio plazo el mismo peso e importancia que los gringos.

El roce hace el cariño (y el éxito)

En realidad, lo que ocurre entre el pop anglosajón y el español no es necesariamente un enfrentamiento, sino un acercamiento. “El factor diferencial de nuestro sello  -Aftercluv- es la mezcla de idiomas y géneros; mezclar culturas para nosotros no es la excepción sino la norma. Basta decir que de cien canciones que lanzamos en 2018, ochenta mezclan el español con otros idiomas… Tan solo en ese año, lanzamos 32 canciones de funk brasileño -también conocido como ‘brazilian funk’ o ‘baile funk’-, de las cuales se generaron más de tres mil millones de 'streams' y varias de las cuales se fusionaron con artistas latinos y de hip-hop”, destaca. Un ejemplo relevante: el tema ‘Bum Bum Tam Tam’ reunió al brasileño MC Fioti cantando en portugués con el espanol Juan Magán y el colombiano J. Balvin cantando en español y con el rapero de Atlanta Future y la anglojamaicana Stefflon Don cantando en inglés. “Otros ejemplos de este tipo de fusión fueron canciones como “Olha a Explosao” y “Que Tiro Foi Esse”.  Ahora en 2019 tenemos “Bola Rebola”, tema de Universal Brasil donde los discjockeys brasileños Tropkillaz fusionan baile funk con música dance y aparece MC Zaac cantando en portugués, J Balvin en español y Anitta en inglés, español y portugués”, añade.

Nir Seroussi, expresidente de Sony latino en Estados Unidos, suele señalar que él vio la luz con un éxito global de Enrique Iglesias y Nicky Jam en 2015, la infecciosa balada melancólica “El perdón”. “La canción se pensó para el mercado estadounidense, pero enseguida conectó con todo el planeta a través del poder del ‘streaming’. El público lo aceptó en pie de igualdad con otros éxitos del año, no lo vio como una canción barata en español para el verano”. Está claro que muchos ejecutivos anglosajones se vieron sorprendidos y superados por el poder de seducción de la música latina, en la que no terminaban de confiar. Hoy cualquier directivo discográfico de alto nivel en Estados Unidos sabe que el español no es una barrera para el éxito, sino una oportunidad.

"El hip-hop fue un género marginado en sus orígenes, que era visto como peligroso y de segunda clase. Hoy es dominante en todo el mundo, un camino de éxito que puede repetir el reguetón"

Esto nos lleva a otro factor clave en el ascenso del 'latineo', señalado por todos los expertos: el poder arrollador de la colaboración. Recordemos que Pitbull, un estadounidense de origen cubano, cimentó su carrera haciendo de animador en canciones de otros artistas. El mismo modelo siguió el puertorriqueño Bad Bunny, cuyas colaboraciones son más exitosas que su primer disco en solitario. Por su parte, el colombiano Carlos Vives multiplicó los mercados donde era conocido gracias a "La bicicleta", su canción compartida con Shakira. En la carrera de Nicky Jam ha quedado grabado el error de rechazar poner el rap de “Despacito” porque quería concentrarse en su propio álbum. Al final, el trabajo fue aceptado por Daddy Yankee, que logró un relanzamiento global de su carrera. De hecho, una prueba esencial del gran cambio es que hoy Drake, Beyoncé y Madonna son conscientes de que sus colaboraciones con Fonsi, Balvin y Maluma les benefician a ellos tanto o más que a las estrellas latinas.

Reguetón: por el camino del hip-hop

Por muy arrolladores que sean los últimos éxitos cantados en español, todavía pesan demasiado las décadas de dominio anglosajón. “Los movimientos socioculturales toman tiempo en gestarse, desarrollarse y consolidarse. Recordemos que el reguetón tiene alrededor de diez años menos de vida que el hip-hop que nació a principios de los años ochenta. El hip-hop fue un género marginado en sus orígenes, callejero, políticamente incorrecto y que era visto como uno peligroso y de segunda clase. A pesar de esa percepción, en muy poco tiempo se convirtió en el género musical más popular en Estados Unidos y gran parte del mundo”, recuerda Estrada.

No podemos descartar que el menospreciado reguetón siga un camino similar. “Hoy es el género dominante en el mundo latino, catorce años después de que Jesús López creara Machete Music, el primer sello dedicado a este ritmo. El reguetón es el pop latino actual. La música latina, abanderada por el reguetón y la música urbana  ha dejado de ser algo exótico a nivel global. Ya forma parte de un ecosistema artístico y de una estética musical global que tiene coincidencias tanto en los ritmos como en la producción sonora y la forma de “cantar” (o rapear). Claro está que dentro del mundo latino hay géneros que apenas van logrando impactos internacionales y que todavía pueden parecer un poco exóticos desde la perspectiva global, tales como la cumbia electrónica, el 'dembow' dominicano o el baile funk entre otros, pero siguiendo el ejemplo del reguetón, tarde o temprano terminarán trascendiendo globalmente en mayor o menor escala”, pronostica.

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