Cultura

El gran libro inédito de Ignacio Padilla se publica en España

El ecsritor Ignacio Padilla, fallecido hace dos años.
El ecsritor Ignacio Padilla, fallecido hace dos años. Lisbeth Salas

La voz de Ignacio Padilla volverá a sus lectores.  Tras la muerte del novelista del Crack Mexicano, su amigo, el escritor  Jorge Volpi, se ha convertido en el albacea de su obra, de la cual se publica una parte en Páginas de Espuma, el sello de Juan Casamayor, y del que Volpi será un más que propicio vigilante. Ignacio Padilla dejó inédito un libro de cuentos: Lo volátil y las fauces, la cuarta entrega de un proyecto que se ha convertido en la piedra angular de su obra y que forma parte de su proyecto más ambicioso, la Micropedia, que se publica ahora en España. 

Esta obra reúne los cuentos de los cuatro volúmenes Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y el ya mencionado Lo volátil y las fauces. La noticia llega dos años después de la muerte de Ignacio Padilla (1968-2016), una de las grandes firmas de aquel grupo conocido como el La generación del Crack. A sus 47 años, el autor que formó parte de la renovación literaria mexicana –y del resto del continente- perdió la vida en accidente automovilístico. Viajaba rumbo a Guadalajara. 

Un detalle de la cubierta de 'Lo volátil y las fauces', de Padilla, publicado por Páginas de Espuma.
Un detalle de la cubierta de 'Lo volátil y las fauces', de Padilla, publicado por Páginas de Espuma.

Cuando el mercado editorial prefería publicar las obras de escritores representativos del realismo mágico de Gabriel García Márquez, o autores como Alejo Carpentier, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa, Ignacio Padilla junto a los (entonces) novísimos autores del la Generación del Crack (Jorge Volpi, Palou, Eloy Urroz o Ricardo Chávez y en la que entraron también autores como el colombiano Santiago Gamboa), ponía de patas para arriba el mundo literario. Su maduración como escritor lo llevó a diseñar novelas consistentes, corpulentas. 

Sus páginas concedieron a su generación el permiso de no tributar en la catedral literaria de los sesenta y setenta latinoamericanos. Ellos -la generación literaria de los años noventa en México- eligieron ser su propia grieta. Quisieron romper. Y como toda rebeldía es adánica y pretenciosa, decidieron bautizarse con un anglicismo: crack. Pero en aquel entonces todo en América Latina se rompía: la economía, la socialdemocracia, el futuro, los plazos para pagar las deudas al FMI. Las herencias eran peso, lastre. Todo hacía crack. Por eso ellos, incluyendo a Ignacio Padilla, fueron el sonido de esa fractura.

"Sus páginas concedieron a su generación el permiso de no tributar en la catedral literaria de los sesenta y setenta latinoamericanos"

Considerado uno de los mayores exponentes de esa corriente, entre sus libros sobresalen los relatos Subterráneos (Premio Nacional de las Juventudes Alfonso Reyes 1989), novelas como Si volviesen sus Majestades -de las cinco grandes obras que dejó el movimiento del crack- y Espiral de artillería. A estos se suma Amphitryon (2000), una catedral literaria que le valió el Premio Primavera de Novela otorgado por la editorial Espasa-Calpe y que fue concedido mismo año en que su amigo Jorge Volpi recibía el Premio Seix Barral por En busca de Klingsor. Venía a por todas el crack mexicano. Venía a por todas Padilla. Caminaba y escribía a quemarropa. Nadie gana un Juan Rulfo sin esas armas, nadie. Él lo hizo.

Padilla -como muchos de sus compañeros de generación- llevaba el espíritu del crack, el aliento de la renovación; las ganas de ser mejor que sus mayores. La tradición de la ruptura, que diría Octavio Paz. "Las novelas del Crack no nacen de la certeza, madre de todos los aniquilamientos creativos, sino de la duda, hermana mayor del conocimiento..., las novelas del Crack apuestan por todos los riesgos. Su arte es, más que el de lo completo, el de lo incumplido", aseguraban en aquel manifiesto lejano del que parecen haber bebido los realvisceralistas de Roberto Bolaño. La madurez y la moderación hicieron de Padilla un autor firme, con musculatura. "Quiero un lector que se tome la molestia de leer novelas. Quizá por eso alcanzaré pocos lectores, más sé que algunos de ellos serán muy buenos", dijo hace ya más de 14 años, justo cuando comenzaba a treparse a la cresta de una ola definitiva. 



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba