Cultura

La historia de las dos mil páginas de Chaves Nogales que permanecen inéditas

El editor Abelardo Linares, del sello Renacimiento, asegura que existen dos mil páginas hasta ahora desconocidas del autor de A sangre y fuego. Él acaba de descubrirlas. Así lo cuenta a Vozpópuli

El periodista y escritor Manuel Chaves Nogales.
El periodista y escritor Manuel Chaves Nogales.

Abelardo Linares ha venido a Madrid para hablar del Juan Belmonte, matador de torosde Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897- Londres, 1944). El fundador de la editorial Renacimiento y de la librería de fondo sevillana que comparte nombre con el sello, acudió este martes a la Plaza de Las Ventas para participar en un homenaje organizado en ocasión de una exposición dedicada a la biografía que el periodista escribió sobre una de las figuras esenciales de la tauromaquia moderna. La publicó por entregas en la revista Estampa, hace ya 83 años. Desde entonces, este libro se mantiene vigente. Rotundo como el sonido que producen juntos los dos apellidos de quien lo escribió.  

A eso venía Abelardo Linares a Madrid, a hablar del Juan Belmonte de Chaves Nogales. Pero poco antes de compartir mesa redonda con el cineasta y escritor Agustín Díaz Yanes y el nieto del escritor, Anthony Jones Chaves, Linares revela -de sopetón- una noticia que los lectores recibirán complacidos: existen dos mil páginas hasta ahora desconocidas del autor de A sangre y fuego. Linares acaba de descubrirlas. Así lo cuenta a Vozpópuli en la primera pregunta de una entrevista que transcurre en los bajos del tendido 6, donde se halla, escondida bajo las gradas de piedra, la biblioteca de la plaza.

El material que ha llegado a manos del editor de Renacimiento, Abelardo Linares, reúne una serie de textos escritos por Manuel Chaves Nogales entre 1938 y 1940

Rodeado de los dos mil volúmenes cubiertos en piel y de cientos de álbumes de estampas antiguas, Abelardo Linares aporta detalles sobre su hallazgo. El material que ha llegado a sus manos reúne una serie de textos escritos por Manuel Chaves Nogales entre 1938 y 1940, en su primera etapa parisina del exilio  -de ahí iría a Londres, donde murió, en 1944- y que se publicaron en Match, una revista que nació siguiendo la estela de la norteamericana Life. "Creo que lo que podría ser la obra magna de Chaves Nogales está dentro de ese material que acabo de encontrar" dice Linares, quien ya hace poco consiguió cerca de mil páginas inéditas con las que publicó una versión ampliada de La defensa de Madrid.

Aunque hoy su obra ha sido recuperada -junto a las de Renacimiento han surgido ediciones magníficas como las de Libros del Asteroide- y abrazada por el gran público, durante mucho tiempo a Manuel Chaves Nogales sólo era posible encontrarlo en las librerías de viejo. Su Juan Belmote era quizá el libro más conocido en España desde que Alianza lo publicara en 1969. Sin embargo, la totalidad de su obra había permanecido sepultada e ignorada. En 1993 María Isabel Cintas publicó su Obra narrativa completa, pero sería con las encendidas páginas que Andrés Trapiello le dedicó en Las armas y las letras(1994) cuando ocurriría el regreso definitivo.

"Creo que lo que podría ser la obra magna de Chaves Nogales está dentro de ese material que acabo de encontrar"

En muchas ocasiones Andrés Trapiello ha contado cómo -cuando era imposible localizarlo en España- consiguió el ejemplar de A sangre y fuego publicado en Chile en 1967. Fue el propio Abelardo Linares quien se lo entregó en un viaje a Sevilla. A Trapiello le quedaba aún una una semana para entregar Las armas y las letras. Subió al tren con el libro en la mano. Cuando paró en Córdoba, y tras dar cuenta del prólogo que acompaña esos once relatos de la Guerra Civil escritos por Manuel Chaves Nogales entre 1936 y 1937, se dio cuenta de que estaba ante la clave que había estado buscando durante años. "Yo era eso que los sociólogos llaman un ‘pequeñoburgués liberal’, ciudadano de una república democrática y parlamentaria...".

Como ya lo había hecho en La vuelta a Europa en avión. Un pequeñoburgués en la Rusia roja(1929), Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931) o El maestro Juan Martínez que estaba allí  —la historia del bailarín de flamenco a quien la Revolución sorprende en Rusia, en 1917—, en A sangre y fuego, Chaves Nogales reunió el mejor periodismo y la mejor literatura, un rasgo que se conserva en estas páginas anónimas, cuya autoría Abelardo Linares defiende convencido: son suyas. Venía el editor sevillano a Madrid a hablar del Juan Belmonte de Chaves Nogales, ese era el tema de esta entrevista. Pero entonces apareció la noticia y ya no hubo otra pregunta posible.

Hasta hace unos años, la obra de Chaves Nogales permanecía ignorada en España.
Hasta hace unos años, la obra de Chaves Nogales permanecía ignorada en España.

Ha venido a usted a hablar de Juan Belmonte. Pero, hay que decirlo: no es posible hablar del conjunto de la obra Chaves Nogales sin mencionarlo a usted.

Como librero de viejo, durante mucho tiempo me dediqué a viajar por América. Lo que se conocía hasta entonces de Chaves Nogales es lo que él había publicado en España. Prácticamente muy poco. En América, descubrí una versión de A Sangre y fuego chilena, como después descubrí una edición de La agonía de Francia, que estaba en Montevideo.

A Sangre y fuego llega a manos de Andrés Trapiello gracias a usted.

Y también fui yo el librero que proporciona a Maribel Cintas los textos para que hiciera la tesis doctoral. Cuando ella, sistemáticamente, comienza a revisar distintas publicaciones y revistas, encuentra muchas cosas, sobre todo en Francia e Inglaterra. De todas formas, yo acabo de encontrar más de dos mil páginas desconocidas de Chaves Nogales. Creo que lo que podría ser su obra magna está dentro de ese material que acabo de encontrar.

"Entonces: o bien Chaves copia lo que yo he encontrado o es él quien los escribe. Es obvio que es él"

¿A qué se refiere? ¿Dos mil páginas? ¿De dónde vienen?

Maribel Cintas niega que esos textos sean de Chaves. Es una historia muy larga de contar, pero ese material pertenece él. Fue escrito en la etapa del 38 al 40. En esa misma época, Chaves Nogales escribe artículos en otros sitios, uno de ellos en Francia. Entonces: o bien Chaves copia lo que yo he encontrado o es él quien los escribe. Es obvio que es él.

En esa época él ya ha publicado el Juan Belmonte, también había escrito A sangre y fuego. Esto, exactamente, ¿a qué pertenece?

En ese momento, él comienza a escribir en una revista que se llama Match. Hace semanalmente siete artículos, y habla entre otras cosas, sobre la Crisis de los Sudetes. En esas piezas usa la misma técnica de La defensa de Madrid: un reportaje novelado, con nuevo periodismo, y que están magníficamente bien hechos.

¿Están firmados?

Es una sección anónima que forma parte de esa revista, Match. Por eso ha sido tan novelesco encontrarlo. Yo he hecho la colección completa de esa publicación. Match es una revista de deportes, que la compra un tal Provost, que es un magnate de la prensa francesa, y la convierte en una especie de imitación de Life, con muchas fotos. Luego de hacerse con la revista, una de las novedades que introduce es la sección La Semana de Match. En el otoño del 38, Chaves se encarga de ella. Escribe mucho sobre España y la Guerra Civil.

"Es una sección es anónima que forma parte de esa revista, Match. Por eso ha sido tan novelesco encontrarlo"

¿Y qué va a hacer con esos textos? ¿Cuándo los publicará?

Estoy conversando con su nieto, para traducir toda la parte de la Guerra Civil española, que da para un librito, pero el material que he encontrado es veinte veces mayor y solamente con lo de España se puede hacer un libro estupendo.

¿Hay más textos?

Estoy intentado, junto con la familia, reeditar una versión alternativa de La vuelta a Europa en avión, que apareció en La Nación. Es una versión distinta de la de El Heraldo de Madrid. Hay cosas que vienen en la edición española que no están en La Nación y muchas de la edición de La Nación que no están en la versión española. Es una edición alternativa. Él cobraría por dos sitios e hizo dos versiones bastante distintas, hay cambios sustanciales.

¿Por qué tardamos tanto en llegar a Chaves Nogales?

He intentado tratar la obra de Chaves en un contexto más amplio. Una de mis ideas centrales es su presencia en un periodo donde la lectura tenía un papel prodigioso. Un papel que llega ha llegado a su fin. Antes, la lectura estaba en el centro del ocio, que hoy se reparte entre Internet y la televisión. Pero entonces, el ocio era de cultural: estaba el teatro y la lectura. Tuvo mucha importancia en ese mundo el periodismo, que no estaba tan alejado de la literatura como creo que se encuentra hoy. 

Chaves Nogales abandonó España, en 1936.
Chaves Nogales abandonó España, en 1936.

El Maestro Juan Martínez y el Juan Belmonte aparecen, de hecho, en la revista Estampa.

En la que entonces estaba Manuel Dominguez Benavides, de quien Renacimiento publicó El último pirata del Mediterráneo. Me gustaría publicar las fotos, textos y dibujos originales que aparecieron en Estampa de El maestro Juan Martínez ya estaba ahí, para que se vea que es un reportaje y no una novela. Porque el verdadero atributo  de la obra de Chaves Nogales está en el periodismo. Sacarlo de ese contexto hace que pierda un poco. Me gusta más ver al Chaves que es un escritor de urgencia, que va publicando semanalmente en una revista que va haciendo las cosas. Tiene una visión moderna. Es un hombre que está continuamente arriesgándose. Chaves no es un periodista de redacción, tiene otra mentalidad. 

La pregunta vuelve a ser, ¿por qué su olvido? Su posición escéptica, desencantada ante ambos bandos, le valió una censura. 

Hay que recordar que en un momento como la Guerra Civil española, que tanta gente muere y sufre, y luego la Segunda Guerra mundial, ocurren tantas cosas en el mundo. Los diez años entre la muerte de Chaves y la Guerra Civil están llenos de hecatombes. La posguerra, tanto española como mundial, está marcada por el afán de olvido. El aparente olvido de Chaves se debe a las circunstancias especialísimas de su vida y su obra. Esos artículos que acabo de descubrir, por ejemplo, él no debió darles importancia. Lo importante era vivir. 

"El aparente olvido de Chaves se debe a las circunstancias especialísimas de su vida. Esos artículos que acabo de descubrir, por ejemplo, él no debió darles importancia. Lo importante era vivir" 

Usted parece más un historiador, incluso un arqueólogo, que un librero de viejo o un editor.

Cada generación tiene que releer lo que han hecho las generaciones anteriores y establecer una nueva escala de valores. La cultura tiene que ser un rio y no un estanque. Y hoy en día, en el mundo cultural y editorial español hay dos grandes grupos, Penguin y Planeta, que han convertido la literatura en una especie de estanque donde lo único que importa es el dinero y el bestseller. Ahora mismo, el sistema literario empieza a no funcionar. Por eso creo que, tanto en la literatura viva como en el pasado, hay que realizar una labor de recuperación y rescate. Nunca habían tenido tanta importancia las editoriales como ahora. En otras épocas para un escritor lo importante no era vender. Una cosa era la calidad y otra la venta, el éxito. De hecho, hoy en día en todos mundos, el éxito está sobrevalorado. Eso ha hecho que el nivel baje, porque mucho de lo valioso no se conoce y lo que conocemos no vale apenas nada.

"Hace 80 años vivíamos en un mundo más culto no porque se leyesen más libros, sino porque se leían más periódicos y revistas"

En la época de Chaves Nogales se leía mucho menos, imperaba el analfabetismo.

La mitad de la gente no sabía leer, pero la que sabía, leía de verdad. Existía una creencia firme de que la cultura mejoraba la vida de la gente y existía un respeto por quienes sabían.  Hoy en día todo el mundo tiene una opinión, pero no admira a la gente que sabe, antes sí. Hace 80 años vivíamos en un mundo más culto no porque se leyesen más libros, sino porque se leían más periódicos y revistas. Chaves Nogales colaboraba en la prensa, como colaboraba Ortega o Azorín, las mejores mentes estaban escribiendo en la prensa. Hoy no sólo la gente no lee, sino que la mayor parte de los libros que se hacen no tienen que ver con la cultura. Las librerías actuales son cementerios: en 40 años no van a interesa a nadie. El sistema del bestseller vende miles de libros a 20 euros en un año. Al año siguiente, aun a un euro no los quiere nadie. Todo envejece más rápido. La cultura es una pirámide y la base es mucho más amplia que el vértice. Hoy el ocupa demasiado lugar y el pasado cada vez menos. Una sola persona no puede hacer nada contra eso, pero sí dejar testimonio del pasado. Debemos seguir teniendo memoria y no sólo historia, sino personalísima, de esas cosas.



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