En marzo de 2020, pocos días después de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, el productor cinematográfico Harvey Weinstein fue condenado a 23 años de cárcel por dos casos de violación y de abuso sexual. De esta forma, concluía un largo proceso judicial de varios meses que tuvo su origen en octubre de 2017, cuando The New York Times publicó un reportaje en el que varias mujeres detallaron acusaciones contra este magnate del cine acerca de su conducta de abuso, acoso y violación durante tres décadas. Rose McGowan y Ashley Judd fueron dos de las actrices que alzaron la voz en un primer momento y a ellas se sumaron más tarde otros nombres como los de Asia Argento, Mira Sorvino y Rosanna Arquette.

Aquel tsunami de acusaciones y denuncias tuvo su réplica en todo el mundo, más allá del terreno cinematográfico, con un movimiento global bajo la etiqueta #MeToo, con el que se pretendía apoyar y dar voz a aquellas mujeres que también habían sufrido situaciones similares. Años más tarde, la directora australiana Kitty Green estrenó The Assistant (2019), en cuyo guion se inspiró en varios casos de abuso sexual del productor relatados por la larga lista de denunciantes.

La cinta, una de las más aclamadas del pasado año, elegida entre las diez mejores películas de 2020 según la Asociación de Críticos de Nueva York, y que llega este viernes directamente a la plataforma Filmin, se desarrolla a lo largo de una jornada en las oficinas de una importante productora de cine. Allí trabaja Jane (Julia Garner, conocida por su trabajo en Ozark o The Americans), una joven asistente de un importante productor de cine, que pronto descubrirá los mecanismos de poder que imperan en esta industria, en la que el machismo es una actitud constante y los abusos sexuales son normalizados como moneda de cambio o como simple derecho del poderoso.

Sus tareas abarcan tanto organizar reuniones y viajes de negocios como esquivar las preguntas de su esposa, organizar los lotes de Alprostadil -un medicamento contra la disfunción erectil- o recoger de su despacho cafés o pendientes olvidados. Y todo en una jornada.

Lo más valioso de esta película es la capacidad para evocar lo que está ocurriendo sin estar presente ante unos hechos que, según intuye el espectador, son abominables. Como si se tratara de un cuento oscuro y tenebroso en el que todo el mundo teme al lobo, en esta película nadie ve al productor, solo se le oye en dos o tres ocasiones, pero su ausencia es más poderosa, porque genera tensión, miedo y silencio entre quienes trabajan para él. Tampoco se menciona su nombre, ni sus películas y, sin embargo, su presencia es abrumadora. Su despotismo se advierte en el terror y la parálisis que sufre la protagonista, y que ella misma parece confundir con el estrés.

El filme explora la cultura del silencio. Tenemos mucho camino por delante, abrir estos debates en la sociedad es nuestro deber”

Aunque el nombre de Harvey Weinstein no aparece en ningún momento, hay algún guiño a sus películas (un cartel en el que se intuye el título de 'Revolutionary Road', uno de los muchos títulos de éxito que produjo), así como otros detalles que se corresponden con las dinámicas anteriormente reveladas en la prensa, como su afición por invitar a actrices o asistentes a hoteles con la excusa de discutir sobre sus carreras para finalmente abusar de ella, en algunos casos sin importar su edad, tal y como ejemplifica la película en el caso de una camarera adolescente a quien conoce en un festival y recluta para trabajar con él.

Precisamente, esta situación pone en alerta a la protagonista de esta historia, que pone en conocimiento de la empresa estas prácticas y pierde la esperanza al comprobar que los posibles abusos de poder de su jefe son un mal menor que, en todo caso, no han de entorpecer el recorrido y el éxito de la compañía. De esta forma, y haciendo hincapié en el silencio que Harvey Weinstein logró imponer durante tantas décadas, Green hace referencia, en boca de varios empleados, a la tiranía del silencio que reinó en sus oficinas y de la que se han visto obligados a defenderse varias personalidades del cine que, según afirmaron en su momento, nunca observaron ningún comportamiento inadecuado en el productor.

Cierto o no, la verdad es que, tal y como la misma directora ha señalado en referencia a la película, este filme "explora la cultura del silencio", sobre el que hay aún "mucho camino por delante". "Abrir estos debates en la sociedad es nuestro deber", apunta, según recoge Vozpópuli de las notas de producción de la cinta.

Sin un Harvey Weinstein en España

A pesar del eco del caso Harvey Weinstein en todo el mundo, lo cierto es que en España no han salido a la luz casos de similares características con nombres y apellidos, más allá de la larga lista de acusaciones de varias estudiantes de cine que publicó hace unas semanas 'elDiario.es' contra el productor y profesor Luis María Ferrández, motivo por el que la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) decidió suspenderle temporalmente hasta aclarar sus presuntos comportamientos inadecuados con algunas alumnas.

Como anécdota, y preguntada acerca de los abusos tras conocerse esta noticia, la actriz Ángela Molina bromeó con una anécdota personal recientemente en la rueda de prensa que ofreció en la Academia de Cine con motivo del Goya de Honor que recibirá el próximo 6 de marzo. Según relató, un productor se abalanzó sobre ella en una despacho cuando era joven, ante lo que ella salió corriendo, algo que, según aseguró, no pasó de ser una situación graciosa. Y hasta ahí llega de momento la cuestión, tanto si se ha silenciado, como ocurrió con Weinstein, como si realmente no existe una réplica igual o similar en España.

En cualquier caso, la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) anunció recientemente que está estudiando medidas como introducir cláusulas específicas contra el acoso sexual en los contratos laborales para evitar estas situaciones.