Durante el mes de agosto de 1969, el estado de Nueva York acogió dos festivales. Uno de ellos, celebrado en más de doscientas hectáreas de una granja de Woodstock, se convirtió en la congregación hippie más mediática y trascendental de la historia y reunió a algunas de las figuras musicales más importantes del momento, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Who, Jefferson Airplane, Joe Cocker, The Band, Canned Heat o Creedence Clearwater Revival, entre muchos otros. Aquel encuentro masivo -alrededor de 500.000 personas-, que se convirtió también en altavoz de los movimientos pacifistas, quedó inmortalizado en el oscarizado documental Woodstock: 3 Days of Peace & Music (1970), en cuyo montaje participó Martin Scorsese.

Por otro lado, a 160 kilómetros al sur de este enclave, en Manhattan, en aquel mismo verano, se celebró el Harlem Cultural Festival, un evento emblemático que celebró la cultura afroamericana y que no se quedó corto en cuanto a la nómina de artistas que por allí pasaron. Nina Simone, B.B.King, Abbey Lincoln & Max Roach, Chuck Jackson, Stevie Wonder, Mahalia Jackson, Moms Mabley o Sly and the Family Stone, por citar solo algunos nombres. Sin embargo, y a diferencia de Woodstock, aquel encuentro tan importante para reivindicar el orgullo negro se perdió en la memoria colectiva y, tal y como ocurre con todo lo que no se puede ver en una pantalla, pasó al olvido. Hasta ahora.

El músico Ahmir “Questlove” Thompson se ha encargado de recuperar horas de grabaciones olvidadas durante más de 50 años con algunos de los momentos más vibrantes del Harlem Cultural Festival en el documental Summer of Soul, ganador del Gran Premio del Jurado y Premio del Público en el Festival de Sundance. Este testimonio de aquel festival reivindica no solo este evento musical, sino la trascendencia y la relevancia de un legado imprescindible para entender la música actual, que quedo eclipsado por Woodstock y almacenado en un sótano desde entonces. Sin embargo, la coincidencia con aquel festival tan masivo parece un motivo insuficiente para que haya permanecido en el olvido.

Después del asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968, la ira estalló en muchas ciudades del interior de Estados Unidos, de Detroit a Filadelfia y Atlanta. Las autoridades de Nueva York permitieron que se celebrara este festival para que lo gente tuviera algo que hacer", afirma Questlove

"¿Por qué es tan fácil suprimir y eliminar las historias negras y la historia de los negros? Creo que en aquella época, la prioridad de los poderes fácticos y la auténtica razón por la que se celebró ese festival fue para tener a los negros tranquilos y ocupados. Así no se dedicaban a generar más disturbios o altercados teniendo en cuenta lo que estaba pasando en esa época, es decir en 1968 y 1969. Después del asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968, la ira estalló en muchas ciudades del interior de Estados Unidos, de Detroit a Filadelfia y Atlanta. Las autoridades de Nueva York permitieron que se celebrara este festival para que lo gente tuviera algo que hacer, algo constructivo", afirma el director en declaraciones para Vozpópuli.

Nina Simone en el Harlem Festival in 1969 / Searchlight Pictures

Este documental fue rodado durante seis semanas en el verano de 1969 y de aquellas grabaciones se encontraron un total de 47 rollos, cada uno con entre 45 minutos y una hora de película, a los que el equipo de la película dedicó cinco meses para su restauración. Entre el material que recoge este documental hay actuaciones memorables del Harlem Cultural Festival, entre las que destacan el dúo de la leyenda del gospel Mahalia Jackson y Mavis Staples cantando Take My Hand, Precious Lord; la catarsis de The 5th Dimension; o Gladys Knight interpretando Heard it Through the Grapevine.

Sin embargo, las menos de dos horas que dura esta cinta no solo incluyen actuaciones musicales, sino también declaraciones e imágenes del momento social y político, algo que el director vio imposible obviar. "Sabía que la gente quería conocer el contexto en el que tuvieron lugar esas actuaciones y cómo afectaron a la gente que estuvo allí", argumenta Questlove, quien arranca este documental con la actuación memorable de Stevie Wonder y su solo a la batería, "algo que no esperaba absolutamente nadie" y del que todo el mundo hablará cuando vea este documental.

Fue Stevie Wonder quien anunció sobre el escenario la llegada del hombre a la luna el 20 de julio de aquel año, justo el 'Día de la Motown', en el que actuaban también Gladys Knight & the Pips. Sus palabras recibieron abucheos del público, a quienes aquel acontecimiento parecía no importarles en absoluto

Precisamente, fue Stevie Wonder quien anunció sobre el escenario la llegada del hombre a la luna el 20 de julio de aquel año, justo el 'Día de la Motown', en el que también actuaban Gladys Knight & the Pips. Sus palabras recibieron abucheos del público, a quienes aquel acontecimiento parecía no importarles en absoluto.

"Dio la casualidad de que teníamos un clip de un reportero en la calle entrevistando a la gente en el festival. Creo que su intención era avergonzarnos, como si, mientras el mundo estaba en casa viendo un hito histórico, esos 'negros' estaban en Mount Morris Park y les importaba un bledo la llegada a la luna", cuenta Questlove. La igualdad de derechos y educación o la guerra contra la pobreza eran aún prioridades que, para la población que se había congregado en este festival, estaban muy por encima de cualquier otro hito histórico.

Jimi Hendrix, gran ausente del Harlem Cultural Festival

Entre todos los nombres del festival hay una ausencia muy llamativa, especialmente si se mira a este festival desde el presente. Jimi Hendrix, uno de los artistas negros más relevantes del momento, no actuó en el Harlem Cultural Festival pero sí lo hizo en Woodstock. "¡James Marshall Hendrix fue el único artista que quiso tocar en el Festival Cultural de Harlem y fue rechazado! Al igual que Sly Stone, -el único artista del Festival de Harlem que también actuó en Woodstock-, Jimi Hendrix quería hacer una prueba de su sesión antes de actuar en Woodstock. En ese momento, Jimi Hendrix estaba experimentando una transformación y volviendo a sus raíces de blues. No sé por qué, pero los organizadores del festival pensaron que podría ser demasiado radical para el público de Harlem".

Sin embargo, lo cierto es que sí hubo música radical y de ello se encargó Sonny Sharrock. "Se plantó allí e hizo el solo de guitarra más radical que he visto jamás. Me pareció fundamental mostrar el proceso catártico que debe experimentar un artista para liberar emociones o estrés, o solo para llegar al fin de semana, eso es terapia para mucha gente", señala Questlove.

Harlem Cultural Festival / Searchlight Pictures