Anne Durval es uno de los rostros más icónicos del cine canadiense, especialmente por su participación en la filmografía de su compatriota Xavier Dolan, quien ha contado con ella en gran parte de sus películas, entre las que destaca 'Mommy' (2014). Si bien en aquella cinta, Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, interpretó a una madre entusiasta y deslenguada que decide hacerse cargo de su hijo adolescente, problemático y peligroso, para evitar su ingreso en un psiquiátrico, este viernes llega a los cines españoles con '14 días, 12 noches', en la que muestra un registro muy diferente: el de una madre reflexiva y contemplativa en busca del duelo tras la muerte de su hija.

Esta película, dirigida por Jean-Philippe Duval y seleccionada para representar a Canadá en los Oscar -aunque finalmente no ha pasado el primer corte-, lleva al espectador a un viaje físico y espiritual: el que emprende una madre adoptiva canadiense, Isabelle (Durval) a Vietnam para buscar el origen de su hija en su tierra natal, y poder cerrar así el duelo un año después de su muerte en un trágico accidente. En su misión, y de manera inesperada, su camino se cruza con el de la madre biológica (Leanna Chea) y entre ellas surge una relación de amistad y proximidad que invita a reflexionar sobre asuntos como la reconciliación, el perdón, la identidad y la cultura.

Fotograma de '14 días, 12 noches' / Adso Films
Fotograma de '14 días, 12 noches' / Adso Films

Según ha destacado la actriz desde Canadá en un encuentro telemático con varios medios españoles, entre ellos Vozpópuli, a diferencia de sus anteriores papeles como madre, en ese caso destaca "el silencio en el que vive" esta mujer, que carga con un "secreto terrorífico durante toda la película", para lo que el director decidió cortar los "diálogos superfluos". "Ella vive una implosión, busca la tranquilidad pero le cuesta mucho encontrarla y, curiosamente, se convierte en amiga de la madre natural, con quien comparte una maternidad, y gracias a ella consigue pasar el duelo", apunta.

En palabras de la actriz, hay algo "fascinante" e "inexplicable" que recoge esta película y que le conectó con su propia experiencia como madre, ya que, según ha señalado, todas las mujeres que dan a luz se plantean en un primer momento: "¿Y si muere? ¿Y si le pasa algo?". "La reacción en ese caso es que uno no podría seguir viviendo y con el tiempo vas alejando esa sensación de ti, pero sigue ahí. Este papel me permitía abordar de otra manera lo que ya me había planteado", cuenta.

Madre y aliada

La maternidad es solo una excusa para hablar de otros muchos asuntos, y una de las conclusiones a las que puede llegar el espectador es que las mujeres pueden ser capaces de encontrar paz en un mundo que aún refleja las cicatrices de un pasado convulso. En este sentido, Durval ha señalado que, aunque su país natal no tuvo nada que ver en la guerra con Vietnam, y a pesar de que la población vietnamita es acogedora y recibió al equipo de rodaje "con los brazos abiertos", sí sintió "una mirada hacia el americano" en la que notó que "hay algo que no está solucionado".

Supongo que las mujeres tienen una tendencia a buscar la paz porque dan a luz, tienen hijos y poseen un fondo protector, pero también los hombres tienen ese fondo"

"La memoria sigue doliendo, eso es algo que quizás nunca se consiga olvidar", ha destacado la actriz canadiense, quien no obstante subraya que la relación entre estas dos mujeres, "aliadas de por vida", incluso "sin la presencia de esa hija en común" que ha desaparecido, y a pesar de la guerra y de los sentimientos de culpabilidad de un lado, "conseguirá de alguna manera unir a estos dos pueblos" y permitirá la "reconciliación".

Sin embargo, preguntada acerca de si las mujeres están mejor cualificadas para encontrar la paz en el mundo, no se atreve a ser contundente y prefiere ser más inclusiva y "no generalizar". "Supongo que las mujeres tienen una tendencia a buscar la paz porque dan a luz, tienen hijos y tienen un fondo protector, pero también los hombres tienen ese fondo protector", matiza. "Todo el mundo busca la paz. Aunque es verdad que el hombre va a la batalla, el ser humano en el fondo busca la armonía", sostiene.