En abril de 1940, la Alemania nazi atacó Dinamarca y exigió una rendición inmediata e incondicional que el pueblo aceptó. Sin embargo, el entonces embajador del país en Estados Unidos, Henrik Kauffmann, se opuso a cooperar con Hitler y a ceder a sus imposiciones, motivo por el que se rebeló con un plan destinado a devolver la libertad al pueblo danés. Para muchos, aquello fue la hazaña de un traidor, pero la historia de su país lo considera una gesta que, sin embargo, no ha sido recordada como merece.

El actor danés Ulrich Thomsen da vida a este diplomático en la película The good traitor, papel por el que fue galardonado en la pasada edición del BCN Film Festival. En esta película, que llega a los cines este viernes, la cineasta Christina Rosendahl (responsable de películas como Idealisten o Supervoksen) se basa en hechos reales para componer una narración que oscila entre la aventura política de Kauffmann y detalles sobre su intimidad, tales como sus escarceos amorosos.

Según ha explicado Thomsen a Vozpópuli en videoconferencia, su historia no es muy conocida en Dinamarca, algo que no entiende a pesar de que este personaje histórico "jugó un enorme papel en una parte crucial de la historia". Además de su proeza, lo que realmente atrajo a este actor fue la complejidad de los personajes de esta película y los aspectos relacionados con la infidelidad que cometió con su cuñada.

Era un tipo apuesto al que le gustaban las mujeres, el champán, se lo pasaba muy bien y siempre iba muy bien vestido. No era como los daneses: somos una nación de granjeros y tenemos una expresión que se usa mucho: no te tomes por nadie, recuerda cuál es tu sitio"

Sin embargo, el actor matiza que ese olvido en su país natal fue algo "muy calculado", porque Kauffmann "se portó muy mal" y fue considerado "un niño travieso que hizo lo que le dio la gana". "Era un tipo apuesto al que le gustaban las mujeres, el champán, se lo pasaba muy bien y siempre iba muy bien vestido. No era como los daneses: somos una nación de granjeros y tenemos una expresión que se usa mucho: no te tomes por nadie, recuerda cuál es tu sitio", apunta.

Este diplomático danés, lejos de actuar según la idiosincrasia de su país, fue todo un enfant terrible a quien su hazaña contra Hitler, sin embargo, le salió "muy bien" a pesar de no contar con el apoyo de nadie. "Si hubiese tenido el beneplácito del Gobierno habría tenido estatuas por todas partes, como Hans Christian Andersen. Él fue contra la autoridad y eso había que castigarlo", explica.

Este enemigo de Hitler que hoy sí está considerado un "héroe" cuenta con pocas imágenes y apenas un archivo de audio y unos cuantos clips motivo por el que para Thomsen fue sencillo encarnar a Kauffmann. Además, hablaba danés "de manera anticuada" y su ascendencia alemana se colaba en su acento al hablar inglés, dos aspectos muy característicos a los que el actor se agarró para poder crear un personaje "casi desde cero".

Ulrich Thomsen: entre Europa y América

El de Ulrich Thomsen es uno de los rostros más célebres del cine danés, eclipsado no obstante por el de su compatriota Mads Mikkelsen, que ha tenido un protagonismo mayor al otro lado del Atlántico. Al igual que Mikkelsen, él también ha trabajado con Thomas Vinterberg, uno de los padres del movimiento Dogma 95. Festen (1998) (en español, Celebración) fue uno de sus papeles más importantes, al que también se sumaron otras como La comuna (2016). Asimismo, también protagonizó Hermanos (2004), de Susanne Biel -también perteneciente al movimiento Dogma-, por la que fue galardonado con la Concha de Plata del Festival de San Sebastián a la mejor actuación. Además, también ha participado en varias series, como la norteamericana Fringe.

He hecho películas por mucho dinero y otras por nada de dinero. Las cifras cuentan, porque de eso se vive, pero no es nunca el factor principal para mí, nunca es mi objetivo"

Con un centenar de películas a sus espaldas, Thomsen se ha movido entre la industria europea y estadounidense sin ningún tipo de guion ni exigencias previas. El actor justifica la variedad de su filmografía con el espíritu práctico de los nórdicos: "He hecho películas por mucho dinero y otras por nada de dinero. Las cifras cuentan, porque de eso se vive, pero no es nunca el factor principal para mí, nunca es mi objetivo".

"He hecho películas de entretenimiento, divertidas y comerciales en las que el actor no exige mucho, con personajes que no son muy profundos, que no demandan una gran psicología y lo único interesante es lo que te pagan porque hay que comer, por lo tanto la recompensa en estas películas es económica. Luego hay otras películas más psicológicas y profundas, con un guion muy bien escrito", continúa el actor.

En todos los proyectos que llegan a sus manos, Thomsen busca un elemento en común. "Normalmente un buen guion te va a dar un buen director, es difícil que acabe en malas manos. No significa que la película vaya a salir bien, pero en principio es una especia de garantía. Yo siempre leo el guion varias veces y luego confío mucho en mi intuición, en mi tripa y en lo que siento cuando lo leo. Luego hablo con el director y veo si hemos entendido lo mismo y si tenemos la misma meta", agrega.