La legislación iraní establece que la familia de una víctima de asesinato tiene el derecho de conceder o negar el indulto a la persona condenada a muerte por el crimen a cambio de una indemnización, también conocida como "dinero de sangre". El cineasta Massoud Bakhshi toma esta ley como contexto de su nueva película, Yalda, la noche del perdón, y recurre a los platós de televisión como escenario del perdón para criticar la ausencia de ética en la telerrealidad de hoy y reflexionar acerca de los límites del espectáculo.

Del mismo modo que muchos pusieron en duda si el prime time era el mejor espacio para denunciar la supuesta violencia que sufrió Rocío Carrasco por parte de su expareja, Antonio David Flores, por el morbo que este caso podía suscitar en el espacio televisivo, el director iraní denuncia en este filme la ausencia de límites en los reality shows a un ritmo trepidante y frenético cuyo resultado consiguió el Premio del Jurado en el Festival de Sundance.

La protagonista de su historia es Maryam, una mujer de 22 años que mata de manera accidental a su esposo, 40 años mayor que ella. Tras su sentencia de muerte, la única persona que puede salvarla es la hija de su marido muerto, Mona. Ambas se reúnen en un popular programa de televisión en directo y en horario de mayor audiencia en el que se revive la trágica historia y en el que Mona se ve obligada a tomar una decisión contra reloj sobre su perdón.

Bakhshi abordó esta historia como una "tragedia griega" que, aunque es una ficción, está inspirada sin embargo en hechos reales, según cuenta a Vozpópuli el cineasta iraní. No obstante, ha matizado que el "reality" en el que está basado, Honeymoon, normalmente no giraba en torno a crímenes, sino a robos y otros delitos menores, y tampoco existía una "votación del público", como sí ocurre en la película, pero el director quería conseguir una apariencia tan real que cualquier productor de televisión quisiera hacerlo.

De lo que más me enorgullezco es del hecho de que este famoso programa fuera cancelado al poco de estrenar esta película. Se dieron cuenta de que no se podía ni jugar ni utilizar el dolor de la gente para un programa de este tipo"

"De lo que más me enorgullezco es el hecho de que este famoso programa fue cancelado al poco de estrenar esta película. Se dieron cuenta de que no se podía ni jugar ni utilizar el dolor de la gente para un programa de este tipo", han afirmado el cineasta en videoconferencia en referencia a su película, que llega este viernes a los cines españoles después de haber pasado por el V Festival Internacional de Cinema de Barcelona-Sant Jordi.

Sin haberselo propuesto, el director integra en esta película el universo iraní y la esencia del país: sus leyes, sus estructuras sociales y otras cuestiones de honor. Se convierte sin quererlo en el mejor embajador para conocer el funcionamiento de un país tan hermético y con casos repetidos de violación de los Derechos Humanos.

"Hay una excepción en la ley iraní, siempre y cuando no sea un asesinato intencionado ni premeditado, sino un asesinato accidental: si la familia de la víctima perdona no hay pena de muerte, pero sí cárcel. Lo primero que hace el juez antes de dictar sentencia es preguntar a la familia si perdona y a partir de ese momento todo el sistema legal alarga el proceso para dar tiempo a que la familia de la víctima se calme y el dolor se mitigue", cuenta el director.

Beneficios para lograr el indulto

La anterior película de Massoud Bakhshi (Teheran, 1972), A Respectable Family, seleccionada en el Festival de Cine de Cannes 2012, fue prohibida en su país. En esta ocasión, sin embargo, obtuvo un permiso de estreno en un año, el de la pandemia, especialmente difícil en el que solo estaban abiertos la mitad de los cines. Yalda, la noche del perdón se ha mantenido un año entero en cartel gracias al acuerdo que firmaron varios cineastas con las distribuidoras y esta colaboración ha tenido un beneficio indirecto, relacionado precisamente con el asunto que aborda esta cinta.

En este tiempo, el equipo de la película tuvo la "suerte" de conocer a una ONG que se dedica a salvar a la gente de los indultos en todo el país para conseguir que las familias de las víctimas perdonen al asesino. Además, normalmente se paga a las familias de las víctimas, y esos asesinatos normalmente ocurren en las familias pobres, por lo que el cineasta decidió dar "todos los beneficios de taquilla" a esta ONG, con lo que consiguieron salvar a dos condenados a muerte. "Esto es lo que me ha conmovido de mi película", ha dicho.